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(IAR-Noticias)
15-Jun-05
EFE
Soldados
y policías mexicanos patrullan la frontera con EEUU y otras regiones, en cumplimiento del operativo
"México seguro" emprendido por el Gobierno para contener
la violencia de los narcotraficantes,
El portavoz de
la Presidencia, Rubén Aguilar, dijo a la prensa que, en el
marco de la estrategia contra el crimen, también se ha
solicitado la cooperación de Washington para frenar el
tráfico de armas en la región fronteriza.
"Se ha solicitado a las autoridades estadounidenses una
mayor colaboración, pues el equipamiento de armas de alto
nivel tecnológico que tienen algunas de las bandas (de
narcotraficantes y secuestradores) proviene de ese país",
dijo el portavoz del presidente mexicano, Vicente Fox.
Aguilar aseguró
que la participación del Ejército en labores de vigilancia
en estados como Tamaulipas (norte) y Sinaloa (oeste) no
representa "una militarización del país" y agregó que el
Gobierno contempla una "estrategia integral" para
solucionar el problema.
El operativo
"México seguro" está encabezado por el secretario
(ministro) de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, a
cargo de la Policía Federal Preventiva (PFP), dijo
Aguilar.
La oficina de
Fox señaló el domingo, en un comunicado que en la
operación también participan las secretarías de
Gobernación (Interior), Defensa, Marina y Hacienda, así
como la Procuraduría General (PGR, Fiscalía), en
coordinación con los Gobiernos estatales.
El operativo
comenzó el sábado "en varios estados de la República y
continuará en otros, bajo la coordinación de las
instancias locales y la intervención de autoridades
civiles y militares", añade la nota oficial.
Aguilar señaló
hoy que el Gobierno Federal también busca combatir la
corrupción en diversas agencias policiales de los estados
y municipios, flagelo que, aseguró, ha dificultado el
combate contra el narcotráfico.
Decenas de agentes federales fueron atacados a tiros el
sábado anterior por policías municipales de la conflictiva
ciudad de Nuevo Laredo (Tamaulipas), fronteriza con Laredo
(Texas, EEUU), en un episodio atribuido por las
autoridades locales a un "error".
Los policías
municipales implicados en el hecho fueron detenidos y
trasladados a Ciudad de México para rendir declaración
ante los fiscales federales, mientras soldados y la PFP
vigilan las calles de Nuevo Laredo, según las
autoridades.
Los obispos
católicos llamaron al Gobierno de Fox a poner fin a
la ola de violencia, que este semestre ha dejado más de
550 muertos en Tamaulipas, Baja California, Chihuahua,
Nuevo León (frontera con EEUU), Sinaloa (oeste), Ciudad de
México y otras localidades del centro del país.
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