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(IAR-Noticias) 09-Mar-05
En
medios periodísticos italianos comenzó a circular la versión de el gobierno
italiano habría pagado 6 millones de dólares por la libertad de la
periodista italiana, Giuliana Sgregna, a quién fuerzas norteamericanas
intentaron asesinar a su llegada al aeropuerto internacional de Bagdad, el
viernes pasado.
Según esas
especies, la suma total pagada por Italia en un año se elevaría a unos
15 millones de dólares pagados para liberar primero a
los tres guardaespaldas privados, después a las
"dos Simonas" y ahora a la
periodista de Il Manifesto.
El relato de Sgrena ha impactado a los
italianos. (AP)
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El
gobierno de Berlusconi, lo mismo que Washington, negaron
sistemáticamente que se hubiera pagado rescate en todas esas
oportunidades afirmando que no hubo negociaciones con los
secuestradores.
Sin embargo, fuentes
de los servicios secretos italianos habían "filtrado" que por la liberación de
las "dos Simonas" se pagaron 7 millones de dólares, tras las negociaciones que
fueron comandadas por el agente secreto, Nicola Calipari, que murió acribillado al proteger con su
cuerpo a la periodista Giuliana Sgrena.
Fuentes de la
estación local de la CIA en Bagdad, que monitoreó la negociaciones, confirmaron
a medios árabes la semana pasada, antes del ataque a Sgregna, que en los tres
secuestros fueron pagados rescates.
El diario italiano La Repubblica advertía
el lunes que pagar rescates es "una
debilidad catastrófica", aceptada
"como una necesidad por el Gobierno, como un deber por la oposición y
como una rutina por la opinión publica".
El resultado es que
"la Inteligencia italiana, en lugar de buscar información
para neutralizar al enemigo, busca a los secuestradores para enriquecerlos",
señalaba el diario.
Tom Fenton, decano de los
corresponsales norteamericanos, señaló hace poco que "es
archisabido que los italianos y franceses pagan rescates por sus periodistas, lo
cual les convierte en candidatos al secuestro".
Los soldados
esperaban a Giuliana
Berlusconi exigió a EEUU que explique
el incidente. (AP)
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Contrariamente a lo
afirmado por EEUU después del
ametrallamiento del automóvil de Giuliana Sgrena, una fuente
militar norteamericana citada por el diario
The Washington Post reconoció
que los soldados esperaban su llegada al aeropuerto de
Bagdad y tenían la "misión de
protegerlos".
En el episodio
perdieron la vida el jefe de Operaciones Exteriores de la
Inteligencia militar italiana, además de causarle heridas
de bala a su "número dos" y a la
reportera que acababan de liberar.
Según el Post, los soldados habían establecido un control
en la carretera 90 minutos antes, sabían que un alto
funcionario diplomático llegaría al aeropuerto por esa carretera, y
tenían como misión cubrir yapoyar
sus desplazamientos.
El agente
fallecido, Nicola Calipari, como sus
subordinados, conocían perfectamente Bagdad y el
modo de actuar de los militares estadounidenses en los
controles, por lo que se descuenta un error como causal del
ataque armado.
De acuerdo con lo dicho por la periodista,
ellos circulaban a velocidad moderada cuando la patrulla les disparó sin previo
aviso. De repente se vieron bajo la luz de un reflector y bajo intenso fuego de
armas automáticas durante más de diez segundos.
Si no fuese por la relevancia de las víctimas, sería uno más de tantos
incidentes mortales por error o "nerviosismo".
Los soldados actúan según "reglas de enfrentamiento"
secretas, para que no las conozcan los insurgentes, y bajo inmunidad ante
cualquier reclamación civil, señala el diario norteamericano
La fuente militar citada por The Washington Post descartó
la versión de que el vehículo iba demasiado rápido y
que ignoró las señales de frenar realizadas con luces y disparos al aire por los
soldados norteamericanos antes de disparar al
motor, como informó el alto mando norteamericano en Bagdad.
Según la fuente
citada por el Post el oficial estadounidense
de enlace conocía su misión de rescate y les estaba esperando al regreso:
"En mi opinión, el factor principal fue la falta de
coordinación previa con la unidad terrestre", señaló. Agregando
luego que "si lo hubiesen pedido, nosotros
hubiésemos proporcionado medios y apoyo a esta operación de modo muy diferente".
El ataque militar,
que sorprendió por su brutalidad, reavivó la discusión sobre los métodos que
utilizan los países para rescatar a sus ciudadanos en manos de grupos de
secuestradores en Irak.
Francia e Italia prefieren negociar y pagar rescate a
los secuestradores, en tanto EEUU y Gran Bretaña tratan de localizarlos y exterminarlos, poniendo en riesgo
la vida de los secuestrados.
En el caso de
Giuliana, la estrategia original era dilatar lo más posible las conversaciones
hasta que un grupo especial estadounidense estuviera en posición para asaltar
el lugar de detención y matar a los secuestradores sin comprometer la vida de la
secuestrada.
El punto de
quiebre en la relación se habría producido tras el último video grabado
por la rehén italiana, cuando los secuestradores detectaron la maniobra y
exigieron de inmediato el pago del rescate, bajo amenaza de ejecutarla.
Presionado
por las necesidades políticas de Berlusconi, el gobierno italiano resolvió
pagar el rescate ocultando la información al gobierno norteamericano.
Esta situación, según fuentes árabes en la capital
iraquí, enrareció y complicó la operación que tenía como objetivo político
principal presentar la liberación de la rehén italiana como un triunfo del
gobierno de Berlusconi con la mediación
de Washington.
El intento de asesinato de la
periodista, tras ser liberada, fue la culminación del conflicto
desatado entre Washington y Roma.
Notas relacionadas:
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