Koffi Annan,
salpicado y comprometido por el escándalo del "petróleo iraquí", pero mantenido
en su sillón por Washington, antes de la Cumbre impulsó la idea de que los atentados ocurridos en Londres y
Egipto pusieron en evidencia la necesidad tanto de una definición con "claridad
moral", como de una convención de la ONU contra el terrorismo.
El
juego de Annan estaba a la vista: Washington, su esponsor y principal sostén, lo
envió antes de la Cumbre a promover una conferencia internacional sobre terrorismo para que
los gobiernos (sobre todo los europeos) terminen con sus contradicciones y
apoyen sin cortapisas la "guerra contraterrorista" de Bush mediante el
acuerdo en
la ONU para un "plan internacional de lucha contra el terrorismo".
Otro cómplice de Washington, el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa,
respaldó la "definición" propuesta por Kofi Annan, que hoy cobró con las
resoluciones aprobadas en el primer día de la Cumbre.
La Liga
Arabe, donde se nuclean los gobiernos conducidos por las elites pro-Washington,
es totalmente funcional y maleable a la estrategias de Washington y de Tel
Aviv, como quedó demostrado cuando suscribió junto con Europa la resolución
de la ONU que obligaba a Siria a abandonar la protección del Líbano con sus
tropas.
Moussa señaló que
la definición (sobre que es "terrorismo") podría servir como
"base para un consenso internacional " de lucha contra las organizaciones que
promueven y ejecutan los ataques.
Ahora,
dicen los expertos, Bush y los halcones -valiéndose de Kofi Annan- van a ir por el
trofeo mayor: imponer en las Naciones Unidas un acuerdo universal de "lucha
contra el terrorismo" cuyo meridiano operativo sean el Pentágono y los
servicios de inteligencia de EEUU con la CIA a la cabeza.
El presidente de EEUU, que cerró el
primer turno de intervenciones con su discurso como país anfitrión, exhortó a
los Estados a colaborar en sus ideas para la difusión de la democracia en
Irak y el resto del mundo, el levantamiento de las barreras comerciales y la
persecución del terrorismo.
Bush, quien comenzó su discurso con
una nota de agradecimiento a los más de 150 países que han ofrecido ayuda tras
el paso del huracán Katrina, afirmó que "la libertad y la lucha contra el
terrorismo son el gran desafío de nuestro tiempo".
En su alocución, instó a aprobar
una resolución que pida medidas contra la incitación al terrorismo, así como
a juzgar y a extraditar a aquellos que busquen procurarse material nuclear con
fines terroristas.
"Los terroristas deben saber que no
tendrán refugio en ninguna parte", afirmó el presidente. Pero no sólo hay que
combatir el terrorismo, sino también hacer frente a la pobreza que sirve de
alimento a la violencia, subrayó para cumplir con el formalismo.
"El mundo es más compasivo y
esperanzador cuando colaboramos juntos", afirmó Bush ante una audiencia
compuesta por la mayor concentración de líderes mundiales de la historia, que
escuchó en silencio sus llamamientos, luego el Consejo aprobó las
resoluciones.
El llamamiento "contraterrorista" realizado por unanimidad en el inicio
de la Cumbre, que se clausurará el viernes, hacen que Bush siga durmiendo
tranquilo.
Sus
amigos de las corporaciones del Complejo Militar Industrial
norteamericano, y los bancos de Wall Street que financian sus
emprendimientos, seguirán acumulando rentabilidad millonaria con las armas,
equipos y sistemas de prevención que le venderán a los gobiernos embarcados en
la "guerra contraterrorista".
Después
del Katrina y las campañas en su contra, no deja de ser una revancha que le da
la vida al rey George.