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(IAR-Noticias)
19-Dic-05
Confusa y militarizada. Así es
la acción humanitaria española, según un informe elaborado por Médicos Sin
Fronteras (MSF) y el Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), en
el que se afirma que cerca del 50% de los fondos destinados a acción humanitaria
en el bienio 2003-2004 fueron a parar al Ministerio de Defensa.
Por Marta Arroyo - El Mundo,
España
El informe, titulado
"La Acción Humanitaria 2003-2004: Años convulsos, respuesta
insuficiente", señala que en el año 2003, marcado por la guerra de Irak, se
destinaron 64,3 millones de euros a este fin y en 2004, 91,9 millones. Dichas
cantidades supusieron sólo un 3,71% y un 4,66%, respectivamente, del total de la AOD.
El Ministerio de Defensa gestionó durante este bienio cerca del 50% del
presupuesto, en detrimento de la Agencia de Cooperación Internacional (AECI),
que pasó de manejar 25,34 millones de euros en 2003 a 13,9 millones de euros al
año siguiente.
Confusión premeditada
Los autores afirman que hay una gran
confusión respecto a la acción humanitaria, cuyo fin es aliviar el sufrimiento y
preservar la vida y la dignidad de una población en un momento crítico; y la
cooperación al desarrollo, que persigue logros más duraderos. Por ello, señalan
que partidas destinadas a créditos FAD, gastos de reconstrucción e inclusos de
contingentes militares son imputadas a la primera, contribuyendo a aumentar el
error.
El director de MSF, Rafael Vilasanjuan denuncia que "la acción humanitaria se ha
convertido en un eslogan de moda en muchas de las actuaciones que se emprenden a
nivel internacional e incluso ha sido utilizada para justificar acciones
militares, como en el caso de Irak".
Para el director de IECAH, Jesús Nuñez, la presencia de Defensa en las acciones
humanitarias contribuye a mezclar la actuación de las ONG con los objetivos
gubernamentales. Aunque el fenónemo no es nuevo, afirma que en España se ha
producido en mayor medida y más rápidamente que en otros países y que el hecho
de "acercar las Fuerzas Armadas al actor humanitario clásico -incluso en las
campañas publicitarias- responde al fracaso de la profesionalización del
Ejército, que no ha cumplido sus objetivos".
El estudio señala que la respuesta humanitaria no debe ser únicamente técnica y
proponen un análisis para saber dónde está el sufrimiento y cómo podemos hacerle
frente. En este sentido, critican que frecuentemente se inician los proyectos de
reconstrucción cuando las necesidades de la gente están por satisfacer.
Asignaturas pendientes
Además de la confusión en la definición de acción humanitaria, del excesivo
papel de Defensa y del escaso peso de la AECI, el documento destaca el poco
compromiso multilateral de España y su pobre respuesta a los llamamientos de la
ONU.
Para contrarrestar estos aspectos propone, entre otras medidas, la puesta en
marcha de una Oficina de Acción Humanitaria, el incremento de recursos para
alcanzar los fondos que destinan otros donantes, la elaboración de una
estrategia sectorial y la mejora de relaciones con las ONG.
Igualmente, consideran necesario fortalecer las capacidades civiles para evitar
la dependencia militar y una profesionalización de los recursos, que pasa por la
aprobación del Estatuto del Cooperante.
Capítulo aparte merece el papel de las Comunidades Autónomas, que gestionan un
presupuesto similar al del Ministerio de Exteriores. Según el informe, la
mayoría responde sólo a emergencias y pocas, a las crisis olvidadas. Los
expertos recomiendan que se sumen a la iniciativa internacional de las Buenas
Donaciones Humanitarias, para evitar la dispersión de sus contribuciones.
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