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(IAR-Noticias)
01-Jul-05
Las
últimas estadísticas indican que hoy hay en América latina 96
millones de personas (un 18,6 por ciento de la población),
cuyos ingresos no les alcanzan ni para comer.
Por Ana Barón - Clarín
Los
técnicos califican la situación en que se encuentran de
"pobreza extrema" y algunos señalan que son quienes viven con
menos de un dólar por día. Los números son escalofriantes y
las proyecciones no son mucho mejores.
Un estudio de la CEPAL sobre los objetivos del milenio fijados
por las Naciones Unidas en la Cumbre del Milenio del año 2000
indica que los esfuerzos realizados en la región para cumplir
con la meta de reducir a la mitad la pobreza extrema entre
el 1990 y el 2015 han sido "insuficientes". Sólo un
país, Chile, ya cumplió la meta. Brasil, Ecuador, México,
Panamá y Uruguay han logrado disminuirla más de lo esperado. Y
Venezuela y Argentina son los dos únicos países en los que
la pobreza extrema, en vez de disminuir, ha aumentado.
De acuerdo al estudio, nuestro país fue el peor alumno de
todos. Sin dudas una de la causas fue la crisis económica
y financiera; sin embargo a eso se agrega que durante el
período del presidente Carlos Menem, si bien hubo crecimiento
económico, la pobreza en promedio no disminuyó. Tal es
así que ahora nos hallamos un 212% rezagados con respecto a la
metas del milenio, con un 20,9% de la población en
situación de pobreza extrema. El país que nos sigue por el
mal camino es Venezuela que está un 111% rezagado.
Según el estudio, si a las personas que se encuentran en una
situación de pobreza extrema les sumamos los pobres (es decir,
quienes viven con menos de dos dólares al día) el número de
afectados en América latina es de 222 millones de personas,
es decir el 43% de la población regional.
Coordinado por el Secretario ejecutivo de la CEPAL, José Luis
Machinea, con la colaboración de otras instituciones de la
ONU, el estudio pudo determinar que la pobreza extrema no se
debe sólo al bajo crecimiento económico sino,
fundamentalmente, a la mala distribución del ingreso.
"La
región se distingue como la más retrasada del mundo en
términos de equidad al constatar el marcado contraste entre la
participación en el ingreso del 5% más rico y la del 5% más
pobre", dice el estudio, y agrega que el 20% de los hogares
más pobres capta entre el 2,2% (Bolivia) y el 8,8% (Uruguay)
de la riqueza. Mientras que los más ricos se apropian de entre
un 41,8% (Uruguay) y un 62,40% (Brasil).
Uruguay registra la distribución mas equitativa. Es el
único país en el que la participación de los más ricos supera
no más de 5 veces la del 5% más pobre. Esos indicadores
alcanzan los niveles más altos en Brasil y Bolivia, donde la
relación de la participación de ambos sectores alcanza 20 y 26
veces, respectivamente.
En Argentina la situación se ha deteriorado. En 2002,
el 5% más pobre se apropiaba del 4% de los ingresos, mientras
que el 5% más rico, el 54%. Argentina, después de Brasil,
es el país donde la desigualdad ha aumentado más.
Según el estudio, la
dificultad que enfrentan los países para mejorar la distribución del ingreso
refleja fielmente la forma en que la educación, el patrimonio, el acceso al
empleo se distribuyen entre la población de los países de la región.
Más allá del problema ético-político de una mala distribución del ingreso, hay
consecuencias económicas. La mala distribución implica que los recursos no se
están asignando a quienes podrían obtener el mayor beneficio, lo que reduce el
bienestar colectivo. La desigualdad atenta contra el desarrollo económico y
afecta las tasas de crecimiento.
La magnitud de la pobreza extrema difiere notablemente de un país al otro. En
países como Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay afecta a más del
30% de la población; en Argentina, Colombia, El Salvador, Perú, Venezuela y
Dominicana se sitúa entre el 20 y el 24%. En cambio, en Brasil, Ecuador, México
y Panamá varía entre un 12 y 19%. Sólo Chile, Costa Rica y Uruguay registran
niveles de indigencia menores al 10%.
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