imultáneamente
el presidente venezolano anunció que le pediría al Congreso una ley que le
otorgara poderes para una "profunda reforma" constitucional para crear la
"República Socialista de Venezuela".
"¡Que se recupere la propiedad
sobre los medios estratégicos de producción!", exclamó Chávez arrancando
una ovación de unos 2.000 funcionarios y militantes que colmaron el teatro
Teresa Carreño, en el cual se celebró la ceremonia del anuncio. "¡Todo
aquello que fue privatizado, nacionalícese!", señaló Chávez.
Curiosamente, la verdadera naturaleza
de las llamadas "nacionalizaciones" de Chávez fue revelada en la cadena CNN por
un asesor del Deutsche Bank quien puso a las nacionalizaciones de la telefónica
CANTV y de la Eléctrica de Caracas entre las noticias "positivas" que
habían llegado de Venezuela durante la semana.
Además de elogiar a Chávez por
"respetar las leyes del mercado", el analista no había encontrado en la
operación nada fuera de una transacción comercial normal dentro de las
reglas del sistema.
Según lo expresa Jorge Altamira en un
artículo, al comprar el 28,51% de la participación de la norteamericana Verizon
en CANTV, por 572,24 millones de dólares, el gobierno bolivariano se había
limitado a realizar lo que en la jerga capitalista se llama una Oferta
Pública de Adquisición –OPA.
El gobierno de Chávez no estaba
nacionalizando, sino que estaba comprando las acciones a tres puntos por debajo
de una oferta anterior realizada por el consorcio mexicano Slim.
Verizon vendió apenas un poco más
barato al Estado venezolano, lo que ya había estado dispuesto a vender a Telmex.
Venezuela también le pagará a la norteamericana AES alrededor de 740 millones de
dólares por el 82% de la participación accionaria de ésta en Eléctrica de
Caracas.
En ambos casos -dice Altamira- Chávez
prometió respetar la propiedad de los accionistas minoritarios, lo cual quiere
decir que ambas empresas seguirán cotizando en la Bolsa. Uno de los
accionistas minoritarios de CANTV es el pulpo Telefónica de España. La operación
ni siquiera es una nacionalización en el sentido histórico del término, sino una
transacción comercial corriente con la particularidad de que tiene por
protagonista al Estado.
Convertir el dinero público en
acciones de igual valor es tanto una estatización de las acciones como una
privatización del dinero público. Es cierto que el dinero se transforma en
capital cuando es capaz de generar una plusvalía y una ganancia, pero en este
caso se requerirá más capital para financiar el desarrollo de las empresas
compradas, y no es claro que exista tanto dinero.
O sea que el nuevo capital
bolivariano dependerá del concurso o la asistencia de un nuevo capital que no
será bolivariano. Mientras continúe cotizando en la Bolsa, el funcionamiento de
la empresa comprada seguirá las reglas del mercado (o sea del lucro
privado), de ninguna manera las del interés nacional en un sentido social
amplio.
Es el caso de Petrobras, que
recientemente peleó a cara de perro el precio del gas que le compra a Bolivia,
para defender precisamente el lucro de sus accionistas y el valor de las
acciones en la Bolsa.
No se puede decir de ninguna manera
que Verizon y AES fueron ‘indemnizadas’, porque pagar el valor del capital de la
empresa nacionalizada y mucho más el precio corriente de sus acciones en la
Bolsa, es bastante más que un resarcimiento o una indemnización; la escala de la
diferencia del costo entre una cosa y la otra, importa un cambio cualitativo.
Una nacionalización es tal -dice
Altamira- cuando significa, primero, una estatización completa de la
propiedad, segundo, una ampliación de la dominación social del Estado
nacional.
En los círculos de la izquierda se
define a una nacionalización como "burguesa" cuando va acompañada de un
resarcimiento o indemnización a los propietarios capitalistas. Las recientes
nacionalizaciones en Venezuela serían por lo tanto una suerte de nacionalización
burguesa.
Los pagos prometidos por Chávez y el
resultado de esa compra de acciones, no implican ni siquiera un cambio en la
forma del capital.
Pero identificar a la
nacionalización burguesa con la indemnización es también un error tanto
conceptual como histórico: una nacionalización es burguesa cuando no sale de los
marcos capitalistas, o sea que no forma parte de una transformación del régimen
político o social.
La cuestión de la indemnización es
secundaria, pues podría ocurrir que la indemnización fuera nula. En los
programas marxistas se contempla la posibilidad de una indemnización a los
capitalistas que sean expropiados, para que puedan reanudar su existencia como
trabajadores.
Altamira cita como ejemplo a
Torrijos, quien no tuvo que comprar el canal de Panamá para nacionalizarlo, sino
que simplemente hizo valer el fin de la concesión.
En algunos casos, las indemnizaciones
fueron equivalentes al valor fiscal de la propiedad, no al valor comercial, como
hace Chávez que vende como "nacionalización" lo que no es nada más que una
Oferta Pública de Adquisición –OPA.
El mejor socio de Washington
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Chávez: transnacionales en la mira, pero para asociarlas. |
La asociación e interrelación de
la estructura económica productiva de Venezuela con las corporaciones
transnacionales del Imperio capitalista estadounidense (potencia rectora del
mundo capitalista unipolar), subsistió durante los siete años de gestión de
Chávez, pese a las incontables acusaciones que se prodigaron Washington y
Caracas.
Fuera del enfrentamiento mediático,
en términos reales y concretos, luego de siete años de gestión, el gobierno de
Chávez es el principal socio comercial de EEUU, realidad documentada en
los números y estadísticas de los propios diarios y prensa imperialista, como es
el caso de The Wall Street Journal y The New York Times.
"Estados Unidos representa el 50%
de las relaciones comerciales de Venezuela con todo el mundo", según los
números de la Cámara de Comercio Venezuela-EEUU (Venamcham).
"El comercio anda de maravilla. El
año pasado nos acercamos a los 40.000 millones de dólares" en la balanza
bilateral",señaló en mayo del año pasado el presidente de la Cámara ,
aclarando que la proyección del comercio bilateral para el 2007 era de 50.000
millones de dólares.
The New York Times, el más influyente
diario imperial estadounidense, dijo que "Al tiempo que las palabras entre
Caracas y Washington se tornan más hostiles y dan la impresión de que entre
ambos va abriéndose la distancia, el comercio entre Venezuela y Estados
Unidos está aumentando".
Estados Unidos es el principal
inversor extranjero en Venezuela mientras que Venezuela posee 8 refinerías y
4.000 estaciones de servicio en ese país.
Las exportaciones petroleras
de Venezuela representan la gran mayoría de dicha actividad comercial, ya que
aún es el cuarto proveedor de petróleo de Estados Unidos.
Impulsado en buena medida por esos
crecientes ingresos petroleros, el comercio aumentó en 36 por ciento durante el
2005, quedando en $40,400 millones.
Esto representa el crecimiento más
acelerado en valor de carga entre los 20 socios principales de comercio de
Estados Unidos, según WorldCity, empresa con sede en Miami que sigue muy de
cerca la actividad comercial estadounidense, señaló The New York Times.
Además, las cuatro asociaciones de la
faja petrolífera del Orinoco, la principal reserva petrolera venezolana,
son manejadas por las megacorporaciones British Petroleum, Exxon Mobil, Chevron
Texaco, ConocoPhillips, la francesa Total y la noruega Statoil.
Los cuatro proyectos de la zona
procesan aproximadamente 600.000 barriles de petróleo sintético por día.
Son incontables los analistas, que, a
la vista de esta "simbiosis comercial" entre el Imperio del "diablo Bush"
y el Socialismo del Siglo XXI de Chávez, han destacado que si EEUU suspendiera
sus relaciones comerciales con el gobierno bolivariano la economía de Venezuela
colapsaría.
Leer el artículo completo de
Jorge Altamira:
Venezuela, nacionalizaciones eran las de antes
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