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ASIA  

Tuesday, 04 de January de 2005

Mujer occidental busca a lso suyas en un panel de fotografías  de víctimas (Reuters)

Hambre y epidemias, el peor flagelo

Zona de catástrofe: 144.000 muertos y la ONU estima que la cifra final nunca se sabrá

(IAR-Noticias) 04-En-04    Agencias

Un miembro de Cruz Roja en Corea del Sur prepara los paquetes de ayuda a Asia. (Foto: REUTERS)

Un miembro de Cruz Roja en Corea del Sur prepara los paquetes de ayuda a Asia. (Foto: REUTERS)

Aunque probablemente la cifra final de muertos de la cadena de maremotos que han asolado el sureste asiático no llegue nunca a conocerse, como ha reconocido la propia ONU, las autoridades de los países más afectados ya han contabilizado más de 144.000 cadáveres, mientras que los desaparecidos todavía se cuentan por miles.

Ocho días después del peor maremoto de la historia, hambrientos y enfermos supervivientes esperaban la llegada de alimentos y medicamentos en medio de una creciente desesperación, mientras el llamado gran operativo humanitario intentaba alcanzar las áreas más remotas azotadas por el tsunami.

Según las Naciones Unidas, 1,8 millones de supervivientes necesitan comida,  en un momento en el que las enfermedades, la deshidratación y el hambre sumaban aún más dramatismo al desastre, que ya se ha cobrado al menos 144.000 vidas.

Indonesia: Las autoridades afirmaron hoy lunes que el balance provisional de fallecidos como consecuencia del terremoto y el tsunami se elevó hasta la cifra de 94.081 muertos, mientras que el total de que gente que se ha quedado sin hogar tras la catástrofe es de 271.908 personas. Decenas de miles de personas continúan desaparecidas, mientras la tierra sigue temblando en esta región del mundo que ha quedado completamente arrasada.

Las zonas más castigas son las provincias de Aceh, Sumatra Norte y Aceh del Oeste, tres provincias del norte de la isla de Sumatra, así como a Medan. La mayoría de las víctimas se encuentra en la provincia de Aceh, en el norte de Sumatra, junto a cuyas costas se situó el epicentro del terremoto y que contaba con unos 4,5 millones de habitantes antes de la tragedia Además, hay en torno a medio millón de heridos y los afectados superan el millón.

Sri Lanka: El segundo país más afectado por la cadena de maremotos ha contabilizado ya 29.957 cadáveres y los desaparecidos son 5.240. La ayuda internacional ha comenzado ya a distribuirse por todo el país, pero sigue muy presente el riesgo de epidemias que puedan diezmar aun más a su población.

La India: En total 14.962 personas han muerto y otras 5.421 están desaparecidas,especialmente en los archipiélagos de Andaman y Nicobar, y en la provincia de Tamil Nadu, en el sureste del país, que han sido prácticamente borrados del mapa.

Tailandia: El último balance público de las autoridades tailandesas establece en 5.046 muertos, de ellos 2.461 extranjeros que pasaban las vacaciones en sus paradisíacas playas. Otras 3.810 personas están desaparecidas, especialmente en las provincias de Phang Nga (donde está la famosa isla de Phi Phi) y Phuket, las zonas más turísticas del país. De ellos, casi la mitad son extranjeros, y unos 1.600, de nacionalidad sueca.

En el sur de Tailandia, uno de los países con un mayor número de víctimas, la policía dijo que miles de habitantes del pueblo de Baan Nam Khem, en la provincia de Phang Nga, continúan desaparecidos y se les da por muertos.

Entretanto, organismos internacionales y efectivos militares de varios países continúan con los operativos para hacer llegar alimentos y medicinas a las comunidades afectadas de la región.

Este domingo se comenzó a distribuir unas 400 toneladas de suministros de emergencia en la provincia indonesia de Aceh, la más golpeada por el desastre.

Helicópteros estadounidenses llevaron alimentos y medicinas a diversas partes aisladas de la provincia, situada cerca del epicentro del terremoto submarino que causó el devastador maremoto.

"Es la única forma en que podemos llegar a las áreas más remotas", dijo el jefe de las operaciones de rescate de la ONU en Indonesia, Michael Elmquist.

En su último parte, el funcionario de Naciones Unidas a cargo de la ayuda de emergencia, Jan Egeland, dijo que 1,8 millones de personas de la región necesitan alimentos con urgencia.

De ellos, 700.000 se encuentran en Sri Lanka, donde se podrían distribuir suministros en un plazo de tres días, señaló.

La ONU estima que la operación tomará mucho más tiempo en el país más dañado, Indonesia.

Egeland manifestó cierto optimismo ante el progreso de la asistencia, pero dijo que ahora los países y comunidades afectados deberán encargarse de la ayuda suministrada por la comunidad internacional y llamó a eliminar los obstáculos burocráticos, incluidas las restricciones aduaneras.

Hambre y enfermedades

Las autoridades dicen que están tratando de enterrar de 3.500 a 4.000 cuerpos por día, con la esperanza de llegar a 6.000 diarios, de manera que puedan terminar en los próximos cinco días.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre el creciente riesgo de enfermedades gastrointestinales en los campamentos de desplazados en India y Sri Lanka.

La coordinadora adjunta de la ONU para las tareas de emergencia, Margareta Wahlstrom, visitó Sri Lanka y calificó como "un reto enorme" la labor de coordinación de las tareas de ayuda humanitaria.

En ese país, donde unas 30.000 personas quedaron sin hogar, las autoridades intentan prevenir brotes de enfermedades como dengue, malaria y cólera.

Las lluvias monzónicas en la norteña provincia indonesia de Aceh, donde se registraron casi dos tercios del total de los muertos, y las inundaciones en Sri Lanka agravaron el cuadro de miseria y sumaron más problemas para los soldados y los trabajadores humanitarios que intentan distribuir la ayuda.

Los aeropuertos del sur de Asia recibian cientos de aviones con medicinas, alimentos y refugios a bordo, mientras se aceleraba el mayor operativo humanitario desde la Segunda Guerra Mundial, que ya ha comprometido donaciones por 2.000 millones de dólares de diferentes gobiernos.

El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo que el organismo podría duplicar o triplicar los 250 millones de dólares que había prometido para obras de reconstrucción y que también buscaría el perdón de parte de la deuda para los países pobres más afectados por la tragedia.

"El mundo está unido aquí de una manera que quizá no habíamos visto nunca antes", dijo el domingo en Nueva York el coordinador de asistencia de Naciones Unidas, Jan Egeland. "El sistema internacional está funcionando", agregó.

Egeland señaló que los equipos de ayuda esperaban alcanzar a las alrededor de 700.000 personas hambrientas en Sri Lanka en tres días, pero que podría llevar más tiempo la llegada de suficientes alimentos para las casi 1 millón de personas necesitadas en algunas zonas remotas de Indonesia, donde la cifra oficial de muertos se elevó a 94.000.

Los trabajadores humanitarios se enfrentan con serias dificultades a la hora de distribuir la ayuda, especialmente en áreas lejanas de Aceh sobre la isla de Sumatra, donde las carreteras y las pistas de aterrizaje han sido arrasadas. El clima mejoró levemente el lunes.

Cientos de nuevas tropas extranjeras se dirigían a Aceh en una carrera contra el tiempo para detener el brote de enfermedades mortales.

UNICEF dijo que estaba empezando a tener noticias de niños que comenzaban a morir a causa de la neumonía en Aceh. En los campos de refugiados, muchos permanecen enfermos de una variedad de males y tantos otros aún padecen las heridas sufridas en el tsunami.

En Banda Aceh y otras localidades, miles de cuerpos en descomposición aún yacen en las calles.

En algunos lugares, el descontrol de parte de la población obligó a abortar el reparto de ayuda.

También aumentó el temor por la situación de la población en partes aisladas de las remotas islas indias de Adaman y Nicobar.

Los equipos de rescate usaron pequeños barcos de madera y caucho para llegar a las islas donde las carreteras están intransitables.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, planea visitar Indonesia, el país más afectado, el jueves y probablemente emitirá desde allí un llamamiento mundial para obtener más ayuda.

El desastre ha llegado a todos los rincones del mundo, ya que unos 40 países han perdido a compatriotas además de las 13 naciones afectadas directamente por el tsunami.

Colin Powell

El secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, inicia hoy un viaje por el sudeste asiático, al frente de una delegación de expertos, para reunirse con los líderes de los países afectados y con las organizaciones internacionales. Además, evaluará las necesidades humanitarias una semana después del maremoto que asoló la zona.

En la gira por la zona, Powell estará acompañado del gobernador de Florida y hermano menor del presidente, Jeb Bush, de funcionarios de la Administración Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) y expertos en materia de reconstrucción.

"El problema ahora mismo no es de dinero, sino de obtener y distribuir suministros" como agua potable, alimentos y cuidados médicos y servicios forenses en las zonas devastadas, ha asegurado Powell, quien entregará un informe a su regreso de la gira por el sureste asiático.

Poco antes de iniciar una misión diplomática por la desolada región, Powell acudió a diversos programas de la televisión para defender los esfuerzos de EEUU de las críticas de que, como primera potencia del mundo, no ha hecho lo suficiente.

"No tenemos nada de qué avergonzarnos. Nuestra respuesta aumentó conforme aumentaba la magnitud del desastre", dijo Powell en un programa de la cadena NBC, en el que describió toda la ayuda militar y logística de EEUU.

"Cuando prometemos una cantidad, nosotros planeamos entregarla", insistió Powell, quien asistirá el jueves a una conferencia de donantes mundiales en Yakarta para determinar la estrategia para ayudar a las víctimas.

Agregó que no considera necesario que el presidente George W. Bush viaje a la región -como se ha sugerido en varios sectores- porque esto "sería una distracción" indeseada y complicaría las tareas de auxilio.

Está previsto que el jueves, líderes de varios países se reúnan en Indonesia, para evaluar la situación en la región.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que participará en el encuentro.

Annan advirtió que los países devastados por los efectos del maremoto podrían tardar diez años en recuperarse.

 

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