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(IAR-Noticias)
05-Sept-05
Reuters
Nueva Orleans parecía casi vacía el domingo tras la evacuación final de
los supervivientes del huracán Katrina, mientras altos cargos del Gobierno del
presidente George Bush visitaban la devastada región tras el enfado de la
población por la lentitud de la ayuda de emergencia
Los miembros de los equipos de
rescate en una vasta operación de ocho horas desalojaron el estadio de
fútbol Superdome y el centro de convenciones de Nueva Orleans donde se
resguardaron las víctimas durante la catastrófica tormenta para caer presas de
las miserables condiciones.
Cientos de autobuses y helicópteros transportaban a los evacuados al aeropuerto
donde aviones de carga militar les sacaban de la miseria provocada por el
Katrina, que devastó el lunes la costa estadounidense del Golfo de México, y
posiblemente mató a miles de personas y dejó muchos más desaparecidos. Muchos
evacuados fueron llevados a Texas.
Las calles estaban en calma - y desiertas - en su mayoría en una ciudad que en
sus buenos tiempos fue la vibrante capital del jazz. Las tropas estadounidenses
patrullaban la ciudad inundada, que en las últimas noches se ha visto
sumida en una violencia casi anárquica y constantes saqueos.
Era difícil determinar cuántos civiles quedaban en Nueva Orleans, que antes del
Katrina contaba con una población de más de 500.000. Muchos se encerraron en sus
casas. Otros estaban atrapados en casas aisladas por las inundaciones.
Las tropas estadounidenses, que tardaron días en parecer estar vigentes mientras
miles de personas esperaban ayuda desesperadamente, comenzaron a distribuir
suministros de emergencia.
El presidente Bush, que el viernes admitió que los resultados de la operación de
ayuda de su administración eran inaceptables, dijo que enviaría 7.200 militares
más durante tres días.
Otros 10.000 soldados más de la Guardia Nacional iban a ser enviados a Luisiana
y Mississippi con lo que el número de estos militares desplegados allí
ascendería a 40.000. En total 54.000 militares están desplegados en la
operación.
"Muchos de nuestros ciudadanos simplemente no están recibiendo la ayuda que
necesitan, especialmente en Nueva Orleans, y eso es inaceptable", dijo Bush.
Bush, que raramente admite sus errores, habló un día después de visitar
la zona destruida entre las abrasadoras críticas a la respuesta del Gobierno
federal. El presidente recorrerá el área de nuevo el lunes y pospuso una reunión
el miércoles en la Casa Blanca con el presidente de China a causa del huracán
Katrina.
El presidente firmó un paquete de ayuda por 10.500 millones de dólares (unos
8.370 millones de euros) para las zonas del Golfo de México afectado por el
Katrina y los legisladores dijeron que planeaban destinar más dinero en las
próximas semanas.
Aquellos que huyeron previamente de Nueva Orleans en busca de cobijo en otros
lugares describieron horrorosas escenas en la afligida ciudad.
"Había cadáveres flotando en todas partes. Muchos. Algunos tenían balas",
dijo Michael Davis, de 18 años, cuando describió su huida de un vecindario
cubierto por más de 3 metros de agua esta semana. Últimamente ha hallado cobijo
en un estadio en Lafayette, Luisiana.
Quizá hasta 200.000 evacuados de Luisiana han huido a Houston y se alojan en
albergues públicos, hoteles y hogares privados. Muchos dijeron que las
condiciones en el Astrodome y el centro de convenciones de Houston eran mucho
mejores que en los albergues de Nueva Orleans.
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