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(IAR-Noticias)
09-Nov-05
En la blogósfera no hay tangencialidad, ni marginalidad, en todo caso hay
testimonio de la marginalidad social. De hecho, estos bloggers avanzan por una
especie de Vía Regia de la Red. Son inmigrantes marginados en el mundo real, y
voceros relevantes del universo virtual.
Por Miguel Wiñazki - Clarín
En 1789, Francia y el mundo se sacudieron con la Revolución, y la prensa
también. En aquellos días de julio, se multiplicaban las páginas personales o
gacetas manuscritas en las que revolucionarios diversos e incluso distantes
hasta la sangre, publicaban sus opiniones calientes sobre la situación, y sus
posiciones y sus proyectos; desde Mirabeau a Brissot, hasta los seguidores de
Marat o de Danton.
Las gacetas eran reproducidas por
copistas y distribuidas por los partidarios de unos y de otros. No vale la pena
en éstas líneas detallar que espacio ocupó cada uno de aquellos personajes en la
complejísima madeja política revolucionaria y post revolucionaria porque no es
este el objetivo aquí.
Lo interesante en éste contexto, es que los ciudadanos consumían diarios
unipersonales a mansalva aunque no supieran leer ni escribir. Si no los leían
los oían.
El ochenta por ciento de los
parisinos era entonces analfabeto, pero los que sí leían, les leían a los demás
en voz alta. Y a viva voz se discutía y se tomaban las armas...
En estos días de furia en París, ahora mismo, cuando miles de inmigrantes de los
barrios periféricos de la “Ciudad Luz”, incendian muchos centenares de autos
cada noche, los blogs o páginas personales se multiplican también, en un
fenómeno análogo y a la vez radicalmente diferente al de la Revolución.
En 1789, y durante los tormentosos
años posteriores a la Revolución, las hojas manuscritas se escribían para
cohesionar voluntades detrás de un referente político.
En este caso, los blogs funcionan
como distribuidores de mensajes entre los que protestan y operan como
organizadores espontáneos de la protesta, pero no exaltan la autoría.
Las identidades de los generadores de
esas páginas permanecen mas bien ocultas, y la propagación de la violencia
contestataria se acelera en virtud de las tecnologías en red, que reproducen
consignas de acción para cada jornada.
La policía francesa detuvo a algunos
jóvenes bloggers acusados, por ejemplo de incitar al ataque de comisarías, pero
en realidad los bloggers contestatarios son miles y no algunos.
Y son incontables los que participan
en los foros de discusión propuestos por los bloggers y mas aún los que chatean
y se envían mails relativos a esta explosión que los involucra.
Muchos toman fotos de los autos
incendiados con sus celulares y los distribuyen por Internet, los menos y los
menos cautos, se fotografían a sí mismos juntos a los fuegos por ellos
provocados.
Y otros convocan a una manifestación
multitudinaria para el próximo 12 de noviembre en los Campos Elíseos.
La lógica de la Red desarticula la geometría que reconoce una centralidad y una
periferia. En la blogósfera no hay tangencialidad, ni marginalidad, en todo caso
hay testimonio de la marginalidad social.
De hecho, estos bloggers avanzan por
una especie de Vía Regia de la Red. Son inmigrantes marginados en el mundo real,
y voceros relevantes del universo virtual.
No se puede hablar de éstas cosas, sin mencionar al Mayo francés de 1968.
Entonces, también, se multiplicaron las hojas personales impresas, los
panfletos, las fotocopias masivas de los panfletos consignistas y la suposición
de que esa algarabía de mensajes revolucionarios habría de generar en verdad una
Revolución.
Hoy los blogs de París destilan
rabia, habrá que ver si esa rabia mejora las cosas, o si las empeora, o si las
cosas continúan igual, a pesar de la rabia, a pesar de las razones y de las
sinrazones, a pesar de la violencia, y a pesar de todo.
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