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(IAR-Noticias)
06-Jul-05
Lo anunciaron España, Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña.
Los "ilegales" serán expulsados y enviados a sus países de origen. Buscan
aumentar el número de deportaciones y abaratar costos.
Por Juan Carlos Algañaraz - Clarín
España, Francia, Italia, Gran Bretaña y Alemania acordaron aumentar las
deportaciones de inmigrantes ilegales para lo cual van a organizar vuelos
conjuntos a los países de donde son originarios estos extranjeros "sin papeles".
La propuesta fue formulada por España en una reunión cumbre de los ministros del
Interior del Grupo de los Cinco (G5) que tuvo lugar en la ciudad francesa de
Evián. Los españoles recibieron el apoyo de los otro cuatro países para
financiar en común vuelos de repatriación a determinados destinos de inmigrantes
ilegales que serán deportados en los cinco países del G5.
Aunque aún no está claro el procedimiento, esta posibilidad de formar un pool
para las repatriaciones ya se ha realizado en alguna ocasión de forma bilateral
(entre España y Francia o entre Italia y Alemania) y está esbozada en el acuerdo
de Schengen III, firmado el pasado mayo, aunque allí solo se prevé que cuando un
país organice un vuelo para expulsar irregulares, avise a sus socios para que
puedan participar en él. Con el acuerdo de ayer lo que se pretende es superar la
simple comunicación por un plan previo y conjunto de los cinco países.
La Unión Europea "vincula la inmigración al mercado de trabajo; los que no
tienen regularizada su situación no pueden quedarse", señaló el ministro
español, José Antonio Alonso.
El ministro italiano del Interior, Giuseppe Pisanu, explicó que serán vuelos
"con un destino único", que seguirán itinerarios "técnica y económicamente más
convenientes".
Anunció, también, la realización de patrullas conjuntas entre su país, España y
Francia, para impedir el ingreso de barcos con inmigrantes ilegales.
España ha realizado un proceso de regularización de 700.000 inmigrantes "sin
papeles". El gobierno socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero
anunció que después de esta normalización los extranjeros clandestinos tendrán
que buscar trabajo legal en España desde sus países de origen. De lo contrario,
serán expulsados.
En mayo pasado, Francia lanzó un plan de lucha contra los "sin papeles"
aumentando los controles y las expulsiones. Existen unas 400.000 personas que
carecen de permisos de trabajo y residencia en Francia y una cifra superior en
España.
Las expulsiones resultan muy onerosas para los gobiernos europeos sobre todo
cuando se trata de ciudadanos de países muy alejados como China, Pakistán o los
africanos. Con los vuelos de deportaciones colectivas se trata de ir
recolectando ilegales de determinado país para transportarlos y ahorrar costos.
Los ministros del Interior del G5 estuvieron de acuerdo en adoptar una serie de
medidas para endurecer el control de fronteras de la Unión Europea y aumentar
las deportaciones de clandestinos.
El ministro francés Nicolás Sarkozy resumió esta política de creciente dureza
contra los inmigrantes. "Tenemos que enviar una señal muy clara a nuestros
ciudadanos: en nuestros países sólo entrarán los que tengan papeles en regla.
Los demás serán deportados".
Sarkozy mantiene una gran actividad en la política francesa para tratar de
sustituir al presidente Jacques Chirac en la presidencia de la República. La
izquierda lo acusa de adoptar actitudes demagógicas en relación a los
inmigrantes ilegales. El ministro reiteró que su objetivo es alcanzar las 25.000
expulsiones en Francia hasta fin de año "es decir 50% más que el año pasado".
El ministro arremetió también contra los "casamientos en blanco" de inmigrantes
que contraen enlace con ciudadanos franceses para poder legalizar su situación y
contra lo que calificó de "abusos" en el proceso de reunificación familiar. Fue
crítico, además, con el sistema de incorporación de estudiantes extranjeros en
Francia. "Queremos a los mejores estudiantes del mundo en nuestro país y no a
aquellos que nadie desea".
"Francia no ha sido lo suficientemente firme en materia de inmigración. Cuando
uno vive en Francia, respeta las leyes de Francia y ama a Francia. Si no se ama
a Francia y no se respetan sus leyes, nadie los obliga a quedarse", sostuvo el
ministro.
Pero Sarkozy, presidente en ejercicio del G5, no se conformó con atacar a los
inmigrantes. Señaló durante el encuentro con sus colegas europeos que el eje
París-Berlín no puede ser el único motor de la construcción de la Unión Europea
ampliada.
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