(IAR Noticias) 21-Diciembre-07
L a
crisis bancaria imperial exportada desde Wall Street, que ha comenzado a
extenderse por todo el entramado globalizado del sistema financiero
internacional, ya impactó en los principales bancos y grupos de inversión de EEUU y Europa, y esta vez se ensañó con el Morgan Stanley, la segunda
entidad de inversiones más importante de EEUU, que debió ser auxiliado por
fondos estatales del gobierno chino. En ese escenario,
los fondos soberanos (reservas estatales de Asia y Medio Oriente)se siguen
perfilando como los nuevos actores de la (cada vez más
definida) debacle financiera global.
Informe especial
IAR Noticias
La crisis "subprime"
y las proyecciones recesivas en
la economía estadounidense siguen impactando cada vez más en la economía y en el sistema bancario de
EEUU y de Europa cuyas principales instituciones financieras ya fueron (o están
siendo) afectadas por la debacle crediticia que arrastra a la primera potencia imperial.
Esta vez le tocó el turno al banco de inversión Morgan Stanley que reveló
pérdidas de US$9.000 millones asociadas a los problemas del mercado
inmobiliario estadounidense.
Morgan Stanley, la segunda entidad de
inversiones en importancia de EEUU, es el más reciente de una lista de
connotadas firmas del sionismo financiero de Wall Street en dar a conocer
pérdidas cuantiosas generadas por la crisis hipotecaria estadounidense.
Al mismo tiempo, el banco anunció la venta de 10% de sus acciones al gobierno
chino para ayudar a conseguir dinero.
El auxilio de los capitales estatales
chinos al Morgan forma parte de una creciente tendencia de los bancos
imperiales estadounidenses y europeos que buscan en las economías emergentes la
solución a sus problemas financieros.
Asia
y Medio Oriente auxilian a Wall Street
El
Morgan Stanley se suma a una creciente lista de
bancos europeos y estadounidenses que han recibido inyecciones de capital de
Asia y Medio Oriente este año, que incluye a entidades de primera línea como Bear Stearns, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Goldman Sachs,
Citigroup y J.P. Morgan, entre otros.
Con abundante efectivo en sus manos gracias al auge en el precio de
materias primas (principalmente petróleo, en caso de Medio Oriente y Rusia) y de
bienes de consumo (caso de China y Asia), estos gobiernos han acumulado
gigantescas reservas (fondos soberanos) que los sitúa en posición de
capitalizar la caída los bancos occidentales imperiales.
China Investment Corp anunció que
está dispuesta a jugar el mismo papel que otros fondos soberanos que han
comprado participación en instituciones financieras afectadas por los problemas
de las hipotecas subprime, dijo recientemente su presidente ejecutivo a Reuters.
Hace unos meses, China ingresó con
sus rerservas estatales al fondo de capital de riesgo Blackstone, y en septiembre,
el emirato Abu Dhabi compró con su fondo estatal una parte de Carlyle.
Según cifras del propio Morgan Stanley, los
fondos soberanos de inversión han invertido US$33.400 millones en activos
financieros en Europa y EEUU desde enero de 2006.
A comienzos de mes el banco suizo UBS
aceptó casi US$10.000 millones de un fondo del gobierno de Singapur y el
banco estadounidense Citigroup vendió acciones por US$7.000 millones a un fondo
de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unido.
La crisis bancaria (como
efecto de las "subprime") proyectada de EEUU a Europa ya afectó a
instituciones financieras legendarias del Imperio como Bear Stearns, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Goldman Sachs,
Citigroup y J.P. Morgan, entre otros.
Hace dos semanas, le tocó el turno a la
prestigiosa
Unión Bancaria Suiza, UBS, que anunció nuevas pérdidas por US$10.000 millones
en el valor de sus activos financieros expuestos al sector.
La necesidad de obtener capital está
cambiando aceleradamente el panorama de la banca mundial, a medida que algunos
de las principales bancos y grupos de inversión en crisis ceden
participaciones accionarias a fondos estatales (fondos soberanos) de
Asia y Medio Oriente que vienen en su rescate.
Como consecuencia de la crisis "subprime"
en EEUU, la mayoría de los grandes bancos mundiales (incluidos los europeos)
ha efectuado previsiones para evitar la depreciación de sus activos y
reducir drásticamente sus costos, lo que ha conllevado la caída de
presidentes y consejeros delegados de esas entidades, acompañados por decenas de
miles de trabajadores despedidos.
Hasta ahora, según la agencia
financiera Bloomberg,
las pérdidas producidas por la crisis alcanzan los US$70.000 millones,
pero la cifra final podría ser mucho más alta.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha
pronosticado que las perdidas llegarán a los US$300.000 millones y el banco
de inversión Goldman Sachs las calcula en US$400.000 millones.
En este escenario, los bancos
centrales de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido anunciaron, el
martes, medidas para ayudar al sector bancario a hacer frente a la crisis
crediticia mundial y a la subida del costo de los préstamos.
Estas tres instituciones financieras, junto con el Banco Nacional Suizo y el
Banco de Canadá, hicieron público la semana pasada un plan para inyectar US$100.000
millones en fondos de emergencia.
El temor a que la crisis crediticia
estadounidense influya en los resultados de los bancos de inversión
terminó por derrumbar, en un primer término, a los principales indicadores de la Bolsa de Nueva York y
ahora
ya comienza a proyectarse en el sistema financiero europeo
La venta masiva de las acciones de
bancos y corredores de bolsa ya detonó una corrida financiera que se
proyecta de EEUU hacia Europa y revela los temores a una expansión mayor de
los afectados por la crisis de las hipotecas.
Según The Wall Street Journal, "con
la caída en los precios de las viviendas y el consiguiente aumento en las tasas
de morosidad se ha desatado una crisis comparable a algunos de los mayores
desastres financieros de los últimos 50 años".
La venta masiva de las acciones de
bancos evidencia los temores a que la crisis se profundice y se expanda
mundialmente a través del entramado financiero de la crisis de las
hipotecas en EEUU.
 El
avance de los fondos soberanos
Los fondos soberanos (reservas
estatales) han adquirido
relevancia en los países ricos en recursos naturales y en aquellos otros que
han acumulado muchas reservas por ser grandes exportadores de productos
industriales o de petróleo, como es el caso de Rusia y China.
Los llamados "fondos soberanos"
son las reservas de divisas (sobre todo en dólares, euros o yenes) que
los países que se encuentran con un superávit en cuenta corriente pueden
administrar e invertir en el sistema financiero internacional.
Por países, los mayores fondos soberanos son los de Abu Dhabi (u$s625.000
millones), Singapur (u$s315.000
millones), Kuwait (u$s213.000 millones), China (u$s200.000 millones) o
Rusia (u$s128.000 millones), todo ello sin contar a países como Venezuela
que ya están invirtiendo en sectores de la banca imperial.
Estimado en US$500.000 millones en
1990, hoy el volumen total de activos financieros de esos fondos se calcula en
US$3 billones y se estima que podría llegar a US$10 billones en 2012.
Para tener una dimensión de esta
cifra hay que señalar que el volumen de activos financieros de los fondos
soberanos equivale a un cuarto (25%) del PBI de EEUU (US$12
billones).
El creciente protagonismo de Rusia,
China y países árabes
(algunos cercanos al "eje del mal")
con sus fondos estatales produce escalofríos en
los analistas y estrategas del Imperio que comienzan a vislumbrar una grieta peligrosa
que amenaza al sistema financiero imperial globalizado.
En esa orientación, el G7
(Grupo de los Siete principales países industriales) ya está adoptando
previsiones para intentar neutralizar la creciente influencia de los
fondos soberanos en el sistema financiero internacional controlado por el
sionismo europeo y estadounidense.
Representantes del G7 ya expresan
abiertamente su temor de que estos fondos se conviertan en una fuente
desequilibrante para los mercados financieros o intenten adquirir
participaciones en empresas claves para la seguridad nacional de sus Estados
imperiales.
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