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Presidente Hugo Chávez |
Hugo Chávez celebró otro
otro sainete ruidoso
para
aturdir a unas mil personas reunidas en el Complejo Criogénico
de Oriente, con motivo de lo que el gobierno ha insistido en
llamar una nueva nacionalización petrolera, que consistió en la
negociación con las transnacionales para la conformación de
empresas mixtas donde la estatal PDVSA poseerá alrededor del 60%
de la propiedad accionaria.
Cartas
Venezolanas (*) /
http://www.soberania.org/
Por supuesto, el gobierno ha venido requiriendo banderas pseudonacionalistas que animen a sus más fieles seguidores en la
mascarada que ha venido protagonizando desde hace ocho años. La
Faja Petrolífera del Orinoco
fue el escenario escogido para tales fines,
aunque a pesar de la gritería antiimperialista, pocas personas
en el país se tragan como antimperialistas los negocios hechos
con las transnacionales en esa zona petrolera.
Primero, porque las empresas que ya estaban en la Faja, poseían
participaciones en asociaciones estratégicas y esquemas de
ganancias compartidas, mediante similares empresas mixtas donde
PDVSA poseía proporciones inferiores accionarias, alrededor del
40%, pero designaba los presidentes de las empresas y poseía la
llamada acción dorada, que le permitìa vetar las decisiones que
pudieran tomar la mayoría. No se conocen los textos
constitutivos de las nuevas
empresas mixtas.,
pero habría que ver si la acción dorada pasó ahora a manos de
las transnacionales.
El aumento de la
proporción accionaria no introduce un cambio estructural
significativo, excepto como oportunidad de mayores ingresos para
PDVSA, si es que no disminuyen los precios del crudo. Pero, sin
embargo, la estatal petrolera quedará más obligada con el
volumen no despreciable de inversiones necesarias e inminentes
para incrementar las operaciones de las nuevas empresas mixtas.
En cualquier caso,
lisa y llanamente se hubiese podido hacer modificaciones a los
estatutos de las anteriores empresas mixtas para alcanzar las
mismas condiciones de la parafernalia que está siendo pasada
como una nueva nacionalización.
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Plataforma petrolera en Venezuela |
Hugo Chávez quiere ser comparado con un Lázaro Cárdenas que en
México tomó militarmente las instalaciones petroleras por la
resistencia de las transnacionales que se negaban a entregarlas,
a principios del siglo pasado cuando el poder colonialista
estaba en su apogeo y era un auténtico acto de valor
enfrentarlo. Es la mascarada habitual del gobierno de Hugo
Chávez, valiente solamente para mandar a subalternos a
atropellar inermes masas civiles o silenciar a los asistentes a
sus peroratas de cadena nacional.
Segundo, las empresas mixtas pasan a ser empresas básicas
concesionarias, de manera que por donde se vea, se ha regresado
al esquema concesionario que se creía ya superado en Venezuela.
La regalía de estas empresas, que deberá ser cancelada en forma
directa al Fisco Nacional sin ingresar a PDVSA, se sitúa en un
nivel del 33% de las ganancias netas, lo cual es una previsión
destinada a alimentar el gasto fiscal centralizado que hoy dia
es el
desagüadero más grande de fondos públicos
para la corrupción que ha existido en la historia
venezolana, sin control ni rendición de cuentas.
Si tenemos en cuenta que PDVSA poseerá e 60% accionario de las
empresas mixtas, es fácil darse cuenta que es la propia PDVSA la
mayor obligada en el pago de las regalías, lo que significa en
otras palabras sacar dinero de un bolsillo para metérselo en
otro, resultando perjudicado el patrimonio así como el flujo de
Caja de PDVSA. Es decir, PDVSA pagará 19,8% de regalías al
Fisco, que corresponden a su 60% accionario, mientras que los
socios transnacionales pagarán el 13,3%, que corresponde a su
40% accionario.
Tercero, en el caso de los Contratos de Servicio, que eran
negocios que PDVSA sostenía con las transnacionales para recibir
tecnología y otros servicios a cambio de pagos en petróleo crudo
por dichos servicios, las transnacionales no poseían carácter
ninguno de propietarias de concesiones petroleras, pero ahora
han sido convertidas en socios de PDVSA en la explotación de
esas concesiones. De esta manera, las transnacionales saltan de
gozo por su nuevo status. Ciertamente los contratos de servicio
poseían cláusulas que debían ser revisadas para aumentar las
ventajas o eliminar las desventajas de PDVSA en esos esquemas,
sin necesidad de convertir en socias a las empresas
transnacionales.
Como resultado de
esta negociación, Hugo Chávez se ha empleado en intentar
demostrar que se trata de una Nacionalización, y ha usado la
noción de que ahora si se ha puesto punto final al dominio de
las trasnacionales sobre la riqueza petrolera. Pero
es falso.. En realidad a Hugo Chávez siempre se le
chispotea algo porque habla mucho y mucho yerra. El argumento
apunta más bien a la realidad de que el gobierno ha puesto a
punto una simbisios con las transnacionales que le permite
"neutralizar toda presión internacional" sobre sus planes de
implementar un
modelo autocrático, personalista, bonapartista,
que ha venido haciendo avanzar con la complicidad más deshonrosa
de los movimientos de izquierda oportunista que le apoyan.
No hay duda, la oposición democrática tiene con este
entendimiento definitivo con el Imperialismo en el tema de la
Faja del Orinoco, una guillotina puesta en el cuello.
Bush y las
transnacionales ya han logrado lo que querían, y dejarán
tranquilo a Chávez que haga con los venezolanos lo que quiera.
Esa es la situación verdadera y no hay que llamarse a engaños.
El modelo de simbiosis con las transnacionales ya está completo
por cuarenta años.
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(*) Editorial de Cartas
Venezolanas / Email: cartasvenezolanas@yahoo.com.mx