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(IAR-Noticias)
12-Dic-05 Reuters
/ EP / AFP

La resistencia iraquí
mató a un destacado político árabe suní que se presentaba como cabeza de sus
lista, a sólo dos días antes de que el país acuda a las urnas para elegir un
nuevo Parlamento.
Mizhar
al-Dulaimi, jefe del Partido Progresista Libre Iraquí, murió mientras hacía
campaña en el centro de Ramadi, capital de la turbulenta provincia de Anbar
en el oeste de Irak, dijo la policía. Tres de sus guardaespaldas resultaron
heridos.
Dulaimi, un conocido político suní, había aparecido en televisión la noche
anterior, instando a los iraquíes a votar.
Muchos árabes suníes decidieron presentarse a las elecciones del jueves tras
boicotear mayoritariamente los comicios del 30 de enero para una asamblea
provisional.
Las legislativas del 15 de
diciembre son consideradas por responsables estadounidenses como la culminación
del proceso político lanzado con la ocupación de Irak, en marzo de 2003, para
dotar al país de instituciones permanentes.

"Nosotros nos sentimos alentados por la campaña
electoral. Es sin duda otro paso en la marcha de este país hacia la democracia",
se congratuló un responsable político estadounidense en Bagdad.
Estas elecciones, podrían, además, remodelar el
paisaje político, rompiendo la alianza entre chiítas religiosos y kurdos,
lo que permitió la formación del gobierno del primer ministro, Ibrahim Jaafari.
Pese a que continúan la violencia y las
disputas políticas, Irak respeta el calendario de transición política que le
ha sido trazado, comenzando con el Consejo de Gobierno que formaron las
potencias ocupantes y que elaboró una Constitución provisional, llamada ley
fundamental, que permitió la formación de un Gobierno provisional, dirigido por
el chiíta laico Iyad Alaui.
En base a esta ley, el gobierno de Alaui organizó las elecciones generales del
30 de enero y fue relevado en abril por otro gobierno transitorio, el del chiíta
religioso Ibrahim Jaafari, bajo el cual el Parlamento elaboró una Constitución
permanente.
El 15 de diciembre, Irak debe dotarse de un Parlamento permanente y de un
período de gobierno de cuatro años, lo que durará la legislatura.
Numerosos grupos, alianzas e individuos se enfrentarán al veredicto de las
urnas, pero las principales fuerzas son la alianza chiíta religiosa, la
alianza kurda, la alianza multifuncional y laica formada en torno a Alaui y dos
listas animadas por árabes sunitas.
En Bagdad, una fuente occidental que observa atentamente el proceso político,
indica que hay ecos de una "insatisfacción" de los kurdos de su alianza con
los chiítas religiosos.
La fuente estima que la lista chiíta religiosa, que no ha obtenido esta vez el
apoyo oficial del prestigioso jefe religioso de esa comunidad, el gran ayatola
Ali Sistani, tendrá menos escaños en la futura asamblea.
Cree que esta lista logrará entre 80 y 100 escaños en la asamblea, contra 140 en
enero, para un Parlamento que cuenta con 275 miembros, lo que abre camino a
otros esquemas de recomposición del paisaje político.
Alaui, frustrado por los 40 escaños que obtuvo en los comicios de enero, realiza
una activa campaña con la intención de abarcar mucho, ya que en su lista figuran
sunitas moderados e incluso comunistas.
Nada impediría, teóricamente, una alianza entre su lista y la de los kurdos,
pero el ex primer ministro tendrá necesidad de otras ayudas, ya que sólo
podrá formar gobierno si tiene el apoyo de dos tercios del Parlamento, o sea
184 escaños.
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