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(IAR-Noticias)
13-Dic-05
AP
Cuando era niño en el altiplano de Bolivia, Evo Morales solía correr detrás
de los autobuses para recoger las cáscaras de naranja y banana que los pasajeros
arrojaban por las ventanillas. A veces, dice, no conseguía otra cosa para comer.
Ahora, una semana antes de las elecciones presidenciales y a la cabeza de las
encuestas, amenaza con convertirse en "una pesadilla para el gobierno de Estados
Unidos".
No es difícil comprender el motivo. El candidato de 46 años es un izquierdista
acérrimo, que cuenta entre sus amigos al cubano Fidel Castro y el venezolano
Hugo Chávez. Además, como cultivador de coca, promete revertir la campaña
impulsada por Washington para erradicar el cultivo de la hoja con la cual se
fabrica la cocaína.
Con su sangre indígena aymara y su rechazo total de las doctrinas
libremercadistas que los latinoamericanos llaman neoliberalismo, Morales en el
poder no sólo trastornaría la elite política boliviana sino que fortalecería la
tendencia izquierdista que recorre América Latina.
"Algo histórico está sucediendo en Bolivia", dijo Morales a The Associated Press.
"El sector más despreciado, odiado, humillado ahora es capaz de organizarse".
En un acto de campaña reciente en la población de Caracollo, en el altiplano
occidental, Morales y otros miembros de su partido Movimiento al Socialismo
fueron rodeados por multitudes que los besaban, les arrojaban papel picado y les
echaban collares de flores y frutos al cuello.
"Lo digo sin ningún miedo, y en voz alta, que no sólo somos antineoliberales,
somos antiimperialistas hasta en las venas", dijo en su discurso.
Morales, que siempre lleva consigo un retrato del Che Guevara, participó en la
caída de dos presidentes, estuvo cerca de ganar la presidencia en una elección
anterior y ahora encabeza las encuestas contra el ex presidente conservador
Jorge Quiroga y varios candidatos más. Si nadie gana la mayoría el próximo
domingo, el Congreso elegirá entre los dos más votados a mediados de enero.
La encuesta más reciente de Ipsos-Captura da a Morales el 32,8 por ciento, cinco
puntos más que Quiroga, con un margen de error de dos puntos.
"Simbólicamente, representaría un cambio fundamental", dijo Jimena Costa,
profesora de ciencias políticas en la Universidad Mayor de San Andrés. "No sólo
sería la primera vez que un indio ganaría las elecciones presidenciales, sino
que lo haría con el apoyo de un sector de la comunidad blanca y mestiza y las
poblaciones urbanas".
Morales ha sido una espina para Washington desde que surgió en los 90 como
dirigente de los cocaleros en la región del Chapare en su resistencia a veces
violenta a los intentos de erradicación de la coca.
Mientras el gobierno estadounidense sostiene que buena parte de la coca del
Chapare sirve para producir cocaína, los campesinos dicen que abastecen un
mercado legal. Las hojas de coca se venden en los supermercados y se las puede
mascar, hervir para preparar infusiones y utilizar en ceremonias religiosas.
En las elecciones presidenciales anteriores, las críticas del entonces embajador
estadounidense Manuel Rocha a Morales sólo sirvieron para impulsar su meteórico
ascenso en las encuestas.
Esta vez, Washington ha guardado silencio, aunque una declaración del actual
embajador David Greenlee, en la que exhortó a Bolivia a no cambiar de rumbo en
materia de coca, apareció como un ataque a Morales.
"Espero que no haya cambios, porque si hay cambios para peor, el país que
sufrirá es Bolivia", dijo Greenlee en un acto antidrogas en La Paz.
Morales, que se siente más cómodo con jeans negros y zapatillas que de traje y
corbata, conserva sus campos de coca y se compromete a realizar una campaña
internacional para legalizar la hoja e industrializar la producción. Asegura que
combatirá el narcotráfico, pero que se ha calumniado a la hoja en todo el mundo.
Cuando Morales era niño, su familia luchaba por sobrevivir. De sus siete
hermanos, sólo tres vivieron más allá de la infancia. Apacentaba las llamas de
su familia, cosechaba papas, tocaba la trompeta en una banda viajera y abandonó
los estudios secundarios. Cuando tenía 19 años, la familia migró del Altiplano a
Chapare en el sudeste. Allí se hizo cocalero y en 1993 fue elegido presidente de
la federación local de cultivadores.
La nación de 8,5 millones de habitantes salía de décadas de golpes militares y
dictaduras y se unía al avance de la democracia por el continente. Morales fundó
el Movimiento al Socialismo en 1995, fue elegido diputado y en 2002 perdió por
estrecho margen la elección presidencial que ganó Gonzalo Sánchez de Lozada.
El fracaso de las políticas libremercadistas que no han sacado a los bolivianos
de la pobreza, junto con el conflicto sobre la mejor manera de explotar las
segundas reservas de gas natural del continente, han fortalecido a los indios
pobres en sus reclamos de cambio. Morales adquirió prominencia en las
movilizaciones que derribaron a Sánchez de Lozada en 2003 y a su sucesor Carlos
Mesa poco después.
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