l
miércoles, un lider líder de la izquierda
de la fuerza de Evo Morales amenazó con un golpe cívico militar si el
candidato de la derecha, Jorge Quiroga, sale triunfador en los comicios.
Simultáneamente, el jefe del Ejército boliviano, general Marcelo Antezana,
desató una oleada de críticas al denunciar supuestas "autoeliminaciones"
durante la sangrienta revuelta de octubre de 2003, que terminó la renuncia
del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
En su
afán por respaldar el ascenso a la Jefatura de Estado de Morales, el senador
suplente del Movimiento Al Socialismo (MAS) Román Loayza denunció la supuesta
existencia de un plan golpista para asegurar un futuro Gobierno de Morales
en caso de que hubiera fraude o maniobras para impedir su acceso a la
presidencia.
Román
Loayza señaló que el candidato de su partido, Evo Morales, debe llegar a la
presidencia "por las buenas o por las malas", advirtiendo que "una
movilización viene contra los neoliberales, contra los partidos tradicionales.
Ya no pacífica sino a enfrentar".
Loayza
afirmó en una rueda de prensa que el MAS ha conversado con militares y policías
"para entrar a Palacio" de Gobierno en caso de que el líder socialista no
gane los próximos comicios.

El
senador señaló que si el principal rival político de Morales, el conservador
Jorge Quiroga, "es presidente, entonces las organizaciones controladas por el
líder indígena no van a permitir ni siquiera seis meses" de mandato y
desatarán movilizaciones "no pacíficas".
"Por
eso, Evo Morales va a ser presidente de a buenas o de a malas y lo digo con toda
sinceridad", señaló al revelar que su grupo ha mantenido "conversaciones con
algunos militares y policías", que no identificó, para lograr este cometido
"posiblemente sin echar (derramar) sangre".
Loayza
recordó que las organizaciones sociales "expulsaron" a Sánchez de Lozada en
octubre de 2003 y "luego de 19 meses" a Carlos Mesa. Y agregó que el MAS está
listo para ingresar incluso por la fuerza al poder.
En tanto, el general Antezana, quien compareció ante la Fiscalía general en el
marco de la causa por el llamado "octubre negro" que dejó más de 60 muertos,
generó indignación. "Hablan de los muertos civiles mártires de la democracia y
no de los muertos militares (...). Nosotros también hemos tenido muertos y gran
parte de los muertos del otro lado, del oponente, estamos convencidos de que han
sido autoeliminaciones", disparó.
Horas
después de estas declaraciones, Morales aclaró a EFE que Loayza "no es ningún
portavoz oficial" de su grupo y opinó que sus afirmaciones están totalmente
"desubicadas".
El MAS
"quiere profundizar la democracia participativa y de consenso", indicó al
recordar que "los que estamos acá somos los que luchamos contra la dictadura".
La
reacción del Candidato del MAS se produjo después de que Quiroga manifestara su
repudio a las amenazas de Loayza y pidiera al presidente boliviano,
Eduardo Rodríguez, y al Congreso que se investiguen los supuestos intentos
golpistas.
La
semana pasada, Morales tuvo también que salir al paso de la polémica surgida por
las sorprendentes declaraciones del jefe de la misión diplomática de Venezuela
en La Paz, Azael Valero, que se pronunció a favor de su candidatura y
vertió duras críticas contra Quiroga, de tendencia ultraderechista.
Valero,
que es encargado de negocios de la Embajada venezolana pero ejerce de
titular de la legación, acusó a Quiroga de ser "un hombre que obedece y defiende
los intereses del imperio", en alusión a Estados Unidos, donde estudió y ha
trabajado durante años.
Además,
lo calificó de "mensajero de las trasnacionales" y de pretender
promocionarse mediante la crítica al presidente venezolano, Hugo Chávez, por una
serie de cartas en las que acusó al mandatario caribeño de "afectar a los
intereses" de Bolivia.
La
actitud del diplomático venezolano causó un gran escándalo en el país
andino y llevó a la Cancillería de La Paz a exigir explicaciones a Valero por
sus declaraciones a las que definió como una "injerencia" en asuntos
internos.
Morales
salió nuevamente suavizar el enfrentamiento rechazando la intromisión
venezolana, que el propio Gobierno de Caracas consideró "una imprudencia",
antes de llamar a consultas al diplomático.
La
guerra sucia
Según
la agencia Bolpress, el partido de Quiroga, identificado como la representación más fiel
de la derecha boliviana, ha tratado por todos los medios de mostrar
a su oponente de izquierda como una opción inviable y hasta
peligrosa para el país.
Son célebres ya sus spots propagandísticos
en los que aparecen microempresarios (algunos impostores)
advirtiendo de la debacle nacional, con música fúnebre de fondo, si
es que Morales llega a ser presidente.
"No podemos darlos el lujo de perder nuestros mercados, miles de
bolivianos perderían su trabajo si Evo llegara a ser presidente,
esto porque se cortarían las relaciones con todos los gobiernos que
nos compran", repite Quiroga insistentemente.
Además, ahora también
acusa al MAS de estar preparando un impuestazo al salario y la
eliminación del régimen simplificado, lo que obligaría a miles de
vendedores ambulantes a pagar impuestos.
En el último spot de Podemos aparece una mujer indígena de pollera
que se queja por haber sido abandonada por su esposo. "Evo Morales
abandonó a sus hijos (…) Si Evo no es responsable con su propia
familia, como podrá ser responsable con nosotros", cuestiona la
mujer en la propaganda que se difunde masivamente en todas las redes
de televisión.
Todas las encuestas de los medios ubican a Morales en primer lugar,
con más de 32% de la preferencia de voto, en tanto que Quiroga no
puede remontar desde el segundo puesto con aproximadamente 27 por
ciento.
Según
la agencia Bolpress, esa es una de las razones que obligan a la los estrategas de
Podemos a recurrir a cualquier medio para "bajar al indio de la
punta".
Lo cierto es que en la campaña electoral se ofrecen dos modelos
distintos de país, uno antineoliberal propuesto por el líder
indígena y el otro enarbolado por el ex presidente Quiroga que
básicamente consiste en mantener el esquema del más puro y duro
libre mercado que rige en el país desde hace 20 años.
Lo que
preocupa a los "tutistas" es que en un país descontento con los
resultados del libre mercado imperante desde 1985, que se evidencia
con movilizaciones sociales continuas desde que comenzó el nuevo
siglo, el corazón de su discurso programático está prácticamente
anulado.
Tuto Quiroga ha tenido que recurrir a la prebenda institucionalizada para
llamar la atención del electorado –ofrece más de 10 "bonos" en su
programa, para madres, mejores estudiantes y niñas en edad escolar,
entre otros grupos sociales–, incapaz de articular una oferta
electoral integral que sea creíble.
Si bien el MAS tampoco ofrece cambios estructurales, su discurso es más
coherente fundamentalmente porque su propuesta no está atada a los mandamientos
del Consenso de Washington, señala la agencia boliviana Bolpress.