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El día que Dios le "perdonó la vida a Texas"

Katrina y Rita, ¿huracanes clasistas?

Con la llegada del huracán Rita, y aprovechando la secuela de miedo que había dejado la devastación del Katrina, la Casa Blanca lanzó una operación mediática orientada a realzar la imagen de Bush y de su administración y a poner a las catástrofes naturales en un mismo nivel de "peligro y amenaza" que el "terrorismo".

(IAR-Noticias)  26-Sept-05 

Por Rodrigo Guevara - rodrigoguevara@iarnoticias.com                                         

Residentes de Houston abandonan la ciudadA diferencia de lo que pasó con el huracán Katrina, el anuncio y la llegada del huracán Rita le permitió a la administración Bush "recomponer imagen" mostrando en toda su dimensión el poderío y la capacidad económica y de organización del Imperio para afrontar la catástrofe.

Las cadenas mediáticas mostraron autopistas atestadas por autos modernos que huían del huracán, ciudades impresionantemente vacías, casi asépticas, que daban cuenta del "éxito" del operativo de evacuación emprendido como una campaña "propagandística" por el gobierno norteamericano.

Y algo resaltable: casi no se veían negros, y los que se veían no lucían pobres.

Si los refugiados negros del Katrina en el estadio de Nueva Orleáns sirvieron para mostrar un "toque de Tercer Mundo" en el Imperio locomotora del capitalismo, el Rita sirvió para resarcir y exculpar a la administración Bush mostrando un EEUU exuberante de tecnología y capacidad económica.

Las cadenas norteamericanas, olvidadas de las críticas durante el Katrina y encabezadas por la CNN mostraron orgullosas refugios "anti-huracanes" dotados de tecnología de última generación y de puertas de acceso que se cerraban como la escotilla de un submarino.

Funcionarios, militares, científicos, profesionales, adscriptos al operativo evacuación "informaban" con detalle minucioso sobre los pasos del mismo, y todo estaba "estudiado" para que la prensa y los corresponsales mostraran -casi con asombro- como esta vez la administración de Washington no dejó nada librado al "azar".

George W, recompuesto del nock out que le produjo el Katrina, se exhibió nuevamente como un "comandante en jefe" dando instrucciones (así lo reflejaban las imágenes) al ejército de funcionarios que lo acompañaban mostrando al mundo como el gobierno norteamericano velaba y trabajaba por la "seguridad" de sus ciudadanos.

Observado por la lente mediática, Katrina y Rita, significaron dos dimensiones diametralmente opuestas en la vida de Bush: una, Katrina, mostró los emergentes de pobreza, impotencia, injusticia  y marginalidad social que se esconde detrás del rostro de "supremacía imperial", y la otra, el Rita, mostró a un Imperio opulento, autosuficiente, capaz de salir indemne de cualquier catástrofe, incluidas las "terroristas".

Los medios conservadores, el ultraderechismo blanco de EEUU golpeados por los efectos políticos del Katrina, respiraban al huracán Rita casi como una "revancha" que alguien, tal vez Dios, les había enviado.

Atrás quedaron las imágenes con "negros pobres", la incapacidad y la improvisación de la administración Bush para enfrentar el azote del Katrina, los cadáveres flotantes, las versiones de "matanzas raciales" aprovechando la catástrofe, las denuncias del "aprovechamiento económico" que hicieron los amigos de Bush con la tragedia.

Para el conservadorismo norteamericano, para la derecha blanca del "destino manifiesto", la decisión del Rita de no impactar en la Texas blanca con la ferocidad destructiva del Katrina en la Nueva Orleans negra, fue un mensaje claro de que "Dios es blanco, y vela por EEUU".

La guerra mediática de "supremacía" que lanzó la derecha blanca encaramada en la Casa Blanca, aprovechando la coyuntura del huracán Rita, tuvo sin ninguna duda un correlato de campaña electoral, mediante la cual el equipo encabezado por Karl Rove intentó revertir la imagen de Bush a quien el Katrina lo revolcó por el suelo, dejándolo por debajo de su piso histórico.

El mensaje era casi explícito: los funcionarios y el mismo Bush se conducían como si quisieran decirle al mundo "lo del Katrina fue una mala pesadilla, cuando queremos, podemos mostrar que somos la potencia superior".

Como se sabe, tras la devastación del Katrina, la oposición norteamericana, con los demócratas a la cabeza, lanzó una ofensiva orientada a convertir la catástrofe en un "Watergate" para Bush y los halcones que controlan la Casa Blanca.

Medios y analistas norteamericanos hablaron de un "Katrinagate" montado en una comisión parlamentaria,  similar a la formada tras el 11-S, propuesta por los demócratas para investigar irregularidades cometidas por la administración Bush durante la tragedia con el Katrina.

El huracán Rita -que no alcanzó la categoría de "catástrofe" anunciada por los pronósticos- fue una especie de "envío del cielo" para Bush y sus funcionarios quienes hicieron un aprovechamiento mediático del fenómeno que hizo recordar lo ocurrido tras los sucesos terroristas del 11-S en EEUU.

La presencia "catastrófica" del Rita (similar a la omnipresencia amenazante del "terrorismo de Al Qaeda") sirvió para afianzar la solidaridad y los sentimientos del pueblo norteamericano alrededor de la "seguridad nacional", amenazada tanto por el "terrorismo" como por las catástrofes naturales.

Bush, no por casualidad, se encargó en sus discursos de situar  a ambos "peligros" como las banderas de lucha más altas de su gestión.

Con el Rita, el "peligro del huracán" quedó simbióticamente unido al "peligro terrorista" como expresiones de destrucción que acechan prioritariamente a la sociedad norteamericana en su conjunto.

De manera tal, que la manipulación mediática con el "peligro del Rita" sirvió  para distraer la atención de los emergentes del Katrina, mostrando que la administración Bush es eficiente para prevenir o enfrentar las catástrofes, sean naturales o "terroristas".

Según la agencia Associated Press los asesores del presidente norteamericano le aconsejaron el domingo presentar al Congreso un plan nacional contra desastres naturales o ataques "terroristas".

Bush preguntó si el Departamento de Defensa debe ser el encargado de organizar planes para desastres "de cierto tamaño".

"Ciertamente lo debe hacer cuando se trata de ataques terroristas", se respondió a si mismo el mandatario, según AP. Y agregó: "Será una cuestión importante que el Congreso debe debatir".

Hay que consignar que, luego del Katrina, la credibilidad Bush como comandante de la "guerra contra el terrorismo" había decaído a su piso más bajo, y los sondeos revelaban que otros temas además de Al Qaeda preocupaban a los estadounidenses.

La táctica de mezclar en un mismo nivel de amenaza a las catástrofes naturales y el "terrorismo" intenta conseguir rédito asociativo mostrando a un Bush enérgico y diligente, preocupado por la "seguridad nacional" del pueblo norteamericano, así sean los huracanes o las bombas de Bin Laden.

Como parte del show para mezclar a las catástrofes naturales con el "terrorismo", el sábado Bush hizo una escala en Austin, Texas, y en el Comando Norte de Estados Unidos en Colorado, donde autografió una fotografía de sí mismo con un altavoz en las ruinas del Centro Mundial de Comercio en Nueva York, tres días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Más allá de como le vaya en las encuestas al presidente imperial después de la operación mediática con el "peligro Rita", lo cierto es que, como dicen algunos medios norteamericanos, el huracán "le perdonó la vida a Texas", dándole un rédito extra inesperado.

Pero el huracán Rita, además de no tener los efectos destructivos del Katrina, impactó en una región con condiciones socio-económicas que favoreció a la manipulación mediática lanzada para "levantar la imagen de Bush".

Huracanes clasistas

Según un censo realizado por la agencia Associated Press, hay una clara diferencia de status social, medios y capacidad de movilidad entre la población estadounidense que fue afectada por el huracán Katrina y la que lo fue por el huracán Rita.

El huracán Rita castigó a una región con mejor posición económica y mayor movilidad, y mucho menos densamente poblada que la devastada por el huracán Katrina.

Es menos probable que las víctimas de Rita vivan en la pobreza, más probable que tengan un vehículo y que no pertenezcan a un grupo minoritario que las víctimas de Katrina, señala el censo realizado por la AP.

Algunos expertos dijeron que la condición económica y la movilidad de la población afectada por Rita, combinados con el sentido de urgencia que surgió tras Katrina hicieron posible una evacuación más concienzuda.

"Tienen automóviles", expresó Carnot Nelson, profesor de psicología de la Universidad de South Florida. "Tienen una manera de irse. Es tan simple como eso".

El dinero y el transporte escaseaban entre algunos de los afectados por Katrina, señala el informe.

En la densamente poblada Nueva Orleáns, más del 27% de los hogares no tenía acceso a un vehículo, de acuerdo con estadísticas del censo del 2000.

El ingreso medio familiar de 32.300 dólares, era casi 20.000 dólares inferior al promedio nacional.

Fred Medway, profesor de psicología de la Universidad de South Carolina, dijo que la destrucción causada por Katrina alentó a la gente a huir de Rita.

"Ellos han visto lo que un huracán puede hacer", declaró Medway. "Esa es una motivación muy poderosa".

Rita llegó a tierra en el límite de los estados de Texas y Luisiana, y se abrió paso con dirección norte, provocando inundaciones tierra adentro.

En el lado de Texas está el condado Jefferson, donde se encuentran las poblaciones petroleras de Port Arthur y Beaumont. Hacia el norte, aparecen los condados de Orange, Jasper y Newton.

En el lado de Luisiana está el condado Calcasieu, donde se encuentran Lake Charles y el condado Beauregard, hacia el norte.

De acuerdo con el análisis de la información del censo del 2000 realizado por la AP:

--Una mayoría de los residentes de los seiss condados afectados por la furia de Rita es blanca. El condado de Jefferson, donde el 34% de los residentes son negros, tiene la mayor población de la minoría. En cambio, un 67% de los habitantes de Nueva Orleáns son negros.

--El ojo de Rita pasó principalmente por árreas rurales. El condado más densamente poblado de los castigados por este huracán fue Jefferson, con 279 residentes por milla cuadrada (2,59 kilómetros cuadrados). El condado Orleáns en Luisiana, donde está Nueva Orleáns, tenía 2.684 habitantes por milla cuadrada.

--Los seis condados tenían índices de pobreeza más elevados que el nivel nacional del 9,2%, pero ninguno se acercaba al 24% de las familias de Nueva Orleáns que vivían bajo el nivel de pobreza.

 

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