|
(IAR-Noticias)
19-Dic-05
México tendrá el 2006 elecciones en las que sus habitantes se debatirán entre
llevar a la izquierda al poder por primera vez, o continuar con un proyecto
conservador que puso fin a un régimen unipartidista de siete décadas.
Por E. Eduardo
Castillo -
Associated Press
Los sondeos más
recientes ponen a la cabeza de las preferencias para los comicios presidenciales
del 2 de julio al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, aunque
seguido cada vez más de cerca por el aspirante oficialista Felipe Calderón.
Y para algunos analistas, la
diferencia entre ambos puede cerrarse aún más o incluso cambiar a favor de
Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), el mismo que con su entonces
candidato Vicente Fox derrotó en 2000 al Partido Revolucionario Institucional
(PRI) que había gobernado por 71 años continuos.
"La competencia se dará entre Andrés Manuel y Felipe Calderón; y el PRI lo más
probable es que caiga hasta el tercer lugar", vaticina el analista Macario
Schettino, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
El PRI no sólo resurgió tras su histórica derrota en 2000, sino que retomó la
senda de la victoria en elecciones legislativas, estatales y municipales, lo
cual hasta hace unos meses llevó a muchos a pensar que iba en camino de
recuperar el poder.
Pero recientes críticas de líderes y militantes del PRI a la elección de un
candidato que no era del gusto de todos y algunas encuestas divulgadas en las
últimas semanas, han logrado que los pronósticos se vuelvan en su contra.
Un sondeo del 21 de noviembre del diario Reforma, considerado una importante
referencia, señaló que López Obrador, del partido izquierdista de la Revolución
Democrática (PRD) había sido prácticamente alcanzado por Calderón.
A López Obrador, ex alcalde la ciudad de México, le dieron el 29% de las
preferencias y a Calderón el 28%. Roberto Madrazo, el candidato del PRI,
apareció relegado al tercer lugar, con 21%.
Aunque aparecieron al menos tres encuestas más en las que el segundo y tercer
lugar se intercalaban con mayor o menor porcentaje, analistas le han dado más
valor a la de Reforma.
Lorenzo Meyer, investigador del Colegio de México y uno de los analistas más
reconocidos del país, es uno de los que coincide que la lucha estará entre López
Obrador y Calderón.
Para Meyer, comienza a quedar claro que en las elecciones presidenciales del
2006 los mexicanos elegirán entre "un proyecto de derecha y uno de izquierda,
aunque moderados ambos".
López Obrador, que ha enarbolado como prioridad la atención a los más
necesitados y el combate a la corrupción, se ha ganado la simpatía de los
sectores sociales en un país en donde cerca de la mitad de sus aproximadamente
105 millones de habitantes vive en condiciones de pobreza.
Calderón, por su parte, es visto más inclinado a los intereses de los hombres de
negocios.
Durante una pasarela de candidatos presidenciales ante los miembros de la Cámara
Estadounidense de Comercio en México (American Chamber) el 29 de noviembre,
ambos aspirantes dejaron en claro sus posiciones, prioridades y hacia quiénes
dirigirán más sus baterías.
"Debemos dar preferencia a la gente humilde", dijo López Obrador ante el
silencio de los empresarios que ni siquiera fue roto cuando les aseguró que no
"estatizará la economía" y, por el contrario, se ahondó cuando les advirtió que
no permitirá la inversión privada en el sector energético, algo que los
empresarios han buscado desde hace años.
Calderón, por el contrario, les garantizó que de llegar a la presidencia
permitirá la inversión privada nacional y extranjera en electricidad y petróleo.
"Tengan la seguridad de que la inversión que venga a México a generar empleo y
crecimiento económico va a ser bienvenida, va a estar segura y va a hacer buenos
negocios", dijo Calderón a un auditorio que no dejaba de aplaudirle.
Meyer considera que lo ocurrido en esa reunión es sintomático del público al que
cada uno se dirige.
Para el politólogo, los aplausos habrían sido para López Obrador "si hubieran
estado en Nezahualcóyotl", una de las municipalidades con altos niveles de
marginación que se localiza en las afueras de la ciudad de México.
"El poder económico es bastante determinante porque las campañas se hacen a base
de dinero... pero también los sectores económicos son por definición muy
pequeñitos y las elecciones se ganan con números", señala Meyer.
|