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(IAR-Noticias)
15-Jun-05
Por
Eleonora Gosman - Clarín
Sin
una coma de menos, el diputado Roberto Jefferson reiteró en el Congreso, ante
colegas que lo miraban entre absortos y furiosos, todas las denuncias que
realizó sobre las "mensualidades" de US$ 12.500 pagadas a legisladores de la
coalición oficialista por la cúpula del Partido de los Trabajadores.
Jefferson apuntó ayer contra José
Dirceu, jefe de gabinete del presidente Lula da Silva, a quien señaló como la
cabeza de ese sistema de sobornos. Dirceu le informó a la agencia Reuters que
está a punto de renunciar. Anticipó, además, que su salida del gobierno
arrastrará a la mayoría de los ministros del PT.
Esos lugares serían negociados con el Partido del Movimiento Democrático de
Brasil (PMDB). La sociedad de Lula con esta agrupación parece ser la única vía
que le resta al presidente para garantizar la gobernabilidad y su eventual
reelección en los comicios de octubre del próximo año.
La oficina de prensa de Dirceu negó ayer a última hora la renuncia del ministro.
La versión llegó al Congreso al promediar la tarde e hizo paralizar las
deliberaciones del Consejo de Etica Parlamentaria, justo cuando le tomaban
declaraciones a Jefferson.
El propio ministro de la Casa Civil señaló que ya había discutido su retirada en
tres reuniones con el presidente, el viernes pasado, el sábado y el domingo. En
esa última oportunidad, presidente y ministro habrían convenido demorar el
desenlace para después del discurso de Jefferson ante la Comisión de Etica.
Este legislador, que preside el
Partido Laborista de Brasil (PTB), ayer fue tan directo como brutal al
"recomendar" a Dirceu que abandone ya su función gubernamental. Dijo: "Si no se
va rápido, convertirá en culpable a un inocente, el presidente Lula."
El diputado decía ayer ante sus pares
que no posee pruebas materiales de los sobornos. Pero la prensa sugirió que el
parlamentario guardaría celosamente unos 52 audiovisuales probatorios de la
corrupción. Ocurre que en Brasil es delito realizar grabaciones secretas sin
permiso de la Justicia.
Jefferson no tuvo empacho en señalar con nombre y apellido a seis colegas que
recibían los sobresueldos y que estaban delante de él. Uno de ellos es Valdemar
Costa Neto, presidente del Partido Liberal. Pero el diputado se cuidó de no
involucrar a la figura presidencial en este esquema de "compra-venta" de
congresistas.
Insistió en que Lula desconocía los
sobornos y aseguró que recién en enero de este año pudo reunirse con el
presidente por primera vez, oportunidad que aprovechó para referirle la
existencia de los sobornos.
Por entonces, dijo Jefferson, "el
presidente estaba aislado por una suerte de cordón sanitario". Todos los
intentos de conversaciones "tropezaban con Rasputín", en alusión a Dirceu.
Relató, una vez más, que Lula reaccionó como si lo hubieran acuchillado. "El
presidente lloró, se levantó, me dio un abrazo y me despidió."
Antes de llegar a Lula, Jefferson había contado el esquema de sobornos a varios
ministros. Además de Dirceu, también fueron informados Antonio Palocci, de
Hacienda; Ciro Gomes, de Integración; Miro Texeira, ex ministro de
Comunicaciones; Aldo Rebelo, de Coordinación Política, y Walfrido Mares Guía, de
Turismo. Jefferson también habría hablado del tema con el presidente del PT,
José Genoino.
En dos reportajes concedidos al diario Folha de Sao Paulo, Jefferson había
denunciado que el titular del PT, junto con el tesorero, Delubio Soares y el
secretario de Organización, Silvio Pereira, se encargaban de distribuir el
dinero entre los legisladores de los partidos aliados. Esas agrupaciones eran el
Partido Liberal (PL) y el Partido Progresista (PP).
Con todo, no descargó su veneno
contra las bases. "Hay mucha gente del PT que está muy por encima de todo esto."
Jefferson acusó al gobierno por la corrupción detectada en la empresa estatal de
Correos, de la que se lo acusaba a él. Dijo que la compañía sobrefactura "en
hasta 300% los contratos del Correo Aéreo Nocturno", un servicio que se mantiene
por medio de un contrato con la empresa "SkyMaster".
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