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Wilmer Ruperti,
y las pistolas de Bolívar regaladas a Chávez. |
Un retrato
candente de las contradicciones del "Socialismo del Siglo XXI". Y un agregado de
IAR noticias: Porque realmente Washington y sus corporaciones quieren derrocar a
Hugo Chávez.
Para
conocer como funciona el sistema capitalista, para comprender
lógicamente su naturaleza y principales contradicciones,
hay que leer atentamente y analizar a sus medios y voceros más
lúcidos.
"Conoce como
piensa y actúa tu enemigo, y te conocerás a ti mismo", reza un
principio que siempre han seguido los grandes estrategas de la
historia para quienes toda acción o idea exitosa parte
originalmente de la "identificación del enemigo".
Para conocer al
sistema capitalista (el sistema que derrotó a todos sus enemigos
y niveló el planeta en un "pensamiento único" desde Alaska hasta
la Antártida), lo mejor es despojarse de toda ideología o
"preconcepto" y meterse con ojo crítico y razonamiento lógico en
la psicología, en los valores, y en la dinámica funcional del
"poder capitalista", que no es un poder compacto y
unilineal, sino que está plagado de luchas internas y
contradicciones.
Buceando en la prensa
imperial de la jornada, hemos encontrado una "perla descriptiva"
sobre la Venezuela "socialista" y petrolera de Chávez, una
fotografía descarnada de sus contradicciones, realizada nada más
ni nada menos que por el principal vocero del imperialismo
financiero: The Wall Street Journal.
Esta crónica (y más
allá de la intención manipuladora contra Chávez que obviamente lleva) traza
una fotografía precisa de las contradicciones de la
Venezuela bolivariana y de su "presidente petrolero".
Más abajo, la
explicación de porqué realmente Washington y sus corporaciones
quieren derrocar a Hugo Chávez.
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Un
producto curioso de la Venezuela de Hugo Chávez:
los burgueses bolivarianos
Por The Wall Street Journal
La mayoría de los partidarios de Hugo Chávez vive en barrios
marginales y depende de los subsidios del gobierno.
La mayoría de
la oposición vive en edificios de apartamentos de clase media o
mansiones en barrios acaudalados y está espantada ante la
posibilidad de una nueva victoria de Chávez en las elecciones
presidenciales de este domingo.
Pero también hay gente como Wilmer Ruperti, un magnate naviero
que recorre la ciudad en un BMW a prueba de balas con chofer y
que debe gran parte de sus riquezas al régimen de Chávez.
Junto a otros
hombres de negocios bien conectados, conocidos como
boliburgueses, la burguesía bolivariana, Ruperti apoya la
reelección de Chávez.
Sentado en su oficina hace unos días, Ruperti, un hombre de
aspecto robusto y sociable de 46 años, que usa un collar de oro
y zapatos de cocodrilo, estudia minuciosamente una encuesta que,
dice, encargó por US$60.000 y muestra que Chávez tiene una
ventaja cómoda.
"Yo estoy
plenamente de acuerdo con el presidente Chávez", dice Ruperti.
"Es la única persona que yo siento está identificada con la
gente necesitada".
Ruperti, un trader de crudo, tuvo su gran golpe de fortuna en
2003 cuando fue al rescate del gobierno de Chávez, que
trataba de sobrevivir a la huelga que había clausurado a la
compañía estatal Petróleos de Venezuela SA. Cuando el país se
estaba quedando sin gasolina, Ruperti usó su flota de buques
petroleros para descargar combustible en puertos venezolanos,
mostrando que éstos eran seguros.
Esto abrió el
camino para que otros buques trajeran gasolina, que Ruperti
compraba y revendía a PDVSA, rompiendo así la espina dorsal de
la huelga. Agradecido, Chávez lo condecoró con la Orden del
Ejército.
Ahora, Ruperti encarna las contradicciones de la Venezuela de
Chávez: un país dedicado a la redistribución socialista de
la riqueza, pero que también está gozando de un auge capitalista
impulsado por el petróleo y que separa aún más a los ricos de
los pobres.
El whisky de 18
años está en boga, los Hummer y todoterreno último modelo llenan
las calles de Caracas, mientras que cuatro de cada diez
venezolanos sobrevive con US$2 o menos al día.
Ruperti, cuyo padre era un inmigrante italiano que trabajó como
chef en restaurantes de la ciudad, es hoy un personaje en la
sociedad caraqueña.
El año pasado
auspició el mayor evento de la temporada, que logró reunir a
los boliburgueses y a las grande dames de la oposición chavista:
un concierto de beneficencia a cargo del tenor Luciano Pavarotti.
Un año antes, pagó US$1,7 millones en una subasta en Nueva York
para adquirir un par de ornamentadas pistolas francesas que el
armero de Napoleón hizo en 1804 para Simón Bolívar.
Los chismes que
circulaban en Caracas afirmaban que Ruperti le iba regalar las
pistolas a Chávez, un hombre tan obsesionado con el héroe de la
independencia que cambió el nombre de Venezuela a República
Bolivariana de Venezuela.
"Esas pistolas
tenían que estar en manos de venezolanos", dice Ruperti,
afirmando que las dejará a sus hijos. "Hay que rescatar la
venezolanidad de la gente".
Sin embargo, los críticos de Ruperti afirman que sus prácticas
de negocios son un ejemplo de cómo las cosas han empeorado en el
país. Este año, la organización Transparencia Internacional
ubicó a Venezuela en el lugar 141 entre los 163 países que
figuran en su sondeo de "niveles de corrupción percibida".
El año pasado, una comisión parlamentaria compuesta
mayoritariamente por miembros del partido de Chávez examinó
acusaciones de que Ruperti habría ganado millones al
doblefacturarle a PDVSA algunos envíos de gasolina durante
la huelga.
En ese período,
el sistema contable de la empresa estatal había colapsado. La
comisión también investigó si Ruperti obtuvo contratos de manera
irregular para transportar asfalto para Citgo, la subsidiaria de
PDVSA en Estados Unidos.
Al final, la
comisión lo absolvió. "Ruperti prestó servicios vitales a
PDVSA y éstos le fueron pagados", dice Jesús Alberto García, el
presidente de la comisión investigadora.
La saga continúa. Hace unos meses, la oficina presidencial envió
una carta al Congreso pidiéndole a los legisladores que
volvieran a examinar la controversia.
Entre las cosas
que la oficina presidencial quiere investigar es si PDVSA perdió
US$30 millones debido a la sobrefacturación y las boletas falsas
de Ruperti, y si el trader usó "nombres de empresas sin el
conocimiento de éstas para adquirir combustible de forma
fraudulenta". Ruperti niega cualquier fraude.
Hasta el momento, las acusaciones no han tenido un impacto
mayor sobre sus negocios.
Ahora su flota
está compuesta por 19 buques y planea crear un banco marítimo.
Ruperti también ha invertido US$26 millones en un canal de
televisión por cable que quiere convertir en una estación que
emita noticias las 24 horas. "Lo voy a llamar Canal I, por
inteligencia, imparcialidad e información", afirma.
La actual dolce vita de vinos finos, whisky caro y autos de lujo
les recuerda a muchos venezolanos el primer auge petrolero en
los años 70, una época que muchos llaman "Venezuela Saudita".
En esos años,
el presidente Carlos Andrés Pérez, que nacionalizó el petróleo
para crear PDVSA en 1976, favorecía a una camarilla de amigos
conocida como los "12 apóstoles". Todos ellos hicieron enormes
fortunas gracias a contratos con el gobierno. Ahora, dice Ben
Ami Fihman, editor de la revista Exceso, "los 12 apóstoles se
convirtieron en los 40 ladrones".
Hoy Caracas está tan dividida como en los días de la
huelga petrolera.
El nombre de
Ruperti encabeza la lista de los "colaboradores del régimen" que
publicó en Internet "Militares Democráticos", un grupo de
oficiales antichavistas que fue expulsado de las fuerzas
armadas.
"Mucha gente piensa que soy un diablo, pero no es verdad", dice
Ruperti.
"Duermo bien
por las noches y moralmente estoy tranquilo".
Pero no se
arriesga. Aparte de su vehículo blindado, Ruperti siempre está
acompañado por dos guardaespaldas coreanos que son expertos en
Taekwondo.
*
Las negritas del subrayado son nuestras.
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Agregado de IAR
Noticias:
Chávez, Ruperti, Wall Street y el negocio del petróleo
Wilmer Ruperti, el hombre que tiene la exclusividad de
los contratos del transporte marítimo de residuales (fuel oil)
desde Venezuela, es considerado por el establishment
económico-financiero como el "poder detrás del trono" del
régimen chavista.
El reporte Lloyd's List lo llama el nuevo Rey Midas venezolano.
O "Rey Midas moderno".
La medalla que le entregó Chávez a Ruperti es una insignia de su
pertenencia a la nueva oligarquía local, asociada al poder
trasnacional petrolero, que hoy controla las riendas del gobierno
bolivariano y tiene como cabeza de sus negocios a la
petrolera estatal (PDVSA).
La influencia de Ruperti y sus buques petroleros es clave para
los planes futuros de Petroamérica, y para los planes
energéticos de Chávez y de Kirchner, cuyo entorno de
funcionarios-empresarios estaría haciendo jugosos
negocios con el "clan Chávez".
Se dice que el Rey Midas del entorno "chavista" ha tomado
la delantera con negocios en Cuba, Argentina y Ecuador, tres
puntos geopolíticos de máximo interés para la revolución
bolivariana
Con la compra de Puma TV, Ruperti pasa de capitán-empresario de
barco a la elite mediática del país bendecido por el
creciente poder político de la logia chavista.
Según versiones que circulan en el poder, Ruperti intentará
convertir a Puma TV en un canal de noticias que compita con
Globovisión, el monstruo mediático del "viejo poder
neoliberal" que negociaba con Wall Street, antes de
Chávez.
Esto explicaría el articulo que -más arriba- le dedicó The
Wall Street Journal, en una operación de prensa orientada a
demostrar la "corrupción" del entorno chavista a través
de Ruperti.
Entre la crema de la crema del poder financiero trasnacional
concentrado en Wall Street (del cual el Journal es su vocero
privilegiado) Ruperti es considerado un "bribón y aventurero",
pero no porque realmente lo sea, sino porque su poder y su flota
le restan negocios a las corporaciones petroleras
estadounidenses.
Con los buques de Ruperti, parte del petróleo de PDVSA no pasa
por la "caja facturadora" de las corporaciones extranjeras (que
controlan la mayoría del negocio petrolero venezolano) sino que
va a parar al bolsillo de grupos empresarios regionales
vinculados al "clan Chávez", como es el caso citado de sus
acuerdos energéticos con Kirchner.
De manera tal, que las operaciones de prensa contra Chávez,
orientadas principalmente desde The Wall Street Journal y The
Financial Times, buscan que el negocio petrolero en Venezuela
sea hegemonizado en su totalidad por las corporaciones que
cotizan en Wall Street, como ocurrió tradicionalmente.
Esa es la razón principal por la cual Washington y sus
trasnacionales (a pesar de los excelentes negocios que hoy hacen
con Venezuela y el gobierno bolivariano) nunca dejan de
conspirar para derrocar o eliminar a Chávez. Y a Ruperti.
Por lo demás, y a pesar de que Chávez lo llame "diablo" a Bush,
EEUU es el principal socio comercial de EEUU en la región.
Venezuela es el
cuarto proveedor de petróleo a Estados Unidos, adonde exporta
1,5 millones de barriles de crudo diarios, lo que en 2005 le
reportó poco más de 30.000 millones de dólares.
Además, EEUU es el principal
inversor extranjero en Venezuela mientras que Venezuela posee 8 refinerías y
4.000 estaciones de servicio en ese país.
Edmond Saade, presidente de la Cámara de
Comercio Venezuela-EEUU (Venamcham), dijo, en mayo pasado que
"el comercio anda de maravilla. El año pasado nos acercamos a los
40.000 millones de dólares" en la balanza bilateral.
Esto representa el crecimiento más
acelerado en valor de carga entre los 20 socios principales de comercio de
Estados Unidos, según WorldCity, empresa con sede en Miami que monitorea de
cerca la actividad comercial estadounidense.
El presidente de la Cámara de Comercio Venezuela-EEUU, subrayó que "el comercio
bilateral crece de una manera inverosímil, tanto en un sentido como en el otro".
Precisó que las importaciones desde EEUU "subieron sustancialmente" en 2005,
en un 20%, y que 26% de las importaciones totales de Venezuela vienen de
EEUU.
"Tenemos una dicotomía entre las relaciones generales a nivel político y las
relaciones económicas. Las relaciones económicas están muy bien", dijo Saade.
"Estados Unidos representa el 50%
de las relaciones comerciales de Venezuela con todo el mundo", destacó.
En este escenario, lo de Chávez "enemigo antiimperialista", es sólo para el
marketing.
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