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EUROPA  

La KGB soviética y la trama secreta de la conspiración para matar al Papa Juan Pablo II en 1981.

Alí Agca, los lobos grises y el misterio de la "pista búlgara"

El momento del disparo de Alí Agca contra Juan Pablo II en 1981. (Foto: BBC)

 

 

 

(IAR-Noticias) 16-En-05  

Alí Agca, de 46 años,  tras ser liberado de la prisión en Turquía.

Informe especial

El misterio que rodea el atentado que sufrió el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 cobra vigencia tras la liberación del  "terrorista" turco, Mehemet Ali Agca, quién disparó contra el fallecido pontífice hiriéndole de gravedad hace 25 años.

En julio de 2000 Agca había sido  perdonado por las autoridades italianas y extraditado a Turquía, donde tenía que cumplir sentencia por el asesinato en 1979 de un periodista de izquierda y dos asaltos bancarios.

Tres investigaciones, dos juicios, un solo condenado (Agca) y muchos puntos sin aclarar, como la supuesta implicación de los servicios secretos búlgaros y soviéticos, componen un caso que 25 años después sigue concitando la atención internacional y generando versiones que trascienden a la muerte del llamado Papa "mediático" de Roma

La semana pasada, Agca, de 48 años, fue puesto en libertad condicional tras haber cumplido una sentencia de 19 años en una prisión italiana y ser extraditado a Turquía para cumplir otra condena.

Agca era un conocido delincuente de 23 años vinculado a la extrema derecha paramilitar de Turquía en la época del ataque al jefe de la Iglesia Católica  Roma.

Desde la cárcel turca de Kartal Maltepe, en las horas previas a la muerte de Juan Pablo II, Alí Agca afirmó al diario italiano La Reppublica que "yo nunca hubiese podido cometer el atentado sin ayuda de sacerdotes y cardenales. El diablo estaba dentro de los muros del Vaticano".

'Muchos años después he comprendido que he sido un fantasma en manos de algún terrible proyecto misterioso, todo lo cual "está escrito en el tercer secreto de Fátima", había escrito en una carta enviada en mayo de 1996 al ex secretario de Estado cardenal Agostino Casaroli.

En su entrevista, el mes de abril de 2005,  con La Repubblica  el hombre  que disparó contra el Papa el 13 de mayo de 1981 afirma que "algunos miembros del Vaticano creían que yo era el nuevo Mesías, y para liberarme organizaron el secuestro de Emanuela Orlandi y otras historias que prefiero no revelar".

Ali Agca afirmó que “ama y respeta al Papa polaco”, aunque insistió en que "el diablo está dentro del Vaticano". Además, Mehmet Ali Agca sostuvo que el Vaticano fue responsable de decidir el atentado contra el Santo Padre, aunque aseguró que organizó y perpetró el ataque en solitario.

El objetivo de los disparos siguen siendo un misterio, pero han existido denuncias de que el KGB ruso, el servicio secreto de la ex Alemania del Este, y su contraparte en Bulgaria, podrían haber estado envueltos.

La "pista búlgara"

Ferdinando Imposimato, uno de los más respetados jueces italianos en la década de los años 80, está convencido de la participación rusa en el intento de asesinato, porque en esa época Juan Pablo II desafiaba el modelo soviético.

A horas de ser liberado Agca, el  juez italiano Ferdinando Imposimato, uno de los que llevaron adelante los procesos para descubrir quiénes estaban detrás del terrorista, dijo que Agca corre serio peligro de que lo maten porque quieren taparle la boca para siempre.

Pero otros magistrados italianos opinaron que el turco es un hábil simulador, pero que no sabe mucho acerca de los que manejaron los hilos para conjurar el peligro que significó la elección de Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, como primer Papa no italiano en 455 años, el 16 de octubre de 1978.

Los analistas que siguen el caso estiman que Agca cause inquietud a los personajes mezclados con el atentado, pero también es probable que esa gente prefiera no eliminarlo porque los riesgos de fracasar son enormes y esto equivaldría a una verdadera bomba al facilitar las revelaciones de cómo se intentó eliminar de la escena mundial al nuevo Papa polaco que tanto temían el Kremlin y sus aliados.

Junto a Imposimato, los que siguieron  el "proceso del siglo" contra Alí Agca, junto con tres turcos y tres búlgaros acusados de participar en la conspiración, y que vivieron la época turbulenta de la "Guerra Fría" en los '80, antes de la disolución de la URSS, creen que la llamada "pista búlgara" representa el hilo conductor que explica lógicamente la conspiración para matar al Papa.

En esa hipótesis -según sus sostenedores avalada por una avalancha de pruebas- había que eliminar al Papa polaco por el peligro que representaban para la supervivencia de la URSS su cruzada "contra el comunismo" y su alianza con los ultraconservadores de Washington por ese entonces materializada a través de la administración Reagan-Bush padre.

Para un conjunto de analistas la alianza del Vaticano con Washington -impulsada por los lobbystas del Opus Dei< y la Casa Blanca- ayudó a inclinar la victoria del capitalismo sobre la URSS. Juan Pablo II fue el cruzado de la guerra contra el "ateismo rojo" en los países bajo la órbita soviética y su prédica contribuyó a legitimar "espiritualmente" la invasión capitalista a las regiones comunistas de la ex URSS.

En el sumario abierto contra Roberto Calvi, el asesinado "banquero de Dios", se habla de que el Banco Ambrosiano habría sido un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para distribuir cantidades siderales a las formaciones paramilitares "anticomunistas" controladas por la CIA, con la complicidad de las ventajas fiscales del Vaticano.

El general Vernon Walters, antes de morir, y refiriéndose a Ronald Regan, dijo que “fue quizá él quien ayudó al Espíritu Santo en la elección de Wojtyla, y puede que colaborase en la muerte del Papa Luciani”.

Por su parte, Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente Reagan, afirmó que “la relación de Reagan con el Vaticano fue una de las más grandes alianzas secretas de todos los tiempos”.

En este contexto, se inscribe la llamada "pista Búlgara" mediante la cual el hoy liberado Alí Agca habría sido utilizado ara una operación "tercerizada" de intento de asesinato del Papa Juan Pablo II urdida por el KGB soviético infiltrado en los servicios secretos de Bulgaria.

La entrevista del diario La Reppublica a Mehmet Ali Agca, en plena agonía agonía de Juan Pablo II, se publicó coincidiendo con la reapertura de las pesquisas sobre la llamada “pista búlgara” del atentado, surgida en 1982 a partir de unas declaraciones del propio "terrorista" turco, que conectaba el ataque con los servicios secretos de Bulgaria, la mafia turca y los terroristas de los Lobos Grises, la organización a la que él pertenecía.

El Vaticano siempre ha señalado en que el atentado no se produjo por casualidad y nunca ha querido considerarlo un caso archivado.

Años después del atentado, y tomando conciencia de que había sido "infiltrado" Agca había trasladado a su abogada, Marina Magistrelli, la certeza de que había sido "un instrumento inconsciente de un plan misterioso".

Según los sostenedores de la "pista búlgara" los Lobos Grises recibieron el "contrato" de los búlgaros para matar matar a Juan Pablo II (por orden de la KGB) a través de la mafia turca y encargaron a Alí Agca la realización del atentado disfrazando el objetivo con extremismo religioso y "antiimperialista".

En la opinión de los expertos, los servicios secretos búlgaros cumplían con la KGB el mismo papel que cumplía la inteligencia pakistaní con la CIA:  enlace, infiltración y coordinación de los grupos fundamentalistas y terroristas islámicos, como era el caso de los Lobos Grises.

Los servicios secretos búlgaros resolvían habitualmente "trabajos sucios" para la inteligencia soviética.

En este entramado de operaciones encubiertas Alí Agca habría sido infiltrado por medio de la religión para cumplir con el designio del asesinato de Juan Pablo II en 1981.

En Sofía, capital de Bulgaria, había un escenario ideal (controlado por servicios secretos soviéticos) donde la  mafia turca controlaba los tráficos en camiones del este al oeste que transportaban armas y droga.

Los Lobos Grises -según los sostenedores de la "Pista Búlgara"- son una organización de extrema derecha islámica turca con misteriosos contactos con sectores militares y civiles del poder turco que utiliza sus servicios para resolver asuntos por vía de la violencia terrorista.

Alí Agca estuvo alojado por más de dos meses, en 1981, lujoso hotel Vitosha de Sofía controlado por la mafia turca y tradicional bastión de operaciones encubiertas de los servicios secretos búlgaros controlados por el KGB soviético.

Este es el hilo central en la tesis de la "pista búlgara" que llevó al atentado contra la vida de Juan Pablo II en 1981.

El cardenal del Vaticano, Roberto Tucci,  definió al Agca como "un asesino profesional, y por tanto no fue él quien pensó el atentado”.

“El Papa sospecha que tras la amenaza de Ali Agca existiese un complot. Ahora veremos lo que sale del estudio de los documentos de la Stasi  y sobre la hipótesis de que la "pista búlgara" fuese el verdadero ejecutor de las órdenes que llegaban desde el KGB soviético”, añadió el  prelado hace veinte años.

Tras la muerte del Papa el año pasado, la documentación de las investigaciones sobre el papel de los servicios secretos de la URSS (KGB), de Alemania del Este (Stasi) y de la propia Bulgaria (Darzavna Sigurnost), parecen querer reencaminarse a través de magistrados y estudiosos que sostienen la tesis de la "pista búlgara".

Juan Pablo II,  el 27 de diciembre de 1983, en una visita que le hizo en la prisión romana de Rebibbia, le concedió el perdón a su verdugo Alí Agca.

De aquel encuentro secreto, sólo se supo lo que el Papa dijo a la salida de la prisión: "He hablado con un hermano que he perdonado y que goza de mi confianza; lo que nos hemos dicho es un secreto entre nosotros".

 

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