|
(IAR-Noticias)
13-Dic-05
El líder cocalero Evo Morales encabeza las encuestas, seguido por el ex
presidente Jorge Quiroga.
Por Hinde Pomeraniec - Clarín
No tan lejos de las ondas de amor y paz de los 80, el cantante argentino Piero
hizo su debut en la campaña presidencial boliviana. Anoche, en el aeropuerto de
El Alto, en el avión que llegaba de Buenos Aires, el autor de la célebre "Mi
viejo" aseguró que arribaba a La Paz para dar su apoyo a Evo Morales, el líder
cocalero que marcha primero en las encuestas.
El gesto se produce cuando muchos interrogantes siguen abiertos aquí. No todos,
ciertamente, tendrán respuesta el domingo durante las elecciones anticipadas que
fueron pautadas tras la gravísima crisis de junio y por la que el país tendrá
nuevos presidente, legisladores y gobernadores. Ocurre que las serias
diferencias que parten a Bolivia en dos, no cesarán esa noche, sea cual fuere el
resultado.
La tajante división entre el oriente próspero e independentista y el occidente
politizado y doliente por la escasez se verá acentuada cuando se conozcan los
resultados de los comicios. Si los sondeos no fallan, Morales se llevará el
primer puesto en la elección a presidente, con unos 5 puntos de diferencia por
sobre su inmediato seguidor, el centroderechista ex presidente Jorge "Tuto"
Quiroga, representante de la fracción más conservadora de la sociedad, que aún
se resiste a imaginar un futuro en el que Bolivia sea gobernado por un
representante indígena, a pesar de que entre el 60% y 65% de la población es de
ese origen.
Bolivia no posee en su letra política la figura del ballottage, por lo que si
ninguno de los candidatos llega al 50% más 1 (desde el regreso de la democracia
nunca sucedió y nada indica que pueda ocurrir por primera vez este domingo), la
figura del próximo presidente se dibujará recién a mediados de enero, cuando las
Cámaras decidan entre los dos candidatos más votados quién regirá los destinos
del país.
Es entonces cuando se pondrá en evidencia el talento para las alianzas, que
históricamente siempre manejaron mejor —por razones obvias—, los partidos más
tradicionales como el MNR, el NFR y el MIR, que esta vez apenas si podrán poner
el peso de sus nombres en el nuevo Congreso, ya que sus candidatos a presidente
no cuentan con ninguna posibilidad de triunfo.
Quien sí contará con votos valiosos y a donde concurrirán a negociar tanto
Morales y Quiroga es el tercer candidato con una cifra significativa de
intención de voto. Mientras los últimos números le dan a Evo un 32,8% y a
Quiroga un 27,7, el joven empresario Samuel Doria Medina, a quien acostumbran
aquí a calificar de centro izquierda, lleva sobre sus espaldas un número nada
despreciable de más de 9 puntos. Anteayer, en un encuentro público con
periodistas al que asistieron algunos de los candidatos más importantes, Doria
Medina —dueño de una empresa cementera y de una cadena de hamburgueserías—
confirmó algo que venía deslizando y es que sus partido le dará apoyo al
candidato que más votos haya sacado en la elección. Aunque aclaró que esto será
siempre y cuando haya una diferencia de cinco puntos o más, una condición que no
es un detalle menor habida cuenta de la gran fragmentación que padece el
electorado boliviano.
La mayor atención entonces estará puesta en la diferencia que habrá entre uno y
otro candidato el domingo por la noche, ya que una diferencia estrecha
potenciaría la posibilidad de que la izquierda de Evo no alcance la presidencia
aún habiendo ganado los favores populares. Si eso ocurre, la política
tradicional —despreciada en las calles y víctima de los vapuleos de la mayoría
de la población—, una vez más habría dejado el poder en casa.
|