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(IAR-Noticias)
22-Dic-05
Anunció que promoverá un estudio sobre la
demanda legal de la hoja de coca. Y que intentará evitar que los excedentes
vayan a la producción de cocaína. "El narcotráfico no es la cultura de los
indígenas", dijo.
Por Hinde Pomeraniec - Clarín
Evo Morales mostró que ya comienza a ejercitarse en la gimnasia propia de su
nuevo puesto. En un gesto hacia EE.UU., propuso a la Casa Blanca un pacto
de "lucha efectiva contra el narcotráfico", uno de los temas más conflictivos
del gobierno estadounidense con relación al Altiplano.
Pero, al mismo tiempo, el presidente electo de
Bolivia volvió a reclamar que se retire la hoja de coca de la lista de
sustancias dañinas a la salud.
"Quiero convocar al gobierno de EE.UU. a un pacto de lucha efectiva contra el
narcotráfico. La cocaína, el narcotráfico, no es la cultura de los indígenas",
afirmó en una rueda de prensa. Morales dijo que su gobierno promoverá la
realización de un estudio sobre la demanda legal de la hoja de coca para impedir
que excedentes sean dedicados a la producción de cocaína. "Estamos de acuerdo en
que debe haber cero cocaína y cero narcotráfico, pero no puede haber, so
pretexto de lucha antinarcotráfico, cero de coca o cero de cocaleros".
La aclaración es crucial para el futuro. Washington siempre miró con
desconfianza el cultivo de coca y gira cada año US$ 120 millones para financiar
su erradicación, que es resistida por miles de cocaleros. Morales ya ha dicho
que privilegiará la atención de esa realidad social en sus tratos con la Casa
Blanca. Ayer trascendió que el lunes pasado, a las 19, en un cocktail de fin de
año en la embajada estadounidense, hubo caras apesadumbradas. Una alta fuente
industrial dijo a Clarín que David Greenlay, un opositor a la despenalización de
la coca, podría estar contando sus horas al frente de la sede diplomática.
Al mismo tiempo que las cifras oficiales confirmaban los números que colocan a
Evo en la presidencia sin intervención del Parlamento (lograba el 52% de los
votos sobre el 60% de los sufragios escrutados), comenzó ayer a prepararse la
transición. Ya se formaron comisiones que asesorarán al MAS hasta el 22 de
enero, cuando Morales asuma.
Ese día es otro de los puntos capitales de la agenda por venir. Ya comenzaron
las especulaciones a propósito de las visitas oficiales: quiénes asistirán a lo
que seguramente será una jornada histórica. Hay rumores, versiones. Algunos
recuerdan el ritual indígena que protagonizó Alejandro Toledo cuando asumió la
presidencia de Perú y apuestan a que el ingreso de Evo en los libros de historia
tendrá ingredientes de ese tenor. Como visita de asunción, Néstor Kirchner es
número puesto, así como Hugo Chávez.
Los medios bolivianos se adaptan a la nueva etapa, y mientras publican las
reacciones de los medios empresarios, por lógica los más resistentes a la
llegada del MAS al gobierno. El tema de los hidrocarburos volvió a estar en boca
de todos y sigue generando confusiones y polémicas, en especial por los reclamos
de nacionalización. "La nacionalización de los hidrocarburos es un tema que no
está resuelto y será uno de los asuntos más importantes del nuevo gobierno",
aclaró ante Clarín Alvaro Rodríguez, del Centros de Estudios para el Desarrollo
Laboral y Agrario (CEDLA). "La Ley de Hidrocarburos, aprobada en mayo pasado,
reconoce como propiedad estatal la producción hidrocarburífera en boca de pozo.
Pero sin embargo, desde el llamado 'punto de fiscalización' de los
hidrocarburos, la producción obtenida vuelve a manos privadas", sostuvo. Este
será, según se anticipa, un punto crucial de las discusiones futuras.
La campaña fue un espejo fiel del trato que Evo y su gente recibe aquí de los
medios masivos. Un informe del Observatorio de Medios latinoamericano señaló que
la prensa tuvo repetidas expresiones "discriminatorias y racistas" contra el
candidato. El énfasis estaba puesto en la supuesta "ingobernabilidad" como
destino, un agujero negro en el que necesariamente caería el país si Morales
triunfaba el domingo. Con ese fantasma también deberá lidiar el nuevo gobierno.
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