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(IAR-Noticias)
23-May-05
Religión Digital
Como
cuenta José Manuel Vidal en El Mundo, el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Gea Escolano no se anda por las ramas y llama a los católicos
españoles a «asistir a la manifestación convocada en Madrid para el 18 de Junio
en defensa de la familia» porque, a su juicio, salir a la calle en estos
momentos es la obligación de los católicos para «manifestar públicamente el
descontento de las familias cuando se intenta destruir el matrimonio con leyes
como ésta».
Una ley en la que, según Gea, «el
Gobierno parece estar empecinado».La está defendiendo -dice- con argumentos
falsos, como que «se les concede a los homosexuales un derecho que desde siempre
se les ha negado y que no se perjudica a nadie».
Para Gea, los homosexuales no tienen derecho a «formar un matrimonio homosexual»
y la ley socialista «perjudica al bien común de la sociedad», porque equipara
esa unión con el matrimonio.
La estrategia episcopal consiste en intentar evitar que se apruebe en el Senado
y en sacar a los católicos a la calle. El obispo gallego insta «a los políticos
de cualquier partido a que no aprueben dicha ley si quieren ser fieles a la
doctrina de la Iglesia».
Defensa de los valores
A los católicos, por su parte, Gea les pide que dejen de lamentarse y que
defiendan «los valores no sólo del sacramento del matrimonio sino de todo
matrimonio». Porque, si ellos «no se mueven, se irán perdido poco a poco los
valores que están en juego». En concreto, les invita a manifestarse y, además, a
«tomar buena nota para cuando haya elecciones, actuando en consecuencia».
El otro líder del sector conservador, monseñor García Gasco, arzobispo de
Valencia, llama también a los católicos a «ejercer su libertad» para
manifestarse y para «objetar contra leyes injustas».Porque, a su juicio, «nos
quieren intimidar para que no ejerzamos nuestra libertad» y «pervierten la
democracia».
Esta misma semana, otros dos «pesos pesados» del sector más conservador se
alineaban con estas tesis. Antonio Cañizares advertía que «la democracia, con
esta permisividad, camina hacia su destrucción».Más explícito todavía, el
cardenal Carles decía: «Hemos de hablar ya, hemos de salir a la calle».
Otros obispos del sector más liberal, como el cardenal Amigo, no están por la
labor de echarle un pulso al Gobierno en plenas negociaciones de la clase de
Religión y de la financiación de la Iglesia.
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