Las
tropas ocupantes británicas, el lunes por la noche, derribaron con diez
tanques, apoyados por helicópteros, las paredes de la principal cárcel de
Basora (en el sur de Irak) y liberaron a dos agentes del servicio secreto inglés
que habían sido detenidos horas antes acusados de disparar contra dos policías
iraquíes.
Un cámara de la televisión iraquí que
vive muy cerca de la cárcel, Aquil Jabbar, indicó que unos 150 presos iraquíes
aprovecharon la entrada de los tanques británicos para escapar.
El gobernador de Basora, Mohammed al
Waili, calificó este rescate de acto de agresión "bárbaro, salvaje e
irresponsable".
Este es un acto irresponsable",
declaró Al Waili, agregando que el Ejército se llevó a los dos británicos a una
localidad desconocida.
La
operación militar se ejecutó después de que dos iraquíes murieran el lunes
en Basora, al sur del país, posteriormente manifestantes enfurecidos
incendiaron dos tanques británicos, después de atacarlos con
bombas molotov y piedras.
Momentos antes en la comisaría
fueran interrogados los dos agentes británicos que habían querido eludir un retén,
disfrazados de iraquíes.
Los agentes británicos, que en primer
lugar fueron identificados como civiles, fueron arrestados en Basora por tener
armas y explosivos mientras "efectuaban una misión de reconocimiento en la
ciudad", según dijeron las tropas británicas a responsables del Ministerio de
Interior.
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Un soldado huye de un tanque ardiendo |
El asalto posterior para liberarlos
ha sido calificado por el gobernador de Basora, Mohammed al-Waili, de "barbarie
y agresión"; y aseguró que las fuerzas británicas emplearon 10 tanques y
helicópteros en la agresión, según informó la cadena BBC.
El diputado Yauad al Maleki, vicesecretario general del partido Al Dawa del
primer ministro Ibrahim al Yafari, declaró a la televisión Al Hurra que "un
helicóptero británico aterrizó en la sede de los servicios secretos y evacuó a
los dos militares".
Maleki acusó a los dos uniformados británicos de llevar a cabo "conductas
irresponsables", dado que "dispararon contra un puesto policial e hirieron a uno
de los agentes".
El diputado se mostró convencido de que los ataques se inscriben en los "planes
destinados a sembrar la discordia entre la población iraquí" y afirmó que
el asunto "será investigado".
Los milicianos chiitas
estuvieron protestando en la ciudad de Basora.
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Después de que los
agentes británicos fueran arrestados, tanques y soldados d rodearon el
edificio carcelario y varios manifestantes comenzaron a congregarse.
Durante la refriega, se arrojaron piedras y
bombas molotov contra tanques, y tres soldados británicos resultaron heridos,
aunque ninguno de ellos de gravedad, según Reuters.
Según un vocero de las fuerzas armadas británicas en Basora, en las cercanías de
la comisaría había diez tanques que acudieron al lugar. Numerosos iraquíes se
reunieron a poca distancia y empezaron a arrojar piedras y objetos incendiarios
a los blindados.
Los militares británicos dispararon
al aire para mantener alejados a los manifestantes, pero algunos de ellos
lograron acercarse e incendiar los dos vehículos, según el vocero del ejército
británico en la ciudad. Un funcionario del Ministerio del Interior iraquí dijo
que durante los hechos murieron dos manifestantes.
Los manifestantes participaban de las celebraciones por el aniversario del
nacimiento del sucesor de Mahoma, el imán Mohammed al Mahdi —nacido en 868—
desaparecido en forma misteriosa, sobre quien la creencia sostiene retornará
como mesías.
El jefe de la policía local, general Karim al Hasnawi, dijo que la cantidad de
peregrinos era superior a la de 2004, y destacó que unos 6.000 policías y
militares fueron distribuidos en prevención de ataques.
En las operaciones de control también participan los milicianos del Ejército de
Mahdi, brazo armado del movimiento del líder radical chiita Moqtada Sadr, que
buscan garantizar la seguridad de los peregrinos en el tramo que une
Bagdad con Musayab (al norte) y el que enlaza Babil y la otra ciudad santa,
Najaf, al sur.
Basora, la segunda ciudad más grande
de Irak, situada a unos 550 kilómetros al sur de Bagdad, es la sede de un
contingente de 8.500 soldados británicos emplazados en el sur del país
después de la invasión de marzo de 2003.
Los dos detenidos británicos habían
sido trasladados al Departamento de Delitos Graves, según señaló Ismail al Waili,
jefe del Comité de Seguridad de Basora.
Funcionarios militares británicos en Londres se negaron a comentar las versiones
de que los dos hombres era agentes secretos de Gran Bretaña.
Por su parte, el Ministerio de
Defensa informó a la agencia británica Press Association (PA): "Podemos
confirmar que dos efectivos militares fueron detenidos por las autoridades
iraquíes en las primeras horas de hoy".