Por
ejemplo, en la asamblea de la ONU, la semana pasada, Chávez efectuó el
procedimiento denominado "tiro de reglaje": primero lanzó el eslogan
gracioso "Bush
diablo", luego de probar su efecto masivo demoledor, en el escenario de las calles
neoyorquinas, pasó del "Bush diablo", a la critica demoledora contra el Imperio
norteamericano como totalidad funcional, la que incluyó incluso una referencia
al dólar estadounidense al que calificó como moneda falsa solo "sostenida por la
mentira".
Chávez, en sí mismo, sustituye lo que hoy debería estar haciendo
la izquierda ignorante de las técnicas mediáticas:
guerra de contrainformación, con utilización activa y permanente de
métodos de comunicación avanzada para identificar y denunciar el sistema
imperial.
¿Y como es eso de que las grandes
cadenas mediáticas imperialistas se prestan para servir de plataforma de los
discursos antiimperialistas de Chávez?
Si se observa con atención, los
grandes conglomerados mediáticos que "rebotan" los discursos de Chávez contra el
Imperio, simultáneamente, y durante las 24 horas, también desarrollan
campañas embozadas o directas contra el presidente venezolano a través de
"información" o de "análisis" de operadores de la CIA o del Departamento de
Estado insertados como "columnistas".
Esto no les impide mostrar sus
pantallas y titulares con Chávez generando audiencia con sus dardos
envenenados e irónicos que convierten al presidente del Imperio en el
hazmerreír del mundo.
Pero la creciente relación de "mutuo
aprovechamiento" de las cadenas con Chávez experimentó a a partir de la última
asamblea anual de la ONU un formidable salto cualitativo, extendiendo los
niveles de penetración y popularidad del presidente venezolano a niveles
inéditos.
Este fenómeno quedó demostrado cuando
Chávez mostró en pantalla el libro de Noam Chomsky, "EEUU:
Hegemonía o supervivencia", durante sus célebre discurso contra "Bush Diablo" en
la Asamblea de la ONU.
Casi por arte de magia, y demostrando
el nivel de penetración del mensaje de Chávez, el libro se convirtió en
un best seller mundial citado y comentado en todas las grandes cadenas de
diarios, radio y televisión.
Publicado hace tres años, el libro
dormía plácidamente en los sótanos de las librerías, en la lista de Amazon
estaba en el puesto 26.000, y se convirtió en número uno en ventas tras
la mención de Chávez, a tal punto -y según el mismo lo expresó- que el primer
sorprendido fue el propio Chomsky.
A nivel de evaluación, la promoción
del libro de Chomsky le permitió al presidente venezolano comprobar hasta que
punto puede movilizar opinión pública internacional, y que niveles de
difusión masiva y planetaria alcanzan sus discursos.
Ahora el punto está en saber por
cuanto tiempo las grandes cadenas mediáticas imperiales van a continuar su
relación de "mutuo aprovechamiento" con Chávez, sin que sus intereses empiecen a
colisionar con el bombardeo "contranformativo" del presidente
antiimperialista venezolano.
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