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(IAR-Noticias)
10-Sept-05
Informe
especial
George
W. Bush se hizo presente en el Departamento de Estado para la ceremonia de
asunción como secretaria de Estado adjunta para la Diplomacia Pública, con rango
de embajadora, de Karen Hughes, de 48 años, una de sus colaboradoras más cercanas.
"Llevamos adelante una guerra
contra el terror. Y para ganar esa guerra, debemos explicar nuestra política
y nuestros valores fundamentales a los pueblos del mundo", añadió Bush ante
diplomáticos y responsables de la administración.
Procedente de una familia de
militares ultranacionalistas, Karen Hughes se convirtió en una de las
funcionarias de confianza de Bush cuando éste era gobernador de Texas, y
luego asumió como su consejera de comunicaciones en la Casa Blanca.
Hija del mayor-general Harold R.
Parfitt, Karen nació en1956, cuando su padre estaba destinado en un cuartel en
París, y vivió toda su infancia y su adolescencia en bases militares
estadounidenses.
En 1965, el mayor-general fue
nombrado gobernador adjunto y posteriormente gobernador de la Zona del Canal de
Panamá y vicepresidente de la Canal Company.
Se
dice que Karen participó del diseño y planificación de las campañas de acción
psicológica y de manipulación de la opinión pública para justificar los
ataques contra Afganistán e Irak, bajo la jefatura del llamado "cerebro"
de Bush, Karl Rove.
Funcionaria de ultraconfianza de
Condoleezza Rice, actualmente se desempeñaba en el área "Propaganda" del
Departamento de Estado.
El 14 de marzo de 2005, Karen Hughes fue nombrada subsecretaria de Estado
para la Diplomacia Pública, un cargo que permanecía vacante tras la
renuncia, de Margaret Tutviller.
Tomado en términos técnicos el concepto de "diplomacia pública" alude a
operaciones de propaganda y diplomacia orientadas a influenciar a la opinión
pública extranjera, aunque en la jerga de los expertos esta función es
considerada como "propaganda blanca".
Después de ejercer el periodismo, en 1984, Karen Hughes se integró al equipo de
campaña Reagan-Bush padre, a cargo de las relaciones públicas, donde se
relacionó con Bush hijo y Karl Rove.
Apoyada por el "clan Bush"
Karen Hughes participó como experta en diversas campañas electorales estatales
hasta que, en1992, fue contratada como directora ejecutiva del Partido
Republicano de Texas.
Desde ese puesto se convirtió en "vocera" de la candidatura de
George Bush hijo a la gobernación de Texas.
Luego
formó parte funcional del equipo de especialistas conducidos por Karl Rove, un
experto en acción psicológica y "campañas sucias" a quien se le atribuyen todas
las operaciones de inteligencia política y mediática desde el 11-S hasta aquí.
No obstante, el cargo que ahora
ocupa Hughes, es más diplomático que otra cosa, y desde él va a desarrollar campañas
publicitarias en "blanco" para tratar de revertir la imagen de la
administración Bush dentro de los cánones casi "formales" de la publicidad
institucional.
Como saben los expertos, la
propaganda encubierta en "negro", la que digita y planifica Rove casi en soledad, es
ejecutada por operativos de la CIA en embajadas USA locales, o infiltrados como directivos en las
grandes cadenas o en los medios más importantes de cada país.
De manera tal, que Karen Hughes, demonizada como un "Rasputín con polleras"
por los sectores "progres" de la prensa norteamericana, cumplirá un rol más
diplomático que de inteligencia estratégica propiamente dicho en la tareas de
propaganda exterior del Departamento de Estado.
En realidad, y después de la halcona
negra Condoleezza Rice, la mujer que ocupa una función clave en la
inteligencia de la Casa Blanca es la
actual directora de "antiterrorismo", Frances Townsend, considerada como la
"halcona blanca" del entorno presidencial
estadounidense.
Frances Townsend, es nada más ni nada menos, que la funcionaria que todas las
mañanas le alcanza a Bush lo que se conoce como el Informe Diario de
Amenazas del Presidente (PDTR en inglés), o, en lenguaje burocrático, el
Palo de Golf.
Esa información confidencial es tan secreta que sólo una media docena de
miembros del gobierno de EE UU puede verlo. Cuando la información es delicada,
tiene una raya roja en un costado.
Desde el 11-S en adelante el PDTR,
manejado discretamente por Townsend, desarrolló información confidencial
sobre Bin Laden y la red Al Qaeda que llegaban a Bush marcadas con la raya
roja al costado.
Además de Cheney, Rumsfeld y Rice,
uno de los que accede a esa información recopilada por todas las agencias de
EEUU, incluida la CIA, es Karl Rove, que maneja la parte "pesada" de la
"propaganda en negro" con su equipo de expertos en operaciones de inteligencia
política y mediática de alto espectro.
En ese tablero, Karen Hughes, es la
"cara blanca", una experta en relaciones públicas que sabe explotar al máximo
sus máximos contactos con los grupos de poder mediático a los que arranca
concesiones en base a negociaciones desde el poder.
Para
los que conocen los entretelones de Washington, los grandes logros de Karen
Hughes en materia de "comunicación" estuvieron relacionados con la corrección
de los grandes dislates verbales y furcios cometidos por Bush en los medios
de comunicación, tarea que en verdad, y a la luz de los resultados, no le
resultó tan exitosa.
Hoy la función de Karen, desde el
punto de vista de su cargo administrativo, consiste en lidiar con lo que los
funcionarios denominan "importante déficit en materia de imagen en el mundo"
de EEUU, sobre todo en el mundo musulmán, donde la ocupación militar de Irak
impacta negativamente para la Casa Blanca.
En el mundo árabe las imágenes del "caos" provocado por el huracán Katrina
fueron interpretadas por algunos como "el fracaso" de la administración
estadounidense, "tan incapaz de enfrentar la crisis de Nueva Orleans como la
de Irak".
Karen Hughes reconoció que la lentitud de la ayuda tras el huracán había
debilitado la imagen de Estados Unidos en el exterior. "Es una desgracia. El
mundo entero lo ha visto", declaró el jueves a la prensa.
A su vez este viernes se declaró "encantada" de dedicarse a la
pesada tarea de mostrarle al resto del mundo el "verdadero Estados Unidos".
"No hay desafío más urgente para la seguridad nacional de Estados Unidos y para
un futuro más pacífico de todos los niños del mundo que favorecer un mayor
respeto, una comprensión más profunda y el sentimiento de que hay intereses y
valores comunes entre los norteamericanos y los pueblos de otros países,
culturas y religiones", destacó antes de prestar juramento sobre la Biblia.
Tras su confirmación por el Congreso el mes pasado, advirtió a los funcionarios
del Departamento de Estado que de ahora en más debían reaccionar "más
rápidamente y de manera más agresiva a las informaciones equivocadas".
Analistas y medios norteamericanos
especializados, pese a las expectativas depositadas (o vendidas) en la
gestión de Hugues como "propagandista" oficial de la Casa Blanca, no creen
que su paso por la función arroje "nada nuevo".
Siempre fue una figura más
burocrática que creativa, y salvo seguir las órdenes de Rove y mantener una fidelidad casi
enfermiza con Bush, no pasó de ser una funcionaria de segundo nivel,
señalan.
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