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(IAR-Noticias)
17-Dic-05
Informe
especial
George
W. Bush, calificó este jueves las elecciones legislativas en Irak como un "paso
fundamental" hacia la "construcción de una democracia" en ese país destrozado
por la ocupación militar y por la lucha de facciones políticas (chiíes, kurdas y
sunies) para acumular poder electoral y político dentro del esquema de la
potencia invasora.
El presidente imperial norteamericano elogió el valor de los votantes
iraquíes que decidieron "desafiar a los terroristas" y se regocijó de la
"significativa" participación en el comicio.
Para el mandatario fue significativa la amplia participación de votantes,
que llevó a ampliar el horario de los colegios electorales una hora, y expresó
su admiración por el valor de los votantes en lo que supuso un claro "desafío a
los terroristas".
Bush aseguró que la libertad "es
universal" y que "este paso decisivo" permitirá alcanzar el objetivo de
"lograr un Irak democrático" capaz de mantenerse por si mismo y defenderse y
que sirva como "ejemplo para otros en la región, ya vivan en Siria o Irán".
"Se trata de un paso fundamental
hacia nuestro objetivo de lograr un Irak democrático, un país capaz de
autogobernarse y autodefenderse, un país que será un aliado en la guerra
contra el terrorismo, y un país que dará un gran ejemplo a otros en la
región (...) así vivan en Irán o en Siria", dijo Bush a la prensa al término de
una reunión con iraquíes que votaron por correo.
La Casa Blanca calificó la jornada
electoral de este jueves como un "día histórico" para Irak, y destacó la
"elevada" participación en los comicios en todo el país y una violencia
"relativamente débil".
"Se trata de un día histórico para el pueblo iraquí, Medio Oriente y para el
mundo entero, un día histórico para el progreso de la libertad", declaró a la
prensa el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.
"Las informaciones que hemos recibido muestran que la participación ha sido
elevada en todo Irak", agregó el portavoz. "La violencia parece relativamente
escasa", dijo McClellan.

En la misma sintonía Bush señaló que
el éxito de las elecciones en Irak y del entrenamiento de las fuerzas de
seguridad iraquíes permitirá el retorno a sus hogares de algunos de los cerca de
160.000 soldados estadounidenses desplegados en ese país. No obstante, rehusó
definir una fecha para la retirada total.
Demás está decir que -y según la
opinión de los especialistas- que la disputa electoral apresura la fragmentación
nacional de Irak, fomenta la división interna de kurdos y chiíes en el
gobierno, y no soluciona el problema del aparato de seguridad iraquí, de
quién el jefe del Estado mayor norteamericano, general Pace, dijo que no está en
condiciones de controlar Irak sin la ayuda de las fuerzas norteamericanas.
A principios de
año Bush y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
sostenían que la "estrategia del éxito" en Irak se basaba en que
las fuerzas de seguridad iraquíes entrenadas por el Pentágono sustituyeran a
las fuerzas norteamericanas en el control de la seguridad.
Los hechos
posteriores demostraron que las fuerzas colaboracionistas iraquíes eran
impotentes para detener la escalda de ataques rebeldes, y sus miembros -según
admitieron los propios jefes militares estadounidenses.
Oficiales de alto rango estadounidenses, en
declaraciones realizadas en Bagdad y Washington,
ofrecieron un escenario "pesimista" sobre la
ocupación militar de Irak, lo que motivó que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizara un
viaje relámpago
a Bagdad el mes pasado para sondear la opinión de los
militares y el gobierno.
Los
altos oficiales, en declaraciones separadas realizadas en el Pentágono y en
Bagdad, así como en un intercambio de mensajes de correo electrónico entre
Bagdad y un periodista de Washington, han abordado con una sinceridad y un
detalle poco habituales los problemas a los que se enfrenta el esfuerzo bélico,
señaló The New York Times hace dos meses.
Según John F. Burns y Eric Schmitt, analistas del New York Times,
los jefes militares norteamericanos reconocen que la violencia de ataques
rebeldes que se vive en el país invadido impide reducir el
número de tropas ocupantes.
En sus
declaraciones en Washington el general
Abizaid -máximo
jefe del mando militar invasor- señaló que pese al desmantelamiento de
células rebeldes, que han supuesto la detención de 1.100
sospechosos en Bagdad en los últimos 80 días, la
consecución de los objetivos estadounidenses en Irak no
está garantizada. "En mi opinión, aún podemos fracasar",
añadió el alto militar estadounidense.
El general John P. Abizaid,
jefe del comando norteamericano en Medio Oriente, afirmó
hace poco en Washington que uno de los problemas es
la falta de progresos en la consolidación de unidades
de policía iraquíes capaces de enfrentarse eficazmente
a los rebeldes y permitir que las fuerzas estadounidenses
empiecen a retirarse.
Abizaid
señaló que la policía iraquí -a la que
pertenecen 65.000 de los 160.000 iraquíes entrenados y
equipados gracias a los 5.700 millones de dólares
dedicados por EEUU a reforzar los cuerpos de seguridad-
está “atrasada” en cuanto a su capacidad de asumir una
buena parte del esfuerzo bélico.
En distintos informes publicados durante el año por el diario norteamericano The Washington Post,
se señalaba que mientras continuaban las discrepancias para formar un gobierno,
la resistencia mantenía en jaque a las tropas norteamericanas
y sus colaboradores en Irak, donde controlaba grandes territorios.
Según esos informes, la guerrilla
iraquí cuenta con al menos 40.000 miembros activos, más 80.000
en la reserva, y dispone de un flujo de
financiación canalizado desde Siria y Arabia Saudí, además
de contar con miles de voluntarios provenientes del Golfo y otros países
árabes.
El propio ex jefe del
Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EEUU, general Richard Myers,
afirmó a a mitad de año que la resistencia iraquí mantiene intacta su capacidad de
perpetrar ataques.
El jefe militar
del Pentágono expresó -confirmando lo que señalaban analistas y medios
norteamericanos- que en el país árabe se registran unos 50 a 60
atentados diarios, el mismo número que hace un año.
Hay que recordar
que tras la euforia de las elecciones de enero pasado en Irak, Bush, Rumsfeld y los políticos
chiíes y kurdos que hoy disputan encarnizadamente para repartirse los cargos del
nuevo gobierno, había afirmado que la "democracia electoral" había reducido
notablemente el accionar de la guerrilla, a punto tal, que tendía a
desaparecer.
La ola sangrienta que se desató
luego, cuya estimación de muertos de acuerdo a las cifras oficiales
proporcionadas por el Pentágono promedian 64 soldados de EEUU muertos por mes desde la invasión, desmienten estadísticamente cualquier tepría de
"desaparición de la violencia".
Un último sondeo dado a conocer por el diario USA Today y la cadena de televisión CNN señala que los
norteamericanos hoy ven a Irak como en otros años apreciaron la situación en
Vietnam.
La medición muestra que el
54 por ciento de los estadounidenses piensa que el gobierno de Bush cometió un
error al agredir a Irak frente a un 45 que estima que actuó como debía.
Según un sondeo de la cadena de televisión NBC y el diario Wall Stret Journal,
publicado el miércoles, el 39% de los encuestados aprueba su gestión, pero la
mayoría (55%) mantiene una imagen negativa de su presidente.
En Washington, los analistas señalan los casos de las torturas de presos
iraquíes, las investigaciones sobre las ADM de Saddam, la utilización
de armas químicas en Irak, y el "CIA-Gate", como los cuatro
principales "flancos vulnerables" de Bush, sobre los cuales se pueden
montar estrategias legales para derrocarlo o destituirlo a través de una
movida parlamentaria-judicial de alto espectro.
Las elecciones en Irak, cualquiera sean
los resultados y los ganadores, no modifica para nada este cuadro
político, social y militar emergente de la ocupación norteamericana de
Irak.
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