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(IAR-Noticias)
24-Dic-05
El
secuestro en Irak de la arqueóloga y cooperante alemana, Susanne
Osthoff, fue presuntamente organizado por gente de su entorno, según
los detalles del secuestro y posterior liberación que hoy revela la
prensa alemana.
Según el "Sueddeutsche
Zeitung", Osthoff cree que fue víctima de un complot" en el que
participaron, entre otros cómplices, su chófer y miembros del clan
Duleimi, una de las grandes familias suníes de Irak, aliada de Sadam
Husein y a la que pertenece su ex marido.
El conductor de Osthoff,
un bagdadí llamado Jalid Nashi Jimani, fue secuestrado junto con
ella y apareció en el vídeo difundido por los captores vendado y con
la cabeza inclinada, haciendo imposible su reconocimiento. Se
encuentra en paradero desconocido.
Osthoff sospecha también
del jeque Jamal al-Duleimi, uno de los hombres fuertes de Bagdad,
quien tras conocer la voluntad de Osthoff de viajar de Bagdad a
Arbil, en el norte de Irak, le ofreció, por su seguridad, automóvil
y un chófer de confianza: Jimani.
El jeque fue uno de los
que se ofrecieron luego como mediador en el secuestro y, como Jimani,
se encuentra en paradero desconocido.
Según el relato de
Osthoff, de 43 años y quien pasa unos días con su hija, de doce
años, en un lugar desconocido, pues aún no se siente preparada para
regresar a Alemania, Jimani fue a recogerla el viernes día 25 de
noviembre a las seis de la mañana en un taxi GMC blanco matrícula
427731, vehículo que no ha podido aún ser localizado.
En las afueras de Bagdad,
Jimani de desvió de la ruta hacia una calle secundaria, donde unos
desconocidos detuvieron el vehículo, la sacaron y la metieron en el
maletero de otro automóvil. Así hasta nueve veces, y aparentemente
sin salir nunca del recinto de Bagdad.
Tres días después de
notificarse el secuestro, un agente de los servicios secretos
alemanes destacado en Bagdad recordó que Osthoff, a quien acompañó
la víspera de su viaje a un banco para depositar dinero para uno de
sus proyectos, le dio un papel con el nombre del conductor y la
matrícula del coche que le llevaría a Arbil.
Según el semanario "Der
Spiegel", los servicios secretos de varios países, entretanto, se
supieron en contacto con la embajada alemana para ofrecer su ayuda.
La CIA hizo lo propio, pero sus informaciones fueron irrelevantes.
"Pese al despliegue y riqueza de contactos en Irak, la CIA ayudó
menos que los británicos, los franceses y los italianos, lo que
causó malestar en los mediadores alemanes", sostiene "Spiegel".
En Berlín, el gabinete de
crisis instalado en el Ministerio de Asuntos Exteriores, apoyado por
los comandos especiales que se trasladaron a Irak, intentaba,
entretanto, abrir una vía de contacto con los secuestradores antes
de expirar su ultimátum.
En la primera semana de
diciembre, el gabinete de crisis barajaba tres canales: el jeque
Duleimi, que resultaría fallido; un árabe que se comunicaba
anónimamente por teléfono y al que se apodó el "beduino" y un
tercero, un jeque llamado Chut.
Este último sería el mas
valioso y el que finalmente proporcionó un contacto directo con los
secuestradores, aunque a través de varios canales y grupos, y quien
aportó, junto con el "beduino" los primeros indicios de que Osthoff
se encontraba con vida.
Según "Der Spiegel",
ambos transmitieron diez preguntas a las que únicamente Osthoff
podía responder -una pregunta, por ejemplo, era el apodo dado a un
miembro de su familia-. A partir de ahí, se entabló una negociación
sobre el precio por la liberación.
El domingo 18 de
diciembre, pasadas las elecciones en Irak y desmantelados los
controles de seguridad, Osthoff es conducida a la embajada alemana
en Bagdad, en una operación organizada por Chut.
Parte del rescate de
Osthoff, quien al parecer estaba en peores condiciones psicológicas
de lo que se esperaba pues los dos primeros días hablaba de forma
delirante, lo pagó, según "Der Spiegel", gente privada, amigos de la
cooperante en Alemania.
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