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(IAR-Noticias) 21-En-06
Informe
especial
En
lo que (de acuerdo a la experiencia con Evo Morales) se trata de la primera fase
de "marketinización" de Ollanta Humalá como alternativa electoral "de
izquierda", el diario financiero The Wall Street Journal comenzó a demonizar
su figura presentándolo como "opositor izquierdista al libre comercio y el
libre mercado" que nace como producto de un proceso que ahonda el "giro
hacia la izquierda en la región".
"En lo que
constituye la señal más reciente de la ola populista que recorre
América Latina, Ollanta Humala, un opositor izquierdista al
libre comercio y el libre mercado, encabeza las encuestas de
cara a la elección presidencial en Perú que tendrá lugar en
abril. Su ascenso ha suscitado temores de que el compromiso
de la región con las reformas de libre mercado esté decayendo", señala
el Journal.
"El rápido aumento
de la popularidad de este ex oficial de la armada, quien lideró
un fugaz golpe en 2000 contra un líder democráticamente electo,
refleja la aparición de una izquierda más radical y populista
en América Latina, particularmente en la empobrecida región
andina que se extiende desde Venezuela hasta Perú. Humala cuenta
con el respaldo de Hugo Chávez, quien ha cultivado estrechos
lazos con el dictador cubano Fidel Castro", añade.
Al igual que en la
construcción de la imagen "izquierdista" de Evo Morales, la
prensa imperial actúa por contraposición: al presentar a Humala
como parte de una "izquierda radical" que ha suscitado
los temores en los factores de poder, lo está proyectando
como una alternativa real de cambio frente al Imperio y las
trasnacionales.
En otras palabras: lo
está marketinizando como "enemigo" para que la izquierda
y los sectores socialdemócratas y "progresistas" de la
región lo "compren" y lo adopten como suyo, como lo hicieron con
Chávez, Kirchner, Tabaré, Evo Morales y la más reciente
adquisición, Michelle Bachelet en Chile.
El marketing del Imperio va por caminos sinuosos y
retorcidos, y quiebra la lógica de comprensión basada en la la práctica estadística de lo que hasta ahora
conocimos como estrategia de dominación.
Recordemos que la
construcción de la imagen antiimperialista de Evo fue apoyada
deliberadamente por el embajador Manuel Rocha con las famosas
declaraciones, unos días antes de las elecciones presidenciales
del 2002, de que "no se debía votar por Evo
Morales", generando precisamente que la gente votara por Evo
y lo vea como "enemigo de la Embajada de EEUU".
Luego la campaña fue
y es continuada por la propia oligarquía criolla boliviana,
principalmente la del oriente de Bolivia que lo consideraba un
peligro para la inversión extranjera en Bolivia.
No importa que Evo
Morales (con sus actos diarios de sumisión a EEUU o de promesas
a las multinacionales de no tocar sus intereses) haga todo lo
contrario de esa imagen elaborada para el marketing: su
figura de "revolucionario" ya quedó fijada en la psicología de
los consumidores de elecciones, como queda fijado cualquier
producto comercial luego de una campaña publicitaria con
eslóganes.
Los que manejan
técnicas publicitarias o de marketing saben que el mayor impacto
de mercado lo tienen aquellos productos que se presentan
como a contrapelo de las reglas establecidas por el mercado.
Esto es (y como lo
saben los expertos): no hay nada mejor para vender un producto, que hablar mal de ese producto presentándolo como la
contracara de lo "convencional".
"Al igual que
Chávez y el presidente electo de Bolivia Evo Morales, un ex
cultivador de hojas de coca, Humala ha prometido en su campaña
incrementar el control estatal de los sectores clave de la
economía, el minero y el petrolero. Y, al igual que sus
contrapartes en Caracas y La Paz, Humala arremete contra la
globalización, la que cataloga como un ataque liderado por
Estados Unidos contra los pobres, especialmente los grupos
indígenas marginalizados", puntualiza The Wall Street
Journal.
"Esta ola
populista ha generado otro dolor de cabeza para el gobierno
de George W. Bush, que ha sido ampliamente criticado en la
región por ignorar a América Latina. Morales ha seguido el
ejemplo de Chávez y ha calificado a Bush como "terrorista", al
paso que Humala ha denunciado la "dominación" estadounidense.
Pero la Casa Blanca hasta ahora no ha respondido de la misma
forma, reiterando su apoyo a las elecciones libres, aunque no le
gusten los resultados", continúa el Journal.
Presentar a Humala
como otro "dolor de cabeza para George W. Bush" es un
recurso contundente para que los sectores de izquierda que
todavía tienen alguna duda con el advenedizo y demagogo Ollanta
Humala, lo compren como terminaron adquiriendo a Chávez,
con quien el marketing imperial traza un "paralelo".
"El auge en la
popularidad de Humala, quien promete dejar sin efecto un acuerdo
de libre comercio entre Perú y EE.UU. firmado en diciembre,
ha estremecido los mercados financieros peruanos. Los
precios de las acciones han caído en forma paulatina durante los
últimos meses y la debilidad de la moneda local, el sol, llevó
al banco central a intervenir en el mercado cambiario durante
todas las jornadas de la semana pasada, con un gasto de US$292,5
millones", precisa The Wall Street Journal
"En una nota
enviada a clientes la semana pasada, el banco de inversión Bear
Stearns & Co. advirtió que las tendencias políticas en
América Latina podrían perjudicar a los inversionistas
extranjeros, que han invertido miles de millones de dólares
en los últimos doce meses, llevando a algunas bolsas, como la de
México, a máximos históricos. El banco recomendó que los
inversionistas recortaran su exposición a la región", agrega
el diario financiero más influyente del mundo.
"Una victoria de
Humala podría hacerle la vida difícil a las multinacionales.
Humala quiere incrementar los impuestos y regalías sobre las
mineras extranjeras y que el Estado controle al menos 49% en los
grandes campos de gas natural de Camisea, los cuales están
siendo dirigidos por un consorcio de compañías extranjeras que
incluyen a la española Repsol y la estadounidense Hunt Oil Co.
Humala también ha hablado de incrementar el control del
Estado sobre el sector minero, el cual atrae a docenas de
firmas internacionales de minería", añade el Journal.
Como se verá, y como
ya sucedió con Morales, se trata de la primera fase del plan
de marketing: presentar a Humala como un "ogro" para los
intereses de los inversores, bancos y trasnacionales
capitalistas de la región.
El objetivo de esta
fase es consolidar una corriente masiva de apoyo electoral a
la candidatura de Ollanta Humala entre los sectores "anti-Bush"
de las clases medias y bajas, así como de la izquierda, que
conforman el sustrato mayoritario electoral tanto en Perú como
en cualquier país de América Latina.
Luego, en una segunda
fase, cuando Humala
gane las elecciones, le organizarán una gira mundial para
explicar al poder financiero internacional y al establishment
local que su gobierno no piensa expropiar ni tocar los intereses
de las multinacionales y bancos que operan en Perú.
Humala, como lo hizo
Evo Morales, saldrá a "tranquilizar a los mercados" y a
pedir "relaciones cordiales con EEUU", combinando esas
actitudes con expresiones formales "antiimperialistas" y ataques
personales a Bush.
Es una operación de
manual: ya lo hicieron (y lo hacen) Chávez, Lula, Kirchner, Evo
Morales, y ahora le toca el turno al ascendente y naciente
"líder antiimperialista" Ollanta Humala en Perú.
A este paquete
marketinero construido por el Imperio (en base a la asimilación
del discurso del enemigo) se denomina "avance de la izquierda
en América Latina".
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