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(IAR-Noticias)
27-Dic-05
La identificación de un oficial estadounidense que participó en una reunión
conspirativa, ratificó el criterio de quienes esperan un recrudecimiento de las
presiones de Washington contra Venezuela en 2006.
Por Miguel Lozano - Prensa
Latina
Según la cadena multiestatal Telesur,
un mayor de la agencia antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés)
de apellido Thomas y de origen peruano, se reunió recientemente en Bogotá con ex
militares golpistas venezolanos.
Una fuente que prefirió el anonimato informó que Thomas estuvo presente en un
encuentro en la sede de la Dirección de Administración y Seguridad (DAS) de
Colombia, donde también se filmó un video luego exhibido por un canal
estadounidense.
La revelación confirmó acusaciones de autoridades venezolanas sobre la
participación de Estados Unidos en planes subversivos para derrocar el gobierno
del presidente Hugo Chávez, ante la imposibilidad de la oposición de derrotarlo
electoralmente.
Precisamente, la proyección de las elecciones presidenciales en diciembre de
2006, apuntan hacia la posibilidad de un incremento de las acciones anti-venezolanas,
en las que aparecen involucrados un sector de la oposición, ex militares y
Estados Unidos.
Al denunciar un complot terrorista durante los comicios parlamentarios del
pasado 4 de diciembre, legisladores venezolanos expusieron grabaciones en las
que los complotados hablan de la utilización de la valija diplomática
estadounidense.
Las mismas fuentes aseguraron que el centro financiero del abortado plan -cuyo
costo fue estimado en 15 mil muertes, de haberse producido- se halla en
territorio norteamericano, desde donde también se organizan las acciones
subversivas.
Las denuncias no son nuevas, pues se conoce la participación de militares
estadounidenses en el golpe de estado de abril de 2002, que apartó brevemente
del poder a Chávez.
En relación con las reuniones conspirativas en Colombia, donde se encuentra el
presidente de facto durante el golpe de estado, el empresario Pedro Carmona,
Chávez había entregado las pruebas al presidente colombiano Alvaro Uribe en un
encuentro reciente.
Posteriormente Uribe reconoció la utilización para la reunión de una sede
oficial, con la presencia de Néstor González, un ex general venezolano
participante en el golpe de estado contra Chávez.
El propio González apareció en un video, mostrado por una televisora
estadounidense, en el cual expresó mensajes insurrecciónales.
Al gran respaldo popular de Chávez se suma el creciente apoyo internacional y
avances considerables en la economía interna, que conjugados con la
desmoralización de la oposición, hacen previsible un nuevo triunfo electoral del
Jefe de Estado en 2006.
Ante la falta de alternativas para derrotarlo democráticamente, sectores
oficiales han advertido de un probable incremento de acciones desestabilizadoras
de un sector radical de la oposición con el respaldo del Gobierno de George W.
Bush.
La presencia del mayor Thomas en la reunión conspirativa evidencia,
coincidentemente, que Washington mantiene la apuesta a la carta marcada de la
subversión, en un contexto en que derrotar a Chávez por vías democráticas
resulta cada vez más improbable.
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