La
cifra de 30.000 iraquíes muertos, que sus asesores enfatizaron no es oficial,
se asemeja a las estimaciones de la organización no gubernamental
británico-estadounidense Recuento de Cuerpos de Irak, que dice que entre 27.383
y 30.892 civiles - no sólo ciudadanos iraquíes - han muertos desde la invasión.
Sus datos están basados en las informaciones de los medios, que no suelen
recoger las muertes en todo el país. Otras estimaciones, incluida una publicada
en el diario médico Lancet a finales de 2004, han puesto la cifra de muertos
civiles en 100.000.Quienes no
aparecen en la cifra son los muertos por epidemias y otros factores asociados
a la invasión, que de ser incluidos, elevarían la cifra de víctimas civiles
a más de 100.000, de acuerdo a la estimación de la revista médica británica The
Lancet.
El discurso de Bush, dirigido a
defender el rol que ha jugado EE.UU. en Irak, es la tercera de cuatro
intervenciones sobre el tema en las últimas semanas.
La última está prevista para el
próximo miércoles, en medio de fuertes presiones por el retiro de las tropas
y la caída en la popularidad de la campaña entre los estadounidenses.
El discurso de Bush se produce luego
de las fuertes críticas del congresista demócrata John Murtha sobre la presencia
de EE.UU. durante el fin de semana.
"Finalmente
llegué a la conclusión de que nosotros nos convertimos en el enemigo", le
dijo Murtha a la cadena de noticias CBS el domingo
Bush manifestó que la violencia no acabará con las elecciones parlamentarias
del jueves, y aseguró que queda mucho trabajo por delante para que la
naciente democracia iraquí incluya a todos los grupos.
Es el tercer discurso antes de los comicios, con los que está intentando
aumentar el apoyo para su estrategia en Irak entre sus compatriotas, que
cada vez se muestran más escépticos y cansados de la guerra.
Las más de 2.100 bajas estadounidenses irritan cada vez más en Estados
Unidos. Unos cientos de manifestantes protestaron enfrente del hotel de
Filadelfia donde Bush estaba interviniendo, gritando "vergüenza".
Bush también denunció los nuevos hallazgos de prisioneros iraquíes
sometidos a abusos en cárceles del Ministerio iraquí del Interior.
Al preguntársele si se ha reducido de manera significativa la amenaza terrorista
en suelo norteamericano desde la invasión de Irak, Bush dijo: "Creo que se ha
reducido, pero no creo que estemos a salvo".
"Lo que me dará confianza para decir que estamos a salvo es cuando pueda decir
al pueblo americano que tenemos la capacidad pasa saber exactamente dónde se
mueve el enemigo".
Según la corresponsal de la BBC en
Washington, Daniela Relph, el discurso de Bush fue otro paso clave en la
estrategia de la Casa Blanca para conseguir apoyo a su llamada "guerra contra
el terrorismo".
Con eso en mente, Bush dijo que "el
año 2005 será recordado como un momento crucial en la historia de Irak, en la
historia de Medio Oriente y en la historia de la democracia".
Sobre las próximas elecciones
legislativas, señaló que "no serán perfectas", pero agregó que "ninguna nación
tuvo una transición a la democracia sin afrontar retos importantes y difíciles".
El próximo jueves los iraquíes
definirán su Asamblea en las primeras elecciones parlamentarias tras el
derrocamiento de Saddam Hussein.
Bush aprovechó la ocasión para
reiterar que EE.UU. continuará en Irak hasta "lograr una victoria completa
contra los terroristas".
Al mismo tiempo, calificó como
"inaceptable" la aparición de un nuevo centro de detención en Irak, en el
que unas 625 personas se encontraban en graves condiciones de hacinamiento, e
hizo una llamado para que los responsables sean sancionados.
Por supuesto que tácitamente -al
convertirse en denunciante de las atrocidades de la ocupación militar- dió por
descontado que ni él ni su administración tienen nada que ver con lo que
está pasando en Irak.
Un delirio surrealista.