Ferdinando
Imposimato, uno de los más respetados jueces italianos en la década de los
años 80, está convencido de la participación rusa en el intento de
asesinato, porque en esa época Juan Pablo II desafiaba el modelo
soviético.
A horas de ser liberado Agca, el juez italiano Ferdinando
Imposimato, uno de los que llevaron adelante los procesos para descubrir quiénes
estaban detrás del terrorista, dijo que Agca corre serio peligro de que lo
maten porque quieren taparle la boca para siempre.
Pero otros magistrados italianos opinaron que el turco es un hábil simulador,
pero que no sabe mucho acerca de los que manejaron los hilos para conjurar el
peligro que significó la elección de Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, como
primer Papa no italiano en 455 años, el 16 de octubre de 1978.
Los analistas que siguen el caso estiman que Agca cause inquietud a los
personajes mezclados con el atentado, pero también es probable que esa gente
prefiera no eliminarlo porque los riesgos de fracasar son enormes y esto
equivaldría a una verdadera bomba al facilitar las revelaciones de cómo se intentó eliminar de la escena mundial al nuevo Papa polaco que tanto temían el
Kremlin y sus aliados.
Junto a Imposimato, los
que siguieron el "proceso del siglo" contra Alí Agca, junto con tres turcos y
tres búlgaros acusados de participar en la conspiración, y que vivieron la
época turbulenta de la "Guerra Fría" en los '80, antes de la disolución de la URSS,
creen que la llamada "pista búlgara" representa el hilo conductor que explica
lógicamente la conspiración para matar al Papa.
En esa hipótesis -según sus
sostenedores avalada por una avalancha de pruebas- había que eliminar al
Papa polaco por el peligro que representaban para la supervivencia de la
URSS su cruzada "contra el comunismo" y su alianza con los
ultraconservadores de Washington por ese entonces materializada a través de
la administración Reagan-Bush padre.
Para un conjunto de analistas la alianza del Vaticano con Washington
-impulsada por los lobbystas del Opus Dei<
y la Casa Blanca- ayudó a inclinar la
victoria del capitalismo sobre la URSS. Juan Pablo II fue el cruzado de la
guerra contra el "ateismo rojo" en los países bajo la órbita soviética y su
prédica contribuyó a legitimar "espiritualmente" la invasión capitalista
a las regiones comunistas de la ex URSS.
En el sumario
abierto contra Roberto Calvi, el asesinado "banquero de Dios", se habla de que el Banco
Ambrosiano habría sido un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para
distribuir cantidades siderales a las formaciones paramilitares
"anticomunistas" controladas por la CIA, con la complicidad de las ventajas
fiscales del Vaticano.
El general Vernon Walters,
antes de morir, y refiriéndose a Ronald Regan, dijo
que “fue quizá él quien ayudó al Espíritu Santo en la
elección de Wojtyla, y puede que colaborase en la muerte del Papa Luciani”.
Por su parte,
Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente Reagan, afirmó que
“la relación de Reagan con el Vaticano fue una de las más grandes alianzas
secretas de todos los tiempos”.
En este contexto,
se inscribe la llamada "pista Búlgara" mediante la cual el hoy liberado Alí
Agca habría sido utilizado ara una operación "tercerizada" de intento de
asesinato del Papa Juan Pablo II urdida por el KGB soviético infiltrado
en los servicios secretos de Bulgaria.
La
entrevista del diario La Reppublica a Mehmet Ali Agca, en plena agonía agonía de
Juan Pablo II, se publicó coincidiendo con la reapertura de las
pesquisas sobre la llamada “pista búlgara” del atentado, surgida en 1982
a partir de unas declaraciones del propio "terrorista" turco, que conectaba el ataque
con los servicios secretos de Bulgaria, la mafia turca y los terroristas de los
Lobos Grises, la organización a la que él pertenecía.
El Vaticano siempre ha señalado en que el atentado no se
produjo por casualidad y nunca ha querido considerarlo un caso archivado.
Años después del atentado,
y tomando conciencia de que había sido "infiltrado" Agca había trasladado a su abogada, Marina Magistrelli, la certeza de que había
sido "un instrumento inconsciente de un plan misterioso".
Según los sostenedores de la
"pista búlgara" los Lobos Grises recibieron el "contrato" de los búlgaros
para matar matar a Juan Pablo II (por orden de la KGB) a través de la mafia
turca y encargaron a Alí Agca la realización del atentado disfrazando el
objetivo con extremismo religioso y "antiimperialista".
En la opinión de los expertos,
los servicios secretos búlgaros cumplían con la KGB el mismo papel que
cumplía la inteligencia pakistaní con la CIA: enlace, infiltración y
coordinación de los grupos fundamentalistas y terroristas islámicos, como
era el caso de los Lobos Grises.
Los servicios secretos búlgaros
resolvían habitualmente "trabajos sucios" para la inteligencia soviética.
En este entramado de operaciones
encubiertas Alí Agca habría sido infiltrado por medio de la religión
para cumplir con el designio del asesinato de Juan Pablo II en 1981.
En Sofía, capital de Bulgaria, había un escenario ideal
(controlado por servicios
secretos soviéticos) donde la mafia turca controlaba los
tráficos en camiones del este al oeste que transportaban armas y
droga.
Los Lobos Grises -según los
sostenedores de la "Pista Búlgara"- son una organización de extrema derecha
islámica turca con misteriosos contactos con sectores militares y civiles del
poder turco que utiliza sus servicios para resolver asuntos por vía de la
violencia terrorista.
Alí Agca estuvo alojado por más
de dos meses, en 1981, lujoso hotel Vitosha de Sofía controlado por la mafia
turca y tradicional bastión de operaciones encubiertas de los servicios
secretos búlgaros controlados por el KGB soviético.
Este es el hilo central en la
tesis de la "pista búlgara" que llevó al atentado contra la vida de
Juan Pablo II en 1981.
El cardenal del Vaticano, Roberto Tucci, definió al
Agca como "un asesino
profesional, y por tanto no fue él quien pensó el atentado”.
“El
Papa sospecha que tras la amenaza de Ali Agca existiese un complot. Ahora
veremos lo que sale del estudio de los documentos de la Stasi y sobre la
hipótesis de que la "pista búlgara" fuese el verdadero ejecutor de las órdenes
que llegaban desde el KGB soviético”, añadió el prelado
hace veinte años.
Tras la muerte del Papa el año pasado,
la documentación de las investigaciones sobre el papel de los servicios
secretos de la URSS (KGB), de Alemania del Este (Stasi) y de la propia
Bulgaria (Darzavna Sigurnost), parecen querer reencaminarse a través de
magistrados y estudiosos que sostienen la tesis de la "pista búlgara".
Juan
Pablo II, el 27 de diciembre de 1983,
en una visita que le hizo en la prisión romana de Rebibbia,
le concedió el perdón a su verdugo Alí Agca.
De aquel encuentro
secreto, sólo se supo lo que el Papa dijo a la
salida de la prisión: "He hablado con un hermano que he
perdonado y que goza de mi confianza; lo que nos hemos dicho es un secreto
entre nosotros".