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(IAR-Noticias)
12-May-05
AP / DPA / Prensa latina
Documentos
desclasificados identifican a Posada Carriles como ex agente de la CIA y el artífice, junto con otro
anticastrista, Orlando Bosch, del atentado contra el avión cubano en Barbados en
que viajaba el equipo juvenil de esgrima de Cuba.
Disponibles por primera vez al público por el proyecto Archivos de Seguridad
Nacional, de la Universidad George Washington, los documentos confirman que
Posada Carriles fue agente de la CIA desde 1965 hasta por lo menos junio de
1976, destacó Peter Kornbluh, encargado del archivo.
Un día después del atentado, el 7 de octubre de 1976, un informe de la Oficina
Federal de Investigaciones (FBI) señaló a Posada Carriles y a Bosch sospechosos
del atentado explosivo y citó a un informante que "prácticamente
admitió que ambos lo prepararon".
Otro informe de la FBI de noviembre de ese año agregó que uno de los hombres que
había puesto la bomba en el avión llamó a Bosch y le dijo: "Un autobús con 73
perros se cayó por un risco y todos murieron".
Pero tanto Posada Carriles como Bosch fueron inicialmente exonerados de los
cargos en juicios en Venezuela, y el primero escapó de la cárcel en 1985,
mientras el caso era apelado.
Bosch permaneció en prisión hasta 1987 y regresó a Miami, donde fue detenido por
no tener visa, pero gracias a la intervención del presidente George Bush,
padre del actual presidente, fue liberado.
Según Kornbluh, los documentos indican que la policía secreta venezolana,
dominada por elementos anticastristas, estaba vinculada con los sospechosos del
bombazo.
Los documentos, que están disponibles en http://www.nsarchive.org, son conocidos
al tiempo que un editorial del New York Times pide no otorgar asilo a Posada,
quien estaría en el país desde hace seis semanas.
Junto con tres cómplices, al criminal lo arrestaron en Panamá en 2000, cuando
planeaban un atentado contra el presidente cubano, Fidel Castro, durante la X
Cumbre Iberoamericana.
Los cuatro resultaron encarcelados, condenados y posteriormente indultados por
la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, quien se confabuló con la ultraderecha
cubano-americana e importantes funcionarios del gobierno estadounidense que
reclamaban la liberación de los terroristas.
Tras su excarcelación en agosto último, Posada viajó a San Pedro Sula, en
Honduras, sin que posteriormente se conociera su paradero.
Pero en abril, su abogado, Eduardo Soto, confirmó que se encontraba en suelo
estadounidense y que había solicitado asilo político.
USA Today
denunció el doble rasero del gobierno en la lucha contra el terrorismo, porque
mientras que está a la caza de un activista negro declarado culpable de
asesinato "no ha mostrado tanto celo por llevar ante la justicia" a Posada
Carriles.
En lugar de enviar a agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) a La
Florida a buscarlo, el gobierno sólo reconoció que pidió asilo, subraya la
publicación.
Para el USA Today, que la solicitud "no haya sido rechazada de forma sumaria es
ultrajante, pero no sorprende".
Recuerda que su socio en la voladura del avión, Orlando Bosch vive en ese estado
desde 1990, cuando el entonces presidente George Bush (padre del actual
gobernante) impidió su deportación.
Con esta política la Casa Blanca mina su autoproclamada guerra contra el
terrorismo, apunta.
Mientras, el diario El Nuevo Herald se hace eco de documentos secretos
divulgados por el Archivo de Seguridad Nacional, los cuales demuestran que el
terrorista asistió a al menos a dos reuniones para discutir la explosión de la
aeronave cubana.
Los informes son expedientes del FBI y de la Agencia Central de Inteligencia.
Algunos planes sobre el ataque se fraguaron en el bar del hotel Anauco Hilton en
Caracas, Venezuela, en una reunión en la que participaba Posada Carriles,
subraya un reporte del Buró.
Según otro documento del FBI enviado desde Washington el día después del
atentado, una fuente "prácticamente admitió que Posada y Bosch habían urdido el
atentado".
Thed New York Times pide a Bush
que se le niegue asilo
La prensa estadounidense redobló
su llamado a la Casa blanca para que no conceda asilo al terrorista Luis
Posada Carriles, invocando su historial delictivo y las consecuencias que
tendría para la imagen del gobierno norteamericano.
En nombre de la credibilidad, la consistencia y la justicia, el gobierno de
Estados Unidos debe arrestar y extraditar al terrorista Luis Posada Carriles,
afirma y en un editorial el periódico The New York Times.
La Casa Blanca ofendería los principios de este país y "crearía un precedente
sumamente perjudicial haciendo una excepción especial para un terrorista
confeso", subraya el influyente rotativo.
Destaca que al criminal, que entró de forma ilegal a la Unión hace unas seis
semanas, deberían juzgarlo por la voladura en pleno vuelo de un avión civil
cubano en 1976 que causó la muerte a 73 personas.
También reconoció su participación en los ataques contra instalaciones hoteleras
en La Habana en 1997, en los cuales perdió la vida el turista italiano Fabio Di
Celmo, recuerda.
El matutino señala que lamentablemente el presidente George W. Bush desoye a la
Corte Penal Internacional, la cual es la indicada para encausar a Posada
Carriles y debería por ese motivo extraditarlo a Venezuela, país de donde escapó
en 1985 durante el juicio por la explosión de la aeronave.
Otra opción sería enviar a Posada Carriles a un país europeo para procesarlo,
agrega la publicación.
El Times subraya que la palabra de Bush de "no albergar a terroristas" tendrá un
costo electoral entre la extrema derecha de origen cubano radicada en La
Florida.
En otro artículo divulgado por el diario, el columnista Tim Weiner afirmó que la
solicitud de asilo del criminal pondrá a prueba la definición de "terrorismo" de
Bush.
Otorgar refugio a Posada Carriles "podría generar acusaciones de que el gobierno
de Bush reacomoda el principio de que ninguna nación debe albergar a personas
sospechosas de terrorismo", asegura Weiner.
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