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(IAR-Noticias) 30Abr04
Cambio de estrategia
En
general -y pese a la "guerra de encuestas" entre republicanos y demócratas-
la sociedad estadounidense permaneció casi indiferente frente a la segunda
ofensiva militar en gran escala que las fuerzas invasoras de EEUU lanzaron
sobre Faluya, entre martes y miércoles de esta semana.
Tampoco le pareció afectar
en exceso las fotos con los féretros de soldados de EEUU abatidos en Irak
que se difundieron por los medios y por Internet la semana pasada, y que
fueron prohibidas por el Pentágono, temeroso de una recreación del
"síndrome Vietnam" con saldos positivos para los demócratas en la campaña
electoral.
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El Pentágono autorizó
el envío de 28 tanques Abrams M1 junto a otro
armamento pesado a Irak (BBC/AP) |
Las
mediciones entre Kerry y Bush -en términos generales y
desde la aparición del terrorismo en Madrid-
arrojan ventajas para el actual jefe de la Casa Blanca,
dado, que, como siempre ocurre, la sociedad norteamericana
privilegia a los "presidentes de la guerra" frente
a los "oscilantes" y confusos como Kerry, que pasó de
combatir en Vietnam a criticar esa guerra en la trinchera
de los pacifistas de izquierda.
Eso explica, entre otras
cosas, porque las sucesivas estrategias de campaña demócratas con las
acusaciones de los dos asesores "arrepentidos" de la Casa Blanca -Kay y Clarke-
no sacaron a Bush del primer puesto en los sondeos, incluso después de
los bombardeos en Faluya, que dejaron (sin saberse aún las cifras de los dos
últimos ataques) más de 600 iraquíes y decenas de soldados estadounidenses
muertos.
En estos momentos-según
muchos medios norteamericanos- para los estrategas de la administración Bush
la preocupación prioritaria pasa por su relación con la ONU, cuyo
secretario general, Kofi Annan, se mostró excesivamente crítico al uso
desproporcionado de la fuerza militar en Faluya, advirtiendo que esa situación
podría terminar con el proceso de traspaso a los civiles del gobierno iraquí.
Aparte de lo absurdo -y poco
lógico- que resulta pensar que los ocupantes norteamericanos le van a traspasar
el control del petróleo y de la administración a los iraquíes, esta muletilla
sirvió hasta ahora para que Washington le diera una cara de "legitimidad"
a la ocupación militar, dejando la puerta abierta para que, en un futuro, la ONU
y la OTAN se hagan cargo de parte de las tareas administrativas y militares,
cuya responsabilidad hoy recae exclusivamente sobre las fuerzas de ocupación
militar de EEUU.
Eso explica porque Bush y
los altos mandos del Pentágono decidieron el jueves una retirada táctica de
Faluya, deteniendo la escalada de bombardeos -sobre cuya cifra de muertos y
heridos no hay información oficial- tal como lo exigió en sus declaraciones
del miércoles el jefe de la ONU.
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Los marines no pudieron
doblegar las líneas de resistencia en Faluya (BBC/AP) |
Durante el último fin de semana en Washington, Bush y sus
asesores evaluaron los efectos políticos de un ataque
militar en gran escala para doblegar a las líneas
defensivas de la resistencia en Faluya, atendiendo a los
pedidos de la comandancia militar en Irak, quien
advirtió a Washington que la prolongación de la
tregua fortalecía la posición de los combatientes suníes
infiltrados y camuflados entre la población civil.
Los informes de los
comandantes militares alertando sobre los peligros que entrañaban la "falta
de control militar" y de interlocutores válidos de la resistencia en Faluya,
contrastaron con los partes informativos que enviaba la administración civil de
Bremer anunciando el "exito" de las negociaciones con los representantes
de la resistencia en esa ciudad.
Debido a este "roce" de
opiniones y de posiciones entre Bremer y los militares, Bush se comunicó el
sábado por video conferencia -desde la residencia de Camp Davis- con los más
importantes jefes de la guarnición Irak, así como con su oficial de más
confianza, el comandante de las tropas de EEUU en el Medio Oriente, general
Abizaid, quién estuvo visitando Faluya el domingo pasado.
En medios de Washington se
sostiene que la opinión de Abizaid resultó clave para el relanzamiento de la
ofensiva aérea el martes, decidida sorpresivamente por Bush y el
Pentágono en el momento que toda la prensa informaba sobre una prolongación de
la tregua en Faluya.
Algunos jefes militares como
el general Néstor Sanchez, comandante de las fuerzas estadounidenses en
Irak, no estuvieron de acuerdo con esa ofensiva aduciendo que las fuerzas y
blindados desplegados alrededor de Faluya resultaban insuficientes para
realizar una operación de exterminio y control de los rebeldes en esa localidad.
Bremer, los altos clérigos
chiítas y los políticos del Consejo Iraquí, desde el comienzo de los bombardeos
"operaron" sobre Washington y la ONU para detener las operaciones militares
y consolidar una nueva tregua con reanudación de las negociaciones políticas.
En este punto, la
administración civil, cuyo interés está en la profundización del proceso
político como lo exigen sus aliados del Consejo iraquí, choca con la opinión
de los comandantes militares cuyo objetivo profesional está centrado
emblemáticamente en infligirle una derrota militar a los combatientes de la
resistencia iraquí en Faluya, y "vengar" la muerte de sus camaradas.
Finalmente Washington y el
Pentágono tomaron la decisión del repliegue momentáneo de las tropas
instaladas alrededor de la ciudad-bastión de los sunitas, en una táctica que
busca fundamentalmente "ganar tiempo" y distender la situación de rechazo
que generaron los bombardeos, cuyas víctimas civiles iraquíes aún no fueron
contadas oficialmente.
Esto no significa una
renuncia de la vía militar para terminar con los focos principales de la
rebelión, Faluya y Nayaf, sino que -y como dicen en el Estado mayor del general
Sánchez- solo se trata de una retirada táctica orientada a reconstituir el
frente de ataque y reforzarlo con más efectivos y poder de fuego.
Los nuevos equipos militares
enviados por el Pentágono -tanques, vehículos blindados y artillería pesada-
preanuncia que el peligro de la reanudación de nuevos ataques en gran escala
contra la resistencia para nada se ha disipado en Irak.
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