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(IAR-Noticias)
30-Dic-05 AFP / AP / Clarín
Angel
Bertolotti pasa a retiro en febrero. Colaboró con el gobierno en la búsqueda de
desaparecidos. Ayer avivó el debate al decir que el "Nunca Más" dependerá de los
"escenarios" que se presenten.
El jefe del Ejército del Uruguay, Angel Bertolotti, quien pasará a retiro en
febrero, provocó una polémica ayer al advertir que las dictaduras que
caracterizaron al Cono Sur décadas pasadas podrían repetirse. "No debería volver
a pasar", dijo, pero el "Nunca Más" dependerá de los "escenarios que se
produzcan" en el futuro.
Sus dichos provocaron la reacción inmediata de familiares de desaparecidos
durante la dictadura militar en Uruguay, que empezó en 1973 con un golpe
palaciego del gobernante Partido Colorado y siguió, entre 1976 y 1985,
directamente conducida por las Fuerzas Armadas.
En esos años se asesinó o "desapareció" a unos trescientos uruguayos —más de
cien en Argentina, por la coordinación represiva entre dictaduras conocida como
"Operación Cóndor"— mientras otros miles fueron presos, torturados u obligados a
exiliarse, además de las consecuencias socioeconómicas que sufrió Uruguay.
Bertolotti habló con Canal 4 de TV, la revista Búsqueda y Radio Sarandí.
Consideró que "toda la sociedad uruguaya tuvo responsabilidad" en el golpe de
Estado, pues, opinó, "había espacios vacíos que no eran ocupados por nadie, los
cuales fueron siendo ocupados por el movimiento revolucionario hasta que todo el
mundo estaba aterrorizado".
Admitió la responsabilidad de los militares, pero señaló que "los del otro lado
(...) también son responsables, quizá más que nosotros".
"Como dice la murga, nos obligan a salir", afirmó en alusión al clásico murguero
de años atrás. Y destacó que el Ejército, aunque no alcanzó el ideal o todos los
objetivos que se propuso en esta etapa, avanzó "mucho en varios temas" y
respondió a la orden del presidente socialista Tabaré Vázquez, de la coalición
Frente Amplio-Encuentro Progresista, en la búsqueda de tumbas o restos de
desaparecidos.
Justamente sus declaraciones se producen en pleno rastreo, por parte del
gobierno de Vázquez, de cuerpos de desaparecidos enterrados clandestinamente.
Las expresiones de militares en ese tema produjeron internas en la "familia"
castrense, entre quienes quieren cooperar con la Justicia y el gobierno o se
siguen atando a viejos pactos de sangre y de silencio.
Como en otros países de la región, aún hay en las FF.AA. militares comprometidos
con hechos de la represión. Todavía no se han renovado todas las camadas
militares desde entonces. En Uruguay rige una Ley de Caducidad que trabó los
juicios por violación a derechos humanos, pero el gobierno analiza nuevas
herramientas de interpretación de esa Ley.
Uno de los casos de búsqueda de desaparecidos más conocidos es el de la María
Claudia García Iruretagoyena, nuera del poeta argentino Juan Gelman. Bertolotti
dijo que sentía "simpatía" por la hija de María Claudia y Marcelo Gelman,
Macarena, quien se crió sin saber su verdadero origen hasta que recuperó su
identidad hace pocos años.
Pero Bertolotti, a quien reemplazará en febrero el general Carlos Díaz, dijo que
no fue él quien tuvo la iniciativa de señalarle a Macarena el posible lugar, en
el Batallón 14, donde habría sido enterrada su madre cuando fue asesinada. Esa
búsqueda hasta ahora no tuvo logros, pese al esfuerzo del gobierno y de
antropólogos forenses.
Para Bertolotti, los uruguayos deben "tener un encuentro espiritual, familiar y
político".
Sin mencionar expresamente a la dictadura de 1973-85, Bertolotti sostuvo que el
"Nnca Más" que se exige hoy con relación a los hechos del pasado "está
supeditado a los hechos que se produzcan".
La respuesta de organismos humanitarios no se hizo esperar. Calificaron sus
dichos de "escandalosos", "amenazantes" y de desconocimiento de las reglas
democráticas (ver Condena).
El presidente Vázquez ha reconocido varias veces el apoyo que dio la gestión de
Bertolotti a la política de derechos humanos, por eso extrañaron sus dichos de
ayer. Quien lo reemplazará, el general Díaz, también se alinea con la política
militar del gobierno del Frente Amplio.
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