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(IAR-Noticias)
07-Dic-05
Agencias
El jefe de los indios aymaras y candidato presidencial Felipe
Quispe sacudió la campaña electoral al acusar de robo al compañero
de fórmula de Evo Morales y candidato vicepresidencial del
Movimiento Al Socialismo (MAS), Alvaro García, a 12 días de las
elecciones bolivianas.
A
mitad de noviembre Quispe, también llamado el ''Mallku''
(autoridad suprema, en aymara), desestimó la candidatura
presidencial de Evo Morales, posicionado primero en las encuestas,
al que tildó de pusilánime y de haberse separado de sus orígenes.
Para ascender a la
Presidencia de Bolivia ''hay que tener c..., cualquier cojudo no puede ser
candidato, (Morales) no da (no tiene talla) para ser presidente de
la República'', denostó con virulencia durante un encuentro con
corresponsales de prensa, señaló Quispe.
Este martes nuevamente el jefe aymará, que se alzó en armas a fines
de la década de los '80, cargó contra Alvaró García, quien fue
ideólogo de su desarticulado Ejército Guerrillero Tupac Katari,
después de que la universidad pública de Cochabamba (centro)
anunciara un juicio al candidato del MAS a la vicepresidencia por el
supuesto robo de unos 441.000 dólares.
La Universidad Mayor de San Simón acusa a García, al hermano de
este, a la militante de izquierda Silvia Alarcón y al mismo
Quispe de asaltar en 1991 sus arcas, según el abogado Augusto
Jordán.
"Yo nunca vi el dinero. ¿Por qué no le preguntan a Alvaro García? El
debe saber qué ha hecho. Yo no sé nada", dijo Quispe en
declaraciones al tabloide paceño La Prensa.
García, quien fue absuelto de la causa por "retardación de
justicia" en un juzgado de La Paz, dijo estar dispuesto a
enfrentar cualquier proceso.
"No soy autor del robo", replicó el candidato que atribuyó el
anuncio de acción judicial "a la guerra sucia (prelectoral) que está
en manos del (derrocado presidente Gonzalo) Sánchez de Lozada",
autoexiliado en Estados Unidos y principal detractor de Morales.
La acusación tácita deljefe de los aymaras bolivianos y candidato a
la Presidencia de Bolivia por el Movimiento Indigenista
Pachacuti, se registra en momentos en que Evo Morales lidera la
intención de voto con 33%, seis puntos por encima de su
principal contendor Jorge Quiroga.
Quispe, adversario de Morales, concentra en cambio un residual 1,2%
de las preferencias políticas, junto a otros tres candidatos
populistas.
El "Mallku" negó anticipar su apoyo a Morales en caso de que
este último gane las elecciones con minoría relativa y obligue a que
el Congreso elija, tal cual lo prescribe la Constitución, de entre
los dos mejor votados en las urnas.
"En este momento estamos en guerra. No puedo decir
alegremente que yo apoyo a tal persona, es (una cuestión) política,
ideológica", afirmó.
Quispe dijo que tras el plebiscito del próximo domingo bajará a sus
bases para consultar por quién votará en el Congreso, en caso de ser
electo.
Refiriéndose a Morales, Quispe había dicho el mes pasado que el cocalero ''ha jugado mucho con nosotros'' los aymaras y ''ha
dividido'' a los movimientos sociales ''para reinar'', dijo el
ex guerrillero Quispe, graduado en Historia en la Universidad
Pública de La Paz.
Según él, Morales ''erigió'' instituciones indígenas y sindicales
para dividir y contrarrestar su poder cuando éste lideraba la
Confederación Unica Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia,
''podrá subir (al poder) sólo si saca (en las urnas) 50 por ciento
más 1'' de los votos, dijo.
Además, ''si no nacionaliza con más saña lo vamos a tirar los
indígenas'', advirtió.
La guerra sucia
La semana pasada, un lider líder de la izquierda
de la fuerza de Evo Morales amenazó con un golpe cívico militar si el
candidato de la derecha, Jorge Quiroga, sale triunfador en los comicios.
Simultáneamente, el jefe del Ejército boliviano, general Marcelo Antezana,
desató una oleada de críticas al denunciar supuestas "autoeliminaciones"
durante la sangrienta revuelta de octubre de 2003, que terminó la renuncia
del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
En su
afán por respaldar el ascenso a la Jefatura de Estado de Morales, el senador
suplente del Movimiento Al Socialismo (MAS) Román Loayza denunció la supuesta
existencia de un plan golpista para asegurar un futuro Gobierno de Morales
en caso de que hubiera fraude o maniobras para impedir su acceso a la
presidencia.
Román
Loayza señaló que el candidato de su partido, Evo Morales, debe llegar a la
presidencia "por las buenas o por las malas", advirtiendo que "una
movilización viene contra los neoliberales, contra los partidos tradicionales.
Ya no pacífica sino a enfrentar".
Loayza
afirmó en una rueda de prensa que el MAS ha conversado con militares y policías
"para entrar a Palacio" de Gobierno en caso de que el líder socialista no
gane los próximos comicios.
Horas
después de estas declaraciones, Morales aclaró a EFE que Loayza "no es ningún
portavoz oficial" de su grupo y opinó que sus afirmaciones están totalmente
"desubicadas".
El MAS
"quiere profundizar la democracia participativa y de consenso", indicó al
recordar que "los que estamos acá somos los que luchamos contra la dictadura".
La
reacción del Candidato del MAS se produjo después de que Quiroga manifestara su
repudio a las amenazas de Loayza y pidiera al presidente boliviano,
Eduardo Rodríguez, y al Congreso que se investiguen los supuestos intentos
golpistas.
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