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(IAR-Noticias)
22-Dic-05
Prensa Latina
El gobierno y la oposición van a un fuerte enfrentamiento en el
Congreso donde será debatida una normativa para cambiar el sistema electoral en
Chile, una de las exigencias de la izquierda para apoyar a Michelle Bachelet.
Presentado con carácter de "suma urgencia" por el Ejecutivo, el proyecto de ley
fue aprobado el martes por la Comisión de Constitución de la Cámara de
Diputados, por siete votos a favor y cinco abstenciones, correspondientes todas
a legisladores de la derecha.
Pasada la primera prueba, el texto pasó al plenario de ese órgano legislativo
donde se presume se dará la primera gran batalla de la segunda vuelta electoral
en Chile, donde la candidata del oficialismo enfrenta al empresario derechista
Sebastián Piñera.
La indicación implicaría una reforma a la Constitución para terminar con el
sistema binominal, impuesto por el ex dictador Augusto Pinochet en 1989 para
asegurar que las fuerzas de derecha que lo apoyaron mantuvieran un papel
dominante en la coyuntura política chilena.
El proyecto -que establece la proporcionalidad y representación en el proceso
eleccionario- incluye un artículo transitorio que determina que una vez
aprobado, el Congreso tendrá plazo de un año para debatir los detalles y
mecanismos propios de una nueva ley electoral.
Según el ministro del Interior Francisco Vidal, la iniciativa busca que "Chile
tenga un sistema electoral que represente a todos los chilenos, que sea
proporcional para que tenga representación la soberanía de la ciudadanía y que
también tenga equilibrios".
Diseñado por el ex dictador Augusto Pinochet en 1989 para asegurar la vigencia
de su legado, el actual sistema garantiza que los dos principales bloques de
partidos políticos -la Concertación y la extrema derecha- compartan a partes
iguales el poder político en Chile.
En virtud de las restricciones impuestas al ejercicio democrático, los partidos
y pequeñas organizaciones de izquierda y progresistas no han podido en los 15
años de implantado acceder a ningún escaño parlamentario, pese a contar con más
de siete por ciento de votos.
La presentación del proyecto de reforma ahora al Parlamento con carácter de
urgencia responde a un paquete de demandas de corte social presentadas la pasada
semana por el PC como condición para entregar su apoyo a la candidata del
oficialismo en las presidenciales de enero.
Estos se refieren a cambios del sistema electoral binominal, modificar las
normas laborales, aumentar las pensiones mínimas y asistenciales, rechazar el
proyecto minero de Pascua Lama y mejorar la reparación a las víctimas de los
derechos humanos.
Los parlamentarios de la derecha, aunque aceptan la posibilidad de "mejorar" el
sistema, se oponen a su eliminación y sustitución por otro "proporcional y
representativo" como demanda el PC porque en ello está en juego su participación
del poder político.
La abstención en la votación de la Comisión de Constitución de los cinco
legisladores miembro de la Alianza opositora es un adelanto de lo que
seguramente ocurrirá hoy cuando la medida sea expuesta a la consideración del
pleno.
Para evitar hacer el juego al gobierno y su candidata, los parlamentarios de la
derecha buscan postergar la discusión del tema para después del 15 de enero
cuando ya no tenga incidencia alguna en los comicios.
La estrategia fue confirmada por el diputado Alfonso Vargas (RN), quien señaló
que la abstención la víspera no tiene que ser interpretada como un rechazo, pero
que tampoco están dispuestos a hacerlo de la forma en la que lo ha planteado el
Gobierno.
De cualquier manera, el Ejecutivo lanzó la iniciativa apostando precisamente que
la derecha la rechazara con un doble propósito: tratar de ganar el voto de la
izquierda en la segunda vuelta y demostrar que la derecha sigue siendo el
principal obstáculo para perfeccionar la democracia.
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