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(IAR-Noticias) 06-En-05
Por Gabriel
Giubellino - Clarín
El
incendio del boliche República Cromañón se llevó a un pedazo de la niñez y la
adolescencia de este país. El 34% de los que murieron como consecuencia de
esa hoguera no tenía más de 18 años: para 63 chicos aquella noche se
terminó todo.
En esa franja está inscripto el nombre de Luisiana Aylén Ledesma, una beba de
apenas 10 meses. Y también los de Macarena Sol Cwierz y Ana Laura Oviedo,
dos nenas de 4 años.
Esas chicas son las víctimas más pequeñas del incendio que ocurrió la noche del
jueves pasado durante un recital de rock. Allí se había montado, en un baño del
primer piso, una improvisada guardería donde las madres —muchas de ellas
adolescentes fanáticas del grupo Callejeros— dejaban a sus hijos.
La información estadística surge de las planillas confeccionadas en la Morgue
Judicial de la Corte Suprema de Justicia, donde se realizan todas las autopsias
de la tragedia. Esa lista, a la que tuvo acceso Clarín, no para de
crecer.
Ayer se sumaron otros dos nombres de mujer a la nómina de víctimas
fatales. Viviana Villalba, de 25 años, falleció en el hospital Durand. Agustina
Antón, de 10 años, murió en el hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
El director médico del SAME, Julio Salinas, informó que Agustina Antón falleció
el lunes a la tarde, pero el dato recién se dio a conocer oficialmente ayer. La
lista de la morgue ya tenía dos familiares de la pequeña: Iara, de 8 años, y
Paula Natalia, de 28.
Con Agustina, ya suman 9 los niños de entre 6 y 12 años muertos en la
tragedia. Son cinco nenas y cuatro nenes en edad escolar. Justamente, varios
testigos declararon que un niño de esa edad, a "caballito" de un joven, fue el
que sostuvo la bengala que encendió la tela media sombra del techo y originó así
el fuego.
Por la tragedia está detenido el empresario Omar Chabán, quien ayer se negó a
declarar. En el local, las puertas de emergencia estaban clausuradas, el
certificado de los bomberos vencidos y había más del triple del público
permitido, además de materiales inflamables prohibidos.
Del cruce de datos aparece con nitidez que el impacto mayor lo sufrió la
franja de jóvenes que tenían entre 19 y 25 años: los 83 muertos de esa edad
representan el 44,86% del total.
El otro corte por edad que le sigue es el de jóvenes de entre 13 y 19 años: los
51 chicos de esas edad que fallecieron representan el 27,56% del total.
Si se suma las víctimas que tenían entre 13 y 25 años, surge que el 72,4%
de las víctimas tenía esa edad. Fueron 134 adolescentes y jóvenes.
Estos números no hablan del vacío, del hueco que dejan esas vidas en toda una
generación. Ni de los dolores irreparables que causan en sus familias.
En la casa de los Cwierz —donde además de Macarena Sol, de 4 años, falta ahora
Sebastián Ricardo, de 31—, ya nada será igual. También las cosas serán
diferentes en la familia Santanocito, que perdió a Alicia, de 47 años, y a María
Belén, de 15. Lo mismo en la mesa de los Valsangiacomo, donde faltarán Verónica,
de 25 años, y Mariano, de 31. Son apenas tres ejemplos en los que la catástrofe
pegó más de dos veces.
Las víctimas mayores no llegaban a los 70 años. Osvaldo José Djerfy, de 66,
padre del guitarrista de Callejeros, es una de ellas. Dilva Paz, de 63, la otra.
Del total de fallecidos hasta ayer, 185 personas, 108 (58,37%) eran varones. Las
chicas, 77 chicas, son el 41,63%. El promedio de edad de los muertos es de 22.
Aún queda en la morgue un cuerpo masculino sin identificar.
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