Agencias
Por primera vez desde
que comenzara la catástrofe, los saqueos y actos de violencia por parte de
pandillas armadas se han reducido en Nueva Orleans debido a la decisión del
Pentágono de acelerar la militarización de la zona que hoy permanece blindada y
todavía bajo las aguas.
Michael Chertoff, secretario de Seguridad Nacional; el jefe del Pentágono,
Donald Rumsfeld, y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice -oriunda
de Alabama-, se trasladaron el domingo a los estados destrozados por "Katrina" para
reunirse con las autoridades y, sobre todo, para dejar constancia de que el
Gobierno federal no abandona a los damnificados.
Aparte del "estado mayor" de Bush,
también se encuentra en el área el secretario de Salud, Michael Leavitt,
quien hoy reconoció que la cifra de muertos puede tener cuatro dígitos.
Su presencia y sus declaraciones, a
juzgar por los críticos, son un intento de contrarrestar las críticas
señalando que el gobierno actuó con lentitud y desidia en los primeros
días de la catástrofe producida por el Katrina.
El presidente del Imperio, George W.
Bush, que el viernes había recorrido la los damnificados, tiene planeado
regresar mañana, lunes, a la región del golfo de México.
La estrategia oficial de los
halcones, tras el vendaval de críticas provenientes de todos los sectores,
parece concentrarse ahora en las tareas de rescate y en organizar la
ayuda para los damnificados, más que en responder a las recriminaciones que se
le han realizado, aduciendo que e la tragedia excedió los límites de lo
previsible.

"No voy a desviar un sólo minuto (de
los esfuerzos de evacuación) ..., ya habrá tiempo de sobra para examinar las
lecciones aprendidas", dijo Chertoff hoy en Nueva Orleans.
En declaraciones a la prensa,
Chertoff recalcó que el Gobierno federal ha tomado las riendas en la
zona, donde las autoridades se centran en tareas de drenaje de Nueva Orleans y
la evacuación de los damnificados "casa por casa".
Las necesidades incluyen la
distribución de agua, medicinas y alimentos, el restablecimiento de las clases
para los niños, el establecimiento de albergues y la búsqueda de vivienda
permanente para los damnificados que continúan atrapados en la gran prisión que
se ha convertido la ciudad.
Para ello, en Washington, el
Departamento de Estado, que ha recibido ofertas de ayuda desde todas las partes
del mundo, analiza las necesidades antes de hacer las peticiones.
Oficialmente se ha informado que
Washington ha solicitado a la Comisión Europea, y a la Presidencia británica de
la UE, así como a la OTAN, que envíen ayuda urgente.

El resto de las ofertas, que proceden
tanto de países tradicionalmente amigos y aliados de EEUU como de otros no
tan afectos, como Cuba o Venezuela, son "examinadas" cuidadosamente
por el Departamento de Estado.
Dentro de EEUU, la movilización
también es absoluta. En todas las cadenas de televisión se hacen llamamientos a
la colaboración privada, que coordinan organizaciones como la Cruz Roja o
el Ejército de Salvación, con la idea de que "cada dólar cuenta".
Desde Hollywood, se han puesto en
marcha iniciativas que lo mismo buscan casa a quienes no la tienen como
organizan actividades para recaudar dinero.
Pero a pesar de toda esta solidaridad
y de la llegada a la zona de las primeras ayudas y de muchos militares, la tarea
que hay por delante es colosal y flaquean las fuerzas de los que están
allí desde el primer momento.
En Nueva Orleans, hoy se supo que
unos 200 policías decidieron abandonar sus puestos ante la impotencia que
sentían y que llevó a dos de ellos a suicidarse.
En otros muchos lugares asolados las
víctimas tratan de hacer frente a una situación que, son conscientes, tardará
mucho tiempo en volver a la normalidad.
La incertidumbre crece a lo largo y
ancho de los estados de Misisipi, Luisiana y Alabama, donde las víctimas se
cuentan por cientos de miles y los muertos se teme que por millares.
Mientras, las autoridades creen que
pueden registrarse incidentes en los grandes centros de acogida de evacuados,
especialmente en Texas, donde, a pesar de las buenas intenciones de los estados
que los han recibido, parece inevitable que empiece a haber problemas.