Como se sabe, hasta ahora Wall Street
(de quién el Times es principal vocero) había observado una actitud "moderada"
frente a Chávez, que contrastaba con la guerra en su contra que lanzan
permanentemente los halcones y gusanos de Washington y el Pentágono.
Por eso a muchos "analistas" del
sistema les sorprendió que New York Times publicara un artículo contra Chávez,
firmado por sus corresponsal en Caracas, y titulado: "Venezuela: la retórica
separa y el dólar une".
Por medio del artículo el Times
quiere resaltar el "doble discurso" de Chávez señalando que "al tiempo que las
palabras entre Caracas y Washington se tornan más hostiles y dan la
impresión de que entre ambos va abriéndose la distancia, el comercio entre
Venezuela y Estados Unidos está aumentando".
Después de detallar la "beneficiosa"
relación comercial bilateral, enmarcada por el petróleo, el Times afirma que esa
relación "representa el crecimiento más acelerado en valor de carga entre
los 20 socios principales de comercio de Estados Unidos, según WorldCity,
empresa con sede en Miami que sigue muy de cerca la actividad comercial
estadounidense".
El auge -puntualiza el diario- "se
produce incluso al tiempo que Chávez ha hecho su mayor esfuerzo por tratar de
redirigir el comercio hacia naciones de mentalidad más afín a la suya. El
mandatario venezolano ya estableció un nuevo acuerdo socialista de comercio con
Cuba y Bolivia. Ahora, se pueden ver unos cuantos automóviles chinos en las
salas de exhibición locales y los tractores iraníes están saliendo de una nueva
línea de montaje. Además, en poco tiempo, una empresa rusa planea abrir aquí una
fábrica de fusiles Kalashnikov".
Remarcando la contradicción y el
"doble discurso", el Times subraya que "de cualquier forma, las cifras del
intercambio comercial ilustran una brecha creciente entre los discursos cada
vez más antiestadounidenses de Chávez, enfocados a revolucionar su base
política, y las necesidades de la economía venezolana, por lo demás liberal".
Luego señala que "documentos
normativos muestran que la economía de Venezuela, que registró un crecimiento de
9.4 por ciento durante el primer trimestre de este año, está elevando las
ganancias de muchas empresas estadounidenses".
"Por ejemplo -dice el Times-
las exportaciones a Estados Unidos que no están relacionadas con el petróleo
aumentaron 116 por ciento en los primeros tres meses del año en curso, según
datos del Instituto Nacional de Estadística. Venezuela también mantiene
estrechos vínculos con bancos de Wall Street, al tiempo que las firmas Morgan
Stanley y Credit Suisse asesoran a los gobiernos de Venezuela y Argentina con
respecto a su próxima venta de $2,000 millones en bonos".
Según el portavoz de Wall Street "en
la frenética capital de Venezuela, la penetrante presencia de marcas y
publicidad de productos estadounidenses marcan un contraste con los coloridos
murales que presentan heroicamente a Chávez y Simón Bolívar, así como las
vallas y anuncios espectaculares con lemas contra el presidente George W. Bush".
El Times remata su intento de
demolición de Chávez revolucionario, afirmando que "los flexibles y resistentes
nexos con Estados Unidos son demasiado para algunos detractores de Chávez en la
izquierda, incluido Douglas Bravo, ex comandante guerrillero de orientación
marxista que estuvo cerca de Chávez en alguna época, pero que ya rompió con él a
causa de la profunda dependencia venezolana de las empresas del ramo energético
de los países industrializados".
''Si ven su discurso y oratoria, este
es un gobierno revolucionario'', dijo Bravo -citado por el Times- en una
reciente entrevista con el diario El Nacional. ``Pero, si ven lo que ha logrado,
este es un gobierno neoliberal''.
Como se verá The New York Times, incluso se apoderó del discurso y los
argumentos de la izquierda para utilizarlo contra Chávez.
Pero lo más llamativo es que esta
campaña del Times aparece luego de que el presidente de Venezuela condenara
el genocidio militar perpetrado por Israel en Líbano y de que ordenara el
retiro de su embajador en Tel Aviv en protesta por la invasión y la masacre del
estado judío.
Además Venezuela (junto con Cuba,
Irán y Siria) levantó su voz condenatoria frente a la complicidad de todos
los gobiernos y de la ONU que permitieron la extensión de los bombardeos
durante un mes, destruyendo Líbano y asesinando e hiriendo a miles de civiles
inocentes.
En
declaraciones a la cadena árabe Al Jazeera, hace dos semanas, el
presidente venezolano comparó a los bombardeos israelíes contra civiles en
Líbano con la masacre perpetuada por los nazis en el Holocausto.
"Ellos (los israelíes) están haciendo lo que Hitler hizo contra los judíos",
declaró Chávez en una entrevista con Al Jazeera trasmitida el viernes desde
Dubai.
"Israel
está enloquecido y aplica al pueblo de Palestina y de Líbano lo mismo que ellos
han criticado y con razón: el Holocausto. Pero esto es un nuevo holocausto",
expresó Chávez.
Las
declaraciones de Chávez levantaron la ira de las poderosas organizaciones
comunitarias del lobby judío que
apoyaron abiertamente abiertamente el
crimen de guerra israelí en Líbano.
Una de las más poderosas organizaciones del lobby judío, la Liga contra la
Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), el principal organismo contra el
"antisemitismo" en el mundo con sede en Nueva York, instó a Chávez en una carta
a que considerara el impacto que sus declaraciones contra Israel podrían
tener en Venezuela.
Dos semanas después, The New York Times se encargó de cumplir la sentencia
mostrando que Wall Street ya no comulga con los métodos de Chávez.
Y
como indica la lógica del sentido común: si al patriciado financiero-sionista de
Nueva York Chávez ya "no le cae bien" es hora de empezar a creer que el
presidente venezolano camina cada vez más por la buena senda.
Que no es precisamente la senda del lobby judío que controla al mundo y al The
New York Times.
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