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(IAR-Noticias)
14-Dic-05 AP
Sin espacio para enterrar a los muertos e impedido por ley construir
un nuevo cementerio, el alcalde de este pueblo rural ha tomado una decisión a la
que pocos se opondrían: Prohibir que la gente muera.
El alcalde Roberto Pereira da Silva envió a los concejales una ley para
conseguir que las autoridades federales reconozcan el terrible dilema en que ha
sido colocado Biritiba Mirim, pueblo de 28.000 habitantes a 70 kilómetros de Sao
Paulo.
En la alternativa de violar la ley o prohibir morir, el alcalde optó por
la segunda.
La ley anti-muerte, que los concejales tendrán que debatir, declara que "los
infractores serán responsables por sus actos" y exhorta a los residentes a que
"tomen el debido cuidado con su salud para no morirse".
"Claro que la ley causa risa, es inconstitucional y nunca será aprobada", dijo
Gilson Soares de Campos, oficial mayor del alcalde. "¿Pero se podría pensar en
una estrategia de mercadeo mejor para llamar la atención de la prensa y, así,
procurar convencer al gobierno que modifique la legislación ambiental que
prohibe la construcción de un nuevo cementerio?", dijo.
El Consejo Nacional del Ambiente prohibió en 2003 la construcción o ampliación
de cementerios ya existentes en áreas preservadas o en lugares que abastecen de
agua. La prohibición incluye la cremación de cadáveres.
La disposición federal amarró las manos de Biritiba Mirim, ubicado en la llamada
"franja verde" de tierras fértiles que producen frutas y verduras para
Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil. El pueblo produce 90% del berro
consumido en el país.
El 89% del pueblo yace sobre manantiales subterráneos de donde sale el agua para
dos millones de personas en Sao Paulo, dijo de Campos. El 11% restante pertenece
a la Floresta Atlántica y está protegido por ley.
Los pueblos vecinos enfrentan el mismo dilema, dijo de Campos, pero ninguno de
ellos ha tomado las medidas de Biritiba Mirim.
La iniciativa del alcalde es un nuevo ejemplo de la creatividad de las
autoridades de los pueblitos brasileños en sus esfuerzos por llamar la atención
del gobierno.
Hace algunos años, el alcalde de
un pueblo del vecino estado de Paraná prohibió la venta de preservativos con
el argumento de que el pueblo necesitaba aumentar su población para
continuar recibiendo ayuda federal.
La prohibición fue ignorada por
las farmacias, pero el alcalde recibió amplia publicidad por su campaña y la
ayuda al pueblo continuó pese al decrecimiento de su población.
Biritiba Mirim ha reservado un lote público cinco veces mayor que el del actual
camposanto para construir un nuevo cementerio que los ambientalistas dicen que
no afectará el agua de la región ni el medio ambiente.
El Consejo Nacional del Ambiente, que vigila el cumplimiento de las normas
ambientales, declinó comentar el caso antes de su reunión del jueves, cuando lo
discutirá con la población.
De Campos dijo que el pueblo pretende que el consejo modifique la redacción de
la resolución para abrir excepciones aprobadas por los ambientalistas.
Entretanto, las autoridades de este lugar esperan que nadie muera.
Más de 50.000 difuntos yacen en las 3.500 criptas y tumbas del cementerio
municipal inaugurado en 1910.
"Está al tope. Inclusive hemos tenido que enterrar en los pasillos por
los que los vivos se desplazan", dijo de Campos.
El cementerio agotó el mes pasado su capacidad para recibir difuntos, y los
parientes de 20 residentes que murieron desde noviembre fueron obligados a
compartir criptas. Pero esa solución es limitada.
"Las criptas estarán repletas en seis meses", dijo de Campos. "La gente va a
morir y se debe encontrar una solución. De otras forma, infringiremos la ley".
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