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(IAR-Noticias)
13-Jun-05
AP

Miles
de personas tomaron nuevamente las calles del centro de La
Paz, pero esta vez con balones de gas en mano para poder
conseguir el combustible, mientras filas interminables de
vehículos aguardaban la llegada de gasolina en las
estaciones de servicio.
''Hemos tenido que cocinar con leña estos días para poder
dar comida a las wawas (niños en aymara)'', dijo a AP doña
Margarita, una mujer de un barrio pobre que cargó sus
balones metálicos a la espalda desde el cerro para llegar
hasta el centro de la ciudad donde una multitud se peleaba
por comprar gas.
La estampida a las calles se desató cuando varias emisoras
de radio informaron desde la cercana ciudad de El Alto que
la planta de hidrocarburos de Senkata, en ese municipio,
comenzó a enviar camiones con los carburantes para
abastecer a los vecinos del distrito y los de La Paz.
Minutos después, las calles del centro, que habían quedado
liberadas de bloqueos campesinos y obreros realizados
desde el 16 de mayo hasta el viernes, se colmaron de
familias con sus balones amarillos.
En algunas avenidas, desesperadas amas de casa cortaron el
tránsito para que camiones destinados a otros barrios se
vieran obligados a vender el producto en su zona.
''No vamos a dejar que pasen si no nos venden primero a
nosotros'', dijo una mujer.
En una barrio alejado, la gente se aprovisionó de madera
para cocinar de un depósito de pupitres escolares viejos y
agotaron la montaña de muebles en desuso. Durante los días
de protesta en que se agravó la escasez de combustible, la
gente pobre recurrió a la leña para preparar sus
alimentos.
Las responsables de las empresas distribuidoras de gas
indicaron que hasta el domingo terminarán de abastecer los
requerimientos de esta ciudad.
El jubilado Antonio Zapata dijo que caminó con su garrafa
vacía desde la cinco de la mañana bajo una temperatura de
dos grados bajo cero, pero ya había una enorme fila de
gente que durmió a la intemperie esperando el
abastecimiento.
Los camiones de gas salieron con custodia policial rumbo a
las ciudades, pese a que los dirigentes vecinales y
sindicales de El Alto habían señalado que no levantarían
los bloqueos que impedían el paso entre esa ciudad y La
Paz.
Las principales vías que unen a La Paz con el resto del
país pasan por El Alto. Al bloquearse las calles y rutas
en esa ciudad, la capital se ve virtualmente asfixiada,
como aconteció ahora durante dos semanas.
El Alto es una localidad dormitorio de 700,000 habitantes,
en la que el 70 por ciento se mantiene en situación de
desempleo encubierto, pues su principal actividad es la
venta callejera de todo tipo de productos.
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