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sábado, 21 de enero de 2006

The Wall Street Journal fabrica un candidato de "izquierda"

Cómo se arma el marketing de un "izquierdista radical" funcional a Washington

¿Se puede pensar que Washington fabrique candidatos y/o presidentes funcionales a su estrategia presentándolos como "enemigos de EEUU"?
Para quien quiera verlas, las pruebas están a la vista: Chávez, Kirchner, Lula, Evo Morales, fueron (y son) presentados como elementos discordantes o enfrentados (caso de Chávez) a la estrategia de Washington en la región. Al margen de su discurso "antiimperialista", o de "izquierda", ninguno de esos presidentes rompió (ni va romper) con la lógica de la dependencia al capitalismo transnacional: Brasil, Argentina, Venezuela, por ejemplo, tienen sus sistemas económico-productivos y recursos naturales atados y controlados por los bancos y corporaciones multinacionales que, a su vez, conforman el núcleo estratégico de negocios del denominado "Mercosur".
Al margen de su "soberanía formal", esos Estados burgueses funcionan en
la práctica como "economías de enclave" con los grupos oligárquicos
locales asociados a las redes financieras, comerciales e industriales del capitalismo transnacional. Y sus presidentes -como emergente de la realidad- pasan a cumplir el papel de "gerentes de enclave" dentro del "Estado trasnacional" compuesto por una fachada formal de "Estado Nacional" (Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial). En este contexto de formalidad controlado por la trasnacionales capitalistas y su poder policía en la región (el Imperio norteamericano) da lo mismo que un presidente hable con discurso de "izquierda" o de "derecha", no importando lo que diga sino lo que haga.
Esto permite, por ejemplo, que Chávez se erija (discursivamente) en el principal enemigo de EEUU (el Imperio yanqui) mientras el sistema económico productivo de Venezuela se encuentra en manos de los bancos y multinacionales capitalistas que hegemonizan, junto a las petroleras multinacionales, la explotación de los recursos venezolanos y de su estructura de servicios.
Paradojalmente, y como lo demuestran las estadísticas y la historia reciente, estos "presidentes de izquierda" que cumplen funciones de "gerentes de enclave" de las trasnacionales y sus socios locales, siempre son lanzados al mercado electoral en carácter de "enemigos a muerte de EEUU y las trasnacionales". ¿Esquizofrenia? Nada de eso: estrategia de doble discurso y asimilación del enemigo en un marco de aprovechamiento político imperial.
Veamos como The Wall Street Journal, el diario estadounidense de mayor influencia en el establishment capitalista internacional, comienza a "construir (por oposición) la imagen electoral  de quien el Departamento de Estado y las trasnacionales ya eligieron como futuro gerente de enclave "por izquierda" en Perú: Ollanta Humala, el "terror de las multinacionales", el próximo a fabricar después de Evo Morales en Bolivia.

(IAR-Noticias) 21-En-06    

Informe especial

En lo que (de acuerdo a la experiencia con Evo Morales) se trata de la primera fase de "marketinización"  de Ollanta Humalá como alternativa electoral "de izquierda", el diario financiero The Wall Street Journal comenzó a demonizar su figura presentándolo como "opositor izquierdista al libre comercio y el libre mercado" que nace como producto de un proceso que ahonda el "giro hacia la izquierda en la  región".

"En lo que constituye la señal más reciente de la ola populista que recorre América Latina, Ollanta Humala, un opositor izquierdista al libre comercio y el libre mercado, encabeza las encuestas de cara a la elección presidencial en Perú que tendrá lugar en abril. Su ascenso ha suscitado temores de que el compromiso de la región con las reformas de libre mercado esté decayendo", señala el Journal.

"El rápido aumento de la popularidad de este ex oficial de la armada, quien lideró un fugaz golpe en 2000 contra un líder democráticamente electo, refleja la aparición de una izquierda más radical y populista en América Latina, particularmente en la empobrecida región andina que se extiende desde Venezuela hasta Perú. Humala cuenta con el respaldo de Hugo Chávez, quien ha cultivado estrechos lazos con el dictador cubano Fidel Castro", añade.

Al igual que en la construcción de la imagen "izquierdista" de Evo Morales, la prensa imperial actúa por contraposición: al presentar a Humala como parte de una "izquierda radical" que ha suscitado los temores en los factores de poder, lo está proyectando como una alternativa real de cambio frente al Imperio y las trasnacionales.

En otras palabras: lo está marketinizando como "enemigo" para que la izquierda y los sectores socialdemócratas y "progresistas"  de la región lo "compren" y lo adopten como suyo, como lo hicieron con Chávez, Kirchner, Tabaré, Evo Morales y la más reciente adquisición,  Michelle Bachelet en Chile.

El marketing del Imperio va por caminos sinuosos y retorcidos, y quiebra la lógica de comprensión basada en la  la práctica estadística de lo que hasta ahora conocimos como estrategia de dominación.

Recordemos que la construcción de la imagen antiimperialista de Evo fue apoyada deliberadamente por el embajador Manuel Rocha con las famosas declaraciones, unos días antes de las elecciones presidenciales del 2002, de que "no se debía votar por Evo Morales", generando precisamente que la gente votara por Evo y lo vea como "enemigo de la Embajada de EEUU".

Luego la campaña fue y es continuada por la propia oligarquía criolla boliviana, principalmente la del oriente de Bolivia que lo consideraba un peligro para la inversión extranjera en Bolivia.

No importa que Evo Morales (con sus actos diarios de sumisión a EEUU o de promesas a las multinacionales de no tocar sus intereses) haga todo lo contrario de esa imagen elaborada para el marketing: su figura de "revolucionario" ya quedó fijada en la psicología de los consumidores de elecciones, como queda fijado cualquier producto comercial luego de una campaña publicitaria con eslóganes.

Los que manejan técnicas publicitarias o de marketing saben que el mayor impacto de mercado lo tienen aquellos productos que se presentan  como a contrapelo de las reglas establecidas por el mercado.

Esto es (y como lo saben los expertos): no hay nada mejor para vender un producto, que hablar mal de ese producto presentándolo como la contracara de lo "convencional".

"Al igual que Chávez y el presidente electo de Bolivia Evo Morales, un ex cultivador de hojas de coca, Humala ha prometido en su campaña incrementar el control estatal de los sectores clave de la economía, el minero y el petrolero. Y, al igual que sus contrapartes en Caracas y La Paz, Humala arremete contra la globalización, la que cataloga como un ataque liderado por Estados Unidos contra los pobres, especialmente los grupos indígenas marginalizados", puntualiza The Wall Street Journal.

"Esta ola populista ha generado otro dolor de cabeza para el gobierno de George W. Bush, que ha sido ampliamente criticado en la región por ignorar a América Latina. Morales ha seguido el ejemplo de Chávez y ha calificado a Bush como "terrorista", al paso que Humala ha denunciado la "dominación" estadounidense. Pero la Casa Blanca hasta ahora no ha respondido de la misma forma, reiterando su apoyo a las elecciones libres, aunque no le gusten los resultados", continúa el Journal.

Presentar a Humala como otro "dolor de cabeza para George W. Bush" es un recurso contundente para que los sectores de izquierda que todavía tienen alguna duda con el advenedizo y demagogo Ollanta Humala, lo compren como terminaron adquiriendo a Chávez, con quien el marketing imperial traza un "paralelo".

"El auge en la popularidad de Humala, quien promete dejar sin efecto un acuerdo de libre comercio entre Perú y EE.UU. firmado en diciembre, ha estremecido los mercados financieros peruanos. Los precios de las acciones han caído en forma paulatina durante los últimos meses y la debilidad de la moneda local, el sol, llevó al banco central a intervenir en el mercado cambiario durante todas las jornadas de la semana pasada, con un gasto de US$292,5 millones", precisa The Wall Street Journal

"En una nota enviada a clientes la semana pasada, el banco de inversión Bear Stearns & Co. advirtió que las tendencias políticas en América Latina podrían perjudicar a los inversionistas extranjeros, que han invertido miles de millones de dólares en los últimos doce meses, llevando a algunas bolsas, como la de México, a máximos históricos. El banco recomendó que los inversionistas recortaran su exposición a la región", agrega el diario financiero más influyente del mundo.

"Una victoria de Humala podría hacerle la vida difícil a las multinacionales. Humala quiere incrementar los impuestos y regalías sobre las mineras extranjeras y que el Estado controle al menos 49% en los grandes campos de gas natural de Camisea, los cuales están siendo dirigidos por un consorcio de compañías extranjeras que incluyen a la española Repsol y la estadounidense Hunt Oil Co. Humala también ha hablado de incrementar el control del Estado sobre el sector minero, el cual atrae a docenas de firmas internacionales de minería", añade el Journal.

Como se verá, y como ya sucedió con Morales, se trata de la primera fase del plan de marketing: presentar a Humala como un "ogro" para los intereses de los inversores, bancos y trasnacionales capitalistas de la región.

El objetivo de esta fase es consolidar una corriente masiva de apoyo electoral a la candidatura de Ollanta Humala entre los sectores "anti-Bush" de las clases medias y bajas, así como de la izquierda, que conforman el sustrato mayoritario electoral tanto en Perú como en cualquier país de América Latina.

Luego, en una segunda fase, cuando Humala gane las elecciones, le organizarán una gira mundial para explicar al poder financiero internacional y al establishment local que su gobierno no piensa expropiar ni tocar los intereses de las multinacionales y bancos que operan en Perú.

Humala, como lo hizo Evo Morales, saldrá a "tranquilizar a los mercados" y a pedir "relaciones cordiales con EEUU", combinando esas actitudes con expresiones formales "antiimperialistas" y ataques personales a Bush.

Es una operación de manual: ya lo hicieron (y lo hacen) Chávez, Lula, Kirchner, Evo Morales, y ahora le toca el turno al ascendente y naciente "líder antiimperialista" Ollanta Humala en Perú.

A este paquete marketinero construido por el Imperio (en base a la asimilación del discurso del enemigo) se denomina "avance de la izquierda en América Latina".

 

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