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(IAR-Noticias) 12-May-05
La oleada de ataques
sangrientos iniciada por los rebeldes iraquíes, desde hace tres semanas,
continúa cada vez con efectos más mortales y demoledores contra sus
objetivos habituales: aparato policial y militar "colaboracionista" iraquí,
patrullas estadounidenses, mezquitas, funcionarios y políticos chiíes, y lugares
de concentración de ciudadanos de esa colectividad considerada "cómplice" de
EEUU por la guerrilla de origen suni.

Ayer miércoles Irak amaneció sacudido
por otra escalada de ataques y atentados con coches bomba que -según coinciden
Reuters, Europa Press, AFP y otras agencias- ha dejado más de 70 muertos y
decenas de heridos que abarrotan los hospitales de Bagdad, Tikrit,
y Hawija, localidades donde se centralizó la mayor cantidad de víctimas.
De todas
maneras, y como informan médicos de los hospitales y centros asistenciales, la
cifra de muertos proporcionada inicialmente por las autoridades se sigue
incrementando hora a hora debido a la gravedad de las mutilaciones y heridas
que revisten los pacientes internados.
La ola de atentados de este
miércoles comenzó en la ciudad de Tikrit, al norte de Irak, donde al menos
35 personas murieron y otras 70 resultaron heridas por una fuerte explosión en
un mercado localizado cerca de una estación policial.
Otro ataque sangriento fue perpetrado
en la localidad de Hawija, donde más de 30 personas perdieron la vida al ser
alcanzadas por una explosión cerca de un centro de reclutamiento de policías
y soldados.
Un tercer atentado con coche bomba
ocurrió en una comisaría en el distrito de Dora, al sur de Bagdad, y dejó sin
vida a seis personas.
En Tikrit, la ciudad en la que
nació Sadam Husein, el ataque tuvo lugar a las 7.15 hora local (5.15 en la
España peninsular), cuando muchos trabajadores que habían viajado hasta Tikrit
desde zonas pobres de Irak esperaban en el mercado para solicitar trabajo en
centros locales de construcción, indicó un portavoz de la Policía, el teniente
coronel Saad Daham.
Cuando las fuerzas de seguridad
impidieron al atacante que hiciera explotar el vehículo frente a la comisaría,
éste cambió bruscamente de dirección contra una multitud de personas que
se encontraban en el mercado cercano.
El corresponsal de la BBC en
Bagdad, Jim Muir, comentó que a pesar del "contraataque" iniciado esta semana
por las fuerzas ocupantes y sus colaboradores iraquíes, los rebeldes
parecen haber incrementado sus acciones en lugar de ir perdiendo fuerza.
Las tropas de Estados Unidos están
llevando a cabo una serie de operaciones contra los rebeldes en la provincia
occidental de Anbar (enclave de la resistencia situado en el llamado triángulo
suní) , donde aseguran haber matado cerca de 100 militantes en los últimos días.
Fuentes de la resistencia iraquí, si
bien admitieron muertos en sus filas como consecuencia de las operaciones del
ejército invasor, negaron haber sufrido un número tan elevado de bajas.

Según lo admitió el jefe militar del
Pentágono, general Richard Myers, el número de acciones diarias de los rebeldes
se sitúan entre 50 y 60 ataques, cifra que, según portavoces de la resistencia,
se elevan a entre 80 y 100 atentados diarios.
EL martes pasado los rebeldes secuestraron
al gobernador de Anbar con el fin de presionar a Estados Unidos para que cancele
sus operaciones en la zona.
La
oleada sangrienta iniciada el miércoles de la semana pasada por la guerrilla iraquí
(con la muerte de más de 60 policías) ,
continuó sin detenerse con nuevos ataques y emboscadas el jueves, viernes,
sábado, domingo, lunes y martes, cuya sumatoria mortal dejó en una semana 325 muertos y más de 450 heridos,
según un conteo de la información oficial difundida por la prensa internacional.
En la nueva escalada mortal de ataques que comenzara hace más de
tres semanas
(luego de una recesión que fue presentada por Washington como el "fin de la
guerrilla") los rebeldes iraquíes concretaron, el miércoles pasado, su atentado más demoledor
contra una sede política de los kurdos, que junto a los chiíes conforman la
columna vertebral del nuevo gobierno pro-Washington emergente de las elecciones
de enero.
Como
saldo quedaron más de 60 muertos y dos centenares de heridos, y por la
magnitud del atentado explosivo, se cree que esa cifra siguió en aumento con el
transcurrir de las horas, aunque las autoridades y voceros militares nunca
proporcionan las cifras de los muertos en los hospitales.
Continuando con la "eficiencia mortal"
de sus ataques, los rebeldes hicieron estallar el viernes pasado
un mercado de un pueblo chií al sus de Irak, matando a más de 60 personas.
El sábado pasado, durante ataques a
dos convoyes que se desplazaban por Bagdad, la resistencia iraquí mató a más de
22 mercenarios al servicio del ejército de EEUU, que se desempeñaban como
guardias privados de dos agencias de seguridad.
En siete días de ataque (de miércoles
a miércoles) también los rebeldes mataron a 7 soldados de EEUU, según lo
informado por el alto mando del ejército invasor.
Con las nuevas bajas reportadas, y según el balance realizado por la agencia
Associated Press,
1.578 miembros de las Fuerzas estadounidenses han muerto
desde que comenzara en la guerra de Irak en marzo de 2003. La cifra de heridos -según el mismo balance- supera los
11.000 efectivos.
Esto indica que,
desde septiembre en que la Casa Blanca anunció la cifra de 997
militares muertos en Irak, en sólo
7 meses, la potencia invasora perdió 581 efectivos,
más de la mitad de los que
había perdido en 18 meses de ocupación militar.
La cifra total de
muertos en lo que
va del año 2005 asciende aproximadamente a 220 soldados de EEUU y más de 1550
iraquíes muertos (la mayoría militares, policías y civiles colaboracionistas) por
atentados y ataques de los rebeldes iraquíes, según el resumen de información
oficial registrado a diario por la prensa.
Hace dos semanas, y mientras
en Irak continuaba la escalada mortal de ataques y atentados rebeldes, el jefe del
Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de EEUU, general Richard Myers,
afirmó que la resistencia iraquí mantiene intacta su capacidad de
perpetrar ataques.
Hay que recordar
que tras la euforia de las elecciones en Irak, Bush, Rumsfeld y los políticos
chiíes y kurdos que hoy disputan encarnizadamente para repartirse los cargos del
nuevo gobierno, había afirmado que la "democracia electoral" había reducido
notablemente el accionar de la guerrilla, a punto tal, que tendía a
desaparecer.
Luego de un receso
-según parece realizado para evaluar esstrategias a seguir- la resistencia iraquí
retomó su ofensiva con más virulencia que antes, y desde hace dos semanas
viene realizando una escalada mortal de atentados y ataques dirigidos
principalmente contra las fuerzas norteamericanas, la policía colaboracionista y
las mezquitas e instituciones chiíes.
A principios de
año el jefe del Pentágono y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
sostenían que la "estrategia del éxito" en Irak se basaba en que
las fuerzas de seguridad iraquíes entrenadas por el Pentágono sustituyeran a
las fuerzas norteamericanas en el control de la seguridad.
Los hechos
posteriores demostraron que las fuerzas colaboracionistas iraquíes eran
impotentes para detener la escalda de ataques rebeldes,según admitieron
los propios militares estadounidenses.
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