|
(IAR-Noticias)
24-Dic-05

Aprobó una ley que prevé vigilancia en el transporte y en las
comunicaciones.
Por María Laura Avignolo - Clarín
Los franceses se enteraron el jueves por la tarde que deben
prepararse para "una guerra contra los movimientos salafistas de
Medio Oriente" implantados en Francia. Este fue uno de los
argumentos utilizados por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy
para endurecer por octava vez en diez años la legislación
antiterrorista, que fue aprobada por la Asamblea y el Senado
francés.
En nombre de ella, la nueva ley antiterrorista francesa autoriza la
videovigilancia estilo británico en los transportes públicos, en las
estaciones, ministerios, comercios, sinagogas, iglesias y mezquitas.
La Policía y la Gendarmería tendrán acceso directo e inmediato a
esas imágenes registradas.
Al mismo tiempo fuerza a los operadores de telecomunicaciones a
conservar durante un año los contenidos de las conexiones de
Internet, las conversaciones telefónicas de los usuarios y
especialmente, esa inspección se refuerza en los cibercafés. Los
propietarios están obligados a conservar esos datos de transmisión.
Los teléfonos celulares también son objetos de vigilancia por esta
ley. Las compañías aéreas, ferroviarias y marítimas deben guardar
los datos de sus clientes al menos durante 12 meses.
Los desplazamientos internacionales van a ser severamente vigilados
con la nueva legislación antiterrorista, que el ministro Sarkozy
logró imponer en la Asamblea y el Senado francés.
Las penas por delitos de terrorismo fueron aumentadas. Treinta años
en vez de veinte para los líderes y veinte años en vez de diez para
aquellos que participen en una asociación ilícita.
En otra medida polémica extendieron de cuatro a seis días el plazo
para que los sospechosos sean presentados a la Justicia tras su
detención.
Otro disposición controvertida permite a la Policía "hacer uso de
materiales apropiados para inmovilizar los medios de transporte" en
ciertos casos. Los prefectos policiales pueden prohibir el ingreso
de "hooligans" a los estadios de fútbol.
El ministro Sarkozy, abogado de profesión, argumentó que se debía
terminar con "la dictadura del eufemismo" y darse cuenta del
"espectro terrorista" que amenaza la democracia. Lo identificó como
el "jidahismo global".
"La lucha contra el terrorismo no tiene nada de conflicto contra el
Islam, pero sí contra las filiales de grupos y estructuras que se
desvían de la tradición humanista de su religión", advirtió el
ministro del Interior francés.
En su filosofía, el nuevo texto de ley crea una "legislación
permanente a fin de evitar deber adoptar medidas de excepción en la
urgencia".
La nueva ley fue aprobada por la UMP y la UDF, y el Partido
Comunista se opuso firmemente. En el socialismo, los diputados se
abstuvieron mayoritariamente y los senadores del PS votaron en
contra en defensa de las libertades. La ley se impuso por 202 votos
contra 122.
Los socialistas ven en la nueva legislación antiterrorista una
"pesada amenaza a las libertades fundamentales individuales y una
peligrosa amalgama entre terrorismo e inmigración".
Pero el clima en la Asamblea francesa fue de consenso entre el
gobierno, los socialistas y la mayoría. Sarkozy saludó repetidas
veces "el sentido de responsabilidad de los socialistas".
La nueva ley se impuso el mismo día que un informe de la Unidad de
Coordinación de la Lucha Antiterrorista( UCLAT) informó que "la
amenaza terrorista en Francia es particularmente elevada". Lo
atribuyen a dos decisiones del gobierno francés: apoyar con Estados
Unidos en la ONU el retiro de Siria del Líbano en la resolución
1.559 y la prohibición del velo islámico en los colegios del Estado
y los edificios públicos franceses.
|