George W. Bush ordenó el sábado el despliegue de miles de tropas más en
Nueva Orleans para ayudar a evacuar a los refugiados desesperados, sacar de
las calles a las bandas que saquean la ciudad y localizar a los muertos.
El presidente estadounidense anunció
el envío de 7.000 tropas adicionales a la costa del Golfo de México
devastada por el huracán 'Katrina' que llegarán a su destino en las próximas 72
horas.
Bush realizó este anuncio durante su
mensaje radiofónico semanal, que excepcionalmente realizó hoy desde los jardines
de la Casa Blanca.
En su alocución, retransmitida en
directo por la televisión CNN, el presidente admitió que "la enormidad de
la tarea requiere más recursos" y añadió: "En América no abandonamos a nuestros
conciudadanos cuando lo necesitan".
Estos 7.000 efectivos se unirán a los 4.000
que actualmente están de servicio en la zona afectada por el huracán y proceden
de tres estados diferentes: Carolina del Norte, Texas y California, explicó el
presidente, quien apareció acompañado del secretario estadounidense de Defensa,
Donald Rumsfeld y otros altos cargos de su Gobierno.
"Muchos de nuestros ciudadanos simplemente no están recibiendo la ayuda que
necesitan, especialmente en Nueva Orleans, y eso es inaceptable", dijo
Bush en directo desde el jardín rosa de la Casa Blanca.
El presidente planeaba regresar a la región el lunes, una semana después de la
llegada del Katrina, dijo la Casa Blanca.
Luego de un impasse, el Ejército comenzó a suministrar ayuda de emergencia a
Nueva Orleans y ahora está tratando de controlar el pillaje generalizado
y la terrible violencia mientras alimentan a los evacuados y los trasladan a
albergues en Texas.
El sábado, los supervivientes aún
trataban de abandonar la ciudad.
Durante la noche se ordenó a miles de personas que abandonaran el centro de
convenciones de la ciudad, donde las heces y la orina llenaban los pasillos.
"Se están produciendo violaciones aquí. Las mujeres no pueden ir al baño sin
hombres. Las están violando y rajándoles la garganta. Dicen que vienen los
autobuses pero nunca salen", dijo Africa Brumfield, de 32 años.