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(IAR-Noticias)
26-Dic-05 RIA Novosti
A juzgar por las rígidas declaraciones de las autoridades de Moscú y de
Kíev, en lo que resta de año no acordarán los precios de la exportación del gas
ruso a Ucrania y de su tránsito a Occidente.
Por delante están
las limitaciones del suministro de gas ruso a Ucrania y, lo más probable, las
medidas de respuesta por parte de las autoridades de Kíev que se expresarían en
la limitación de los volúmenes del tránsito de gas ruso a Europa.
La interdependencia de los dos países es evidente. Ucrania es el mayor corredor
para la exportación del gas ruso. A través de su territorio se bombean 130.000
millones de metros cúbicos de gas al año, lo que constituye tres cuartas partes
de las exportaciones rusas y casi una tercera parte del consumo de gas por los
países de la Unión Europea.
La situación ni siquiera cambiará
después de construido el gasoducto noreuropeo. Simplemente no hay alternativa
para Ucrania para suministrar gas a los países de Europa Central, del Este y del
Sur.
La limitación del tránsito del gas ruso, sin lugar a dudas, afectará, ante todo,
la imagen de Rusia.
Los políticos europeos ya insinúan
que en caso de presentarse problemas algunos con los suministros del gas ruso,
esto acarreará consecuencias más serias, incluida la revisión de los términos de
los contratos de suministro de gas a largo plazo que Gasprom tiene en tanta
estima.
Dicho con suavidad, la postura de Rusia en las negociaciones sobre los precios
de gas no es muy constructiva. El aumento instantáneo de los precios en 3,2
veces es demasiado alto.
En los mercados normales esto no
puede suceder. Ello no obstante, en vez de mostrarse dispuesta a buscar fórmulas
de compromiso, Rusia plantea nuevas exigencias.
Una línea tan rígida ni siquiera la
aplicaba la URSS que en el período de una amenaza real de guerra nuclear con
Occidente, lo proveía de gas a tenor de los contratos suscritos.
En las negociaciones con Ucrania, Gasprom no lleva la voz cantante. Está claro
que es el Kremlin el que marca la tónica deseando vengarle a Víctor Yuschenko y
estropear la imagen del poder ucranio de cara a las elecciones a la Rada Suprema
(parlamento) en marzo de 2006.
Ahora sobre Europa se cierne la
amenaza de la crisis energética; sobre población de Ucrania, la desconexión de
la calefacción durante el invierno; y sobre Rusia, el brote de los ánimos
antirrusos, opina Vladimir Milov, presidente del Instituto de Política
Energética.
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