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(IAR-Noticias)
22-Dic-05 Deutsche Welle
La prensa europea comenta la victoria electoral de Evo Morales en
Bolivia, registrando en general un giro de la región hacia la izquierda y un
alejamiento de EEUU.
El FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG, de Fráncfort del Meno, editorializa:
"Cinco gobiernos en ocho años, dos presidentes en dos años echados del cargo por
protestas callejeras: llamar a Bolivia una democracia es algo frívolo. Por ello,
la victoria del dirigente de los campesinos cocaleros Evo Morales debe ser vista
como lo que es: no un cambio de poder acompañado de instituciones políticas
estables y garantizado por éstas, sino una rebelión pacífica de la mayoría
indígena del país más pobre de América del Sur. El levantamiento de los
indígenas contra una pequeña elite blanca de orientación occidental ha llevado a
que por primera vez en la historia uno ellos se transforme en Presidente."
Una apuesta socialista radical
EL DAILY TELEGRAPH, de Londres, escribe: "En los últimos 30 años los
latinoamericanos han dado las espaldas a los generales, favoreciendo la
democracia. Ahora aprovechan esas libertades para hacer virar a la región hacia
la izquierda. El envejecido Fidel Castro, que sigue reinando sobre las ruinas de
la revolución comunista, ha hallado un aliado en la figura del presidente de
Venezuela, Hugo Chávez. Éste, a su vez, ha inspirado a Evo Morales, un indígena
aymará, que ha ganado las elecciones en Bolivia con una apuesta socialista
radical.
En Brasil, Argentina, Ecuador y Uruguay ya han surgido de elecciones gobiernos
de izquierda. Chile está a punto de tener el suyo y México le puede seguir el
año próximo. ... Esos cambios han sido acompañados por una creciente enemistad
hacia Washington, como debió experimentar George Bush el mes pasado en la cumbre
de Mar del Plata, en la que sus planes para crear una zona de libre comercio
panamericana fueron rechazados. Su gobierno pierde cada vez más pie diplomático
en la región."
No es ninguna casualidad
El diario L'HUMANITÉ, de París, polemiza: "Esta victoria del candidato de
izquierda no es una casualidad en América del Sur. En Venezuela, Brasil,
Argentina, Ecuador y Uruguay han vencido fuerzas progresistas, a pesar del
policía norteamericano, que sigue considerando la región como su propio patio.
El presidente norteamericano, George W. Bush, tiene en la mira las reservas de
petróleo de América del Sur, al igual que las del Oriente Próximo. A pesar de
los escándalos registrados durante su presidencia y la oposición de su pueblo
contra su política bélica, nunca ha renunciado a golpes traicioneros cuando se
trata de imponer sus intereses."
Rasgos demagógicos y populistas
El NEUE ZÜRCHER ZEITUNG, de Zúrich, Suiza, escribe: "Los indígenas, que
en Bolivia son la mayoría, viven en su mayor parte en la pobreza y prácticamente
nunca se han beneficiado del crecimiento económico del país, han depositado
todas sus esperanzas y expectativas en Evo Morales. Éste no ha demostrado
siempre ser un amigo de las reglas de juego democráticas, sino que tiene más
bien rasgos demagógicos y populistas. Lo que se necesita de él ahora no es su
talento para polarizar, sino la capacidad de integrar un país cuya sociedad está
dividida por profundas diferencias... Bolivia no puede esperar milagros de su
nuevo presidente y sus recetas. Pero la expectativa es grande en cuanto a los
delicados actos de equilibrio y piruetas políticas que pueda realizar en un
futuro cercano."
Muchas cosas van a cambiar
EL PAíS, de Madrid, opina: "Presumiblemente, muchas cosas van a cambiar
tras la elección de Morales, comprometido con las masas indígenas, opuesto a la
política de Washington, partidario de las movilizaciones callejeras como
expresión del poder popular y reiterado abogado de la nacionalización de los
recursos energéticos del país más pobre de Suramérica. La victoria de Morales,
que gusta de resaltar su amistad con Fidel Castro y Hugo Chávez, refuerza
también inequívocamente el viraje indigenista e izquierdista de una parte de la
región.
(...) Evo Morales va a tener enfrente a un Senado de mayoría opositora,
controlado por los nuevos gobernadores provinciales, ajenos en su gran mayoría
al MAS y elegidos por primera vez también en la jornada del domingo. Y a poderes
tan fácticos como la iniciativa privada y Estados Unidos, cuya ayuda para
eliminar las plantaciones de coca supone la décima parte del PIB boliviano. El
camino que elija para plantear decisiones cruciales, desde qué hacer con los
hidrocarburos hasta una Constitución que lidie con las aspiraciones autonomistas
de las regiones ricas y a la vez consagre la redistribución de la tierra y los
derechos de la sometida mayoría indígena, va a marcar el nuevo rumbo de uno de
los países más inestables de Suramérica."
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