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(IAR-Noticias) 25-En-05
Informe
especial
El
escándalo del espionaje británico en Moscú se orienta -según
los enemigos de Putin-
a fortalecer la ley que impide a los países occidentales donar
dinero a organizaciones no gubernamentales (ONG) supuestamente
implicadas con el "espionaje extranjero" y con el "terrorismo
checheno".
Luego que la televisión rusa transmitiera un informe con
material de los servicios secretos sobre el espionaje
británico en Moscú utilizando una piedra falsa con un
transmisor de alta potencia en su interior, Georgia acusó a
Rusia de hacer explotar un gasoducto para intimidarla cuando
la temperatura llegara a 20 grados bajo cero.
Los
rusos, por su parte, volvieron a denunciar que
Ucrania "roba" el gas que pasa por el país rumbo a la Unión Europea, en un nuevo
round de la crisis que dejó a Kiev sin gas y a Europa con escasez del vital
elemento.
Esa "guerra del gas" entre
Moscú y Kiev ya afectó a los suministros destinados para Europa, aunque las
partes discrepan sobre si es Rusia la que ha reducido el bombeo o Ucrania la que
"roba" el carburante durante su tránsito hacia otros países.
La Cancillería ucraniana dijo que
Rusia emprendió esas "acciones irresponsables" a pesar de los acuerdos
vigentes sobre los precios del gas, y rechazando los compromisos propuestos por
Kiev para introducir gradualmente nuevos precios de mercado, pero más realistas
que los reclamados por Moscú.
Para los observadores, la crisis desatada luego de que Rusia decidiera
cuadruplicar los precios del gas a Ucrania fue interpretada como una represalia
y una movida política para desestabilizar al gobierno de
Yuschenko emergente del
levantamiento anti-gobierno pro-ruso conocido como "Revolución Naranja".
Los
medios oficiales rusos siempre situaron a Ucrania y a
Yuschenko en el centro de lo que llaman
"conspiración extranjera" contra el gobierno de Vladimir Putin.
En la segunda semana de
mayo del año pasado, en una exposición ante el Parlamento, el
director del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), Nikolai Patrushev,
aseguró que la inteligencia rusa
había frustrado intentos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudita y
Kuwait de realizar actividades de espionaje mediante organizaciones no
gubernamentales (ONG).
En este contexto se
encuentra la denuncia de "espionaje británico" formulada por la televisión rusa
el lunes.
Analistas rusos señalaron que la amplia
difusión que la TV rusa dio el lunes al escándalo de espionaje con cuatro
supuestos espías británicos en Moscú, sería un "mensaje codificado" del gobierno
de Vladimir Putin a la administración Bush y a sus aliados británicos para
frenar el apoyo a los "desestabilizadores" del Kremlin.
Especialmente a las ONGs involucradas con
los movimientos opositores a Moscú en Ucrania, Bielorrusia, Kirguizistán,
Georgia y Ucrania para que dejen de intervenir en sus asuntos.
Los servicios de inteligencia rusos acusaron el lunes a miembros de la embajada
británica de realizar actividades de espionaje en Moscú luego de que la
televisión estatal acusara a los diplomáticos de que habían utilizado un transmisor de
alta tecnología, simulado en una piedra falsa, para apoderarse de secretos de
Estado.
Un portavoz del servicio de seguridad
estatal ruso FSB dijo a Reuters: "Sí, puedo confirmar que todo lo que se emitió
era verdad y se basaba en nuestra información".
"Se puso de manifiesto que los
diplomáticos estuvieron implicados en actividades que eran incompatibles con su
estatus diplomático", señaló, utilizando el argot diplomático para referirse al
espionaje.
Espías británicos en acción
La "roca" fue alegadamente
colocada en una calle de Moscú.
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La televisión estatal rusa emitió el domingo unas secuencias de vídeo de lo que
dijo eran diplomáticos británicos espiando a través de un transmisor en una
piedra artificial en una calle de Moscú y después descargando información
clasificada del mismo.
Asimismo, el programa afirmaba que el
primer secretario de la Embajada, Marc Doe, autorizó pagos regulares a ONG.
La televisión mostró varios
documentos firmados por el secretario como prueba del pago en efectivo a ONG que
operan en Moscú.
Según la FSB, los cuatro espías británicos
detectados ya han sido identificados.
El primero es Christopher Pirt, de 30 años, que oficialmente trabaja como
secretario archivista de la embajada británica en Moscú y a quien se lo ve
en el documental como el "estudiante" con mochila al hombro, que se acerca a la
piedra y mira sospechosamente a un lado y al otro.
Paul Crompton, tercer secretario de la embajada, era el único "espía" registrado
ante sus pares rusos como jefe del MI6 (servicio exterior) británico en Moscú.
Ahora su identidad fue revelada a la prensa y el
documental lo muestra visitando la roca que supuestamente contenía un transmisor
donde los agentes rusos captados por los británicos transmitían la información
en 20 segundos y recibían instrucciones a través de una Palm.
El tercero es Mar Doe, un graduado de 27 años reclutado en una universidad del
Norte de Inglaterra y que era el segundo secretario a cargo de Asuntos Públicos
en la embajada en Moscu.
Andy Fleming, otro secretario archivista de 32
años, fue filmado por los servicios secretos rusos llevándose la piedra después
de haberla pateado para arrancarle de su base.
Algunos analistas europeos señalan
que esta operación de cacería de "espías extranjeros"
está orientada a fortalecer la ley que impide a los países occidentales donar
dinero a organizaciones no gubernamentales (ONG) supuestamente implicadas con el
"terrorismo checheno".
El presidente Vladimir Putin aprobó este mes una legislación sobre el registro
de ONGs que según algunos detractores occidentales reprime seriamente las
actividades de una de las pocas áreas de expresión pública que sigue al
margen del control del Kremlin.
En Londres, luego de la difusión del
documental sobre los espías británicos, el Foreign Office dijo: "Estamos preocupados y sorprendidos por
estas acusaciones.
Rechazamos cualquier acusación de
conducta inadecuada en nuestro trato con las ONG rusas", indicó el Ministerio
británico.
Pero, según la agencia rusa
FSB,
"Es bien conocido que el Gobierno británico ha apoyado financieramente proyectos
realizados por ONGs rusas en el campo de los derechos humanos y la sociedad
civil".
Las ONG
y el espionaje
El
jefe del servicio de inteligencia extranjera de Rusia, Sergei
Lebedev, denunció en octubre que espías extranjeros están usando
a las ONG como frente para
encubrir sus actividades.
Lebedev
dijo que era necesario imponer una mayor regulación al
sector de las ONG para resguardar la seguridad del
Estado.
"Los
servicios secretos extranjeros apuestan en su actividad por los métodos no
tradicionales, promocionan sus intereses mediante los programas educativos de
distintas organizaciones no gubernamentales y recogen información en el
espacio de la CEI", manifestó por su parte el director de FSB, Nikolai Patrushev, durante
su
comparecencia en junio pasado ante la cámara baja del parlamento.
Patrushev dijo que su agencia, la FSB, principal sucesora de la KGB soviética,
"ha evitado una serie de operaciones de espionaje efectuadas a través de
organizaciones no gubernamentales".
Patrushev manifestó que a iniciativa de FSB, el Ministerio de Justicia y las
instituciones judiciales ya reconocieron el carácter terrorista de 15
organizaciones. Indicó que en Rusia hay organizaciones de los que proviene
la amenaza terrorista y los que "representan interés para el FSB".
En el
cierre del año legislativo, en diciembre pasado, el Parlamento ruso aprobó una ley que establece un
"cerrojo informativo" en todas las áreas relacionadas con la "seguridad
nacional", incluida la guerra que continúa en Chechenia, que se encuentra
encuadrada dentro la "guerra internacional contra el terrorismo" que Vladimir
Putin ha proclamado como estrategia esencial de su gestión.
En su última sesión anual, la Duma Estatal (Cámara Baja del
Parlamento) aprobó el viernes una polémica ley que regula y
restringe notablemente la actividad de las ONG
"Organizaciones No Comerciales", como se les denomina en
Rusia.
Entre ellas se incluye a las
asociaciones de defensa de los derechos humanos, que han venido denunciando
las violaciones de los servicios de seguridad rusos, especialmente en la región
del Cáucaso Norte y en asuntos que tienen que ver con la lucha contra el
"terrorismo islamista".
La ley ha
sido duramente criticada en distintas partes el mundo, y unas
1.300 ONG publicaron una declaración advirtiendo que apunta
particularmente contra las organizaciones de derechos humanos.
Los propulsores del proyecto legislativo afirman que el mismo busca prevenir los
distintos delitos vinculados al "narcoterrorismo", entre ellos el lavado
de dinero.
Por su parte el presidente ruso, Vladimir Putin, ha dicho que su
país no tolerará a las ONG políticamente activas que reciben
dinero del exterior.
Según la corresponsal de la BBC en Moscú, el gobierno ruso teme que
estas organizaciones ayuden a fomentar una revolución semejante a
la que ocurrió en Ucrania el año pasado.
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