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(IAR-Noticias) 02-Mar-05 Informe especial
Durante
una entrevista con el periódico italiano La Repubblica,
El presidente sirio, Bashar al Asad,afirmó
que EEUU estaba presionando a Damasco de la misma
forma que lo había hecho con Bagdad antes de invadir Irak en el 2003.
Los manifestantes exigen la
retirada de las tropas sirias.
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"Sin embargo, si me preguntan si
espero un ataque armado (de EEUU), lo hemos visto
venir desde el final de la guerra con Irak. Desde ese momento las relaciones
se han vuelto cada vez más tensas", añadió el mandatario.
Preguntado si
creía inminente un "ajuste de cuentas", Asad
respondió: "No lo creo, por ahora sólo son escaramuzas.
Es verdad, el idioma de la Casa Blanca, si se lo mira en detalle, lo lleva a uno
a pensar en una campaña similar a la que llevó al ataque de Irak".
Las relaciones entre Washington y
Damasco, agravadas durante los últimos
meses, comenzaron a deteriorase desde la
ocupación militar de de Irak, cuando el gobierno de Bush comenzó a acusar a
Siria de albergar en su territorio a prófugos del ex régimen de Saddam Hussein.
Posteriormente, la
CIA y la estructura de inteligencia norteamericana comenzaron a elaborar
informes donde se señalaba que Siria daba albergue y
financiación a la resistencia iraquí y que
poseía programas avanzados con desarrollo de armas químicas que "amenazaban la
estabilidad regional".
Tras el asesinato
del ex premier libanés Rafic Hariri,
EEUU y Francia encabezaron el pedido de retiro de las tropas
sirias de el Líbano y Bush advirtió de que podría
respaldar sanciones contra Siria.
Durante su vista a Europa de la semana pasada el
mandatario norteamericano consiguió el apoyo de la Unión Europea y Rusia
a sus emplazamientos para que Siria abandone el Líbano, donde, según Washington,
protege a als fuerzas "terroristas" que atacan el territorio de Israel.
Asad aseguró el lunes
al periódico italiano La Repubblica que Siria buscaba
estabilidad en la región e insistió en que no tuvo participación en el reciente
homicidio del ex primer ministro libanés Rafik al Hariri o en el ataque
suicida del viernes en Tel Aviv.
"Washington nos ha impuesto sanciones
y nos ha aislado en el pasado, pero en cada oportunidad el círculo no se cerró
alrededor nuestro" dijo Asad desafiante a La
Repubblica.
El presidente sirio
rechazó las acusaciones de participación en el homicidio: "Para nosotros sería
como un suicidio político", indicó, y agregó que Siria no tenía previsto
abandonar Líbano en un futuro cercano.
El mandatario se
refería a que el asesinato de Hariri más que beneficiarlo a Siria, lo perjudicó,
dado que, y pese a ser adversarios políticos, mantenía un canal de diálogo
político de convivencia con el ex premier.
La muerte de Hariri,
por el contrario, benefició a los sectores anti-sirios
partidarios de un status de "convivencia" con Israel que tras su desaparición
iniciaron una campaña de agitación social y mediática acusando a Siria del
asesinato en la misma línea argumental que Washington y Tel Aviv.
"Desde un punto de vista técnico, la
repatriación (de las fuerzas sirias) podría realizarse a fin de año. Pero desde
una visión estratégica, sólo ocurrirá cuando existan garantías serias. En
una palabra, paz", señaló el presidente sirio al diario
italiano.
Este anuncio de no
retiro de tropas, tal cual lo exigen Europa y EEUU, pone la situación al rojo
vivo en la región, donde la CIA y el Mossad desarrollan operaciones orientadas a
detonar
conflictos armados entre los sectores pro-sirios y los que exigen el
retiro de las tropas sirias, cuyos efectos golpean particularmente al Líbano y a
Palestina.
El lunes, tras dos
semanas de manifestaciones y presiones opositoras contra
el gobierno y su respaldo sirio, el gobierno del Líbano presentó
su dimisión.
La decisión fue anunciada en vivo en
televisión por el primer ministro, Omar Karami, durante un debate en el que la
oposición pretendía impulsar un voto de censura en el parlamento.
El anuncio
tomó por sorpresa al presidente del Parlamento, mientras
que los miembros anti-sirios que se habían preparado
para derrocar al gobierno inmediatamente se levantaron y aplaudieron.
Poco antes, el presidente libanés, el
cristiano prosirio Emil Lahud, había aceptado la dimisión del Gobierno de Karami,
pero le pidió que siga en el cargo interinamente hasta la formación de un nuevo
gabinete, informó un comunicado de la presidencia.
Los manifestantes
anti-sirios también pidieron la dimisión de Lahud, así como
la de su colega sirio, Bachar al Asad.
Los grupos opositores 'Decisión de
Beirut' y 'Corriente del Futuro', que apoyaban a Rafik Hariri, indicaron que la
dimisión del gobierno de Karame "constituye sólo la primera etapa y no dispensa
a las autoridades de sus responsabilidades".
Estos grupos pidieron la dimisión,
entre otros, del ministro de Justicia, Adnan Addum; del jefe de la Seguridad
General, Jamil Sayed; del director general de la Seguridad del Estado, Eduard
Mansur, y de los jefes de la Guardia Presidencial, Mustafa Hamdan, y de los
Servicios Secretos del Ejército, Ghassan Aifale.
Que puede pasar en
Líbano
Para
los observadores, no obstante, en Líbano la situación ha tomado un giro
imprevistamente grave y peligroso.
El país, está
militarmente controlado por las tropas sirias y las organizaciones armadas
que combaten contra EEUU e Israel.
La policía y el
ejercito libanés están controlados por jefes y oficiales leales a Siria, por lo
que la renuncia del presidente pro-sirio no altera la situación de poder
militar, y crea una una fisura con el poder político de los sectores anti-sirios
que acaban de derrocar al gobierno de Harari.
Por otra parte -según
la inteligencia siria- grupos de la CIA y del Mossad (servicio
secreto israelí) están operando en el Líbano, y cuentan con grupos de choque
libaneses entrenados en Israel, que en los últimos días estuvieron movilizando y
soliviantado a los manifestantes opositores.
Pese a los llamados
de "pacificación" de la oposición tras la renuncia del gobierno de Karami,
se estima que esos grupos seguirán ejerciendo presión con los manifestantes para
conseguir la renuncia de los mandos pro-sirios de la policía y el ejército
libanés.
Los portavoces de
Damasco dan por seguro que si no consiguen el objetivo de derrocar a los estados
mayores de las FFAA, los grupos operativos judeo-estadounidenses comenzarán una
desestabilización con más atentados y asesinatos paar provoacr un conflicto
armado entre pro-sirios y anti-sirios.
La decisión expresada
por el presidente sirio de no abandonar al país, indica que Siria
está dispuesta a seguir ejerciendo el control militar, o sea el poder real,
bloqueando la maniobra norteamericano-israelí de apoderase del país por medio de
un golpe institucional.
Pero la permanencia
de Siria en el Líbano abre las puertas de una ofensiva internacional desde la
ONU contra Siria, que, a su vez, favorece y prepara el terreno para los
ataques militares que tiene agendado el Pentágono contra ese país.
En Siria dan por
sentado que si sus fuerzas militares abandonan el Líbano, en cuestión de horas
fuerzas especiales y de inteligencia israelíes tomarían el comando militar e
iniciarían operaciones para exterminar a las organizaciones guerrilleras de
ese país, contando con consenso de la oposición manipulada por la CIA y el
Mossad.
De ahora en más la
ofensiva de EEUU e Israel en el Líbano se moverán por dos vías estratégicas
principales
: A) ofensiva en la ONU para conseguir un bloqueo a Siria, y B)
continuación de las operaciones encubiertas de la CIA y el Mossad para promover
la lucha armada entre anti-sirios y pro-sirios.
No hay que descartar
más atentados y asesinatos
en las próximas horas o días, señala la inteligencia siria desde Damasco.
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