|
(IAR-Noticias)
15-Jun-05
Por María
Laura Avignolo - Clarín
Cuando el primer ministro británico Tony Blair aterrice
hoy en París para almorzar con el presidente Jacques
Chirac y el secretario de Naciones Unidas Koffi Annan,
la crisis por el presupuesto europeo —que amenaza con
paralizar la cumbre del Consejo de jefes de Estado de la
UE, el jueves y viernes en Bruselas— no se habrá
resuelto.
"No se puede discutir el cheque británico, a menos que
se discuta el conjunto del financiamiento europeo. El
40% de ese financiamiento va siempre a la agricultura, que
no emplea más que el 5% de los activos", anuncio Blair, en
un preanuncio del combate franco británico.
Blair se niega a considerar la anulación del "cheque
británico" —un descuento en el aporte que hace Londres a
la UE conseguido por Margaret Thatcher con el argumento,
en 1984, de que Gran Bretaña era el país más pobre de la
Unión— si no se rediscute todo el presupuesto europeo.
Pero en especial la política agrícola común (PAC), que
beneficia particularmente a Francia.
Detrás de este combate hay otro más estratégico: es
por saber quién controla a la UE, sumergida en una crisis
profunda después de que se impusiera el No francés y
holandés a el tratado constitucional europeo y qué hacer
con la Constitución, que exige ser aprobada unánimamente
por los países de la Unión antes de diciembre del 2006.
Blair pretende enterrar la Carta —ya postergó el
referendum para aprobarla— y emprender una serie de
reformas estructurales. Su proyecto crearía una Unión
exactamente opuesta a la fórmula que el No francés rechazó
en masa, en defensa de una "Europa social" y en contra de
una Europa "blairista y anglosajona".
Si Gran Bretaña continua con su intransigencia en torno al
"cheque" y usa su poder de veto, puede paralizar el
presupuesto de la Unión desde el 2007 hasta el 2013.
Pero sobre todo haría fracasar la cumbre en Bruselas,
donde se debe rediscutir el futuro del proyecto
constitucional, con Francia y Alemania, defendiendo la
continuación de las consultas por el tratado contra la
voluntad británica. Chirac se ha negado a toda
renegociación del acuerdo de la PAC y ha exigido a Blair
"un gesto", que no llegaría.
En éste triángulo Berlín-Londres-París se encuentra el
futuro de Europa y todos los protagonistas mencionados
tienen la llave para enterrarla o encontrar una salida a
la crisis en conjunto.
|