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IRAK  

Thursday, 17 de June de 2004

Photo of Douglas J. Feith. Link to news photo page.Número tres en el Pentágono

Douglas Feith: la vinculación del  lobby judío con las torturas en Irak

Douglas J. Feith, es el tercer funcionario  en jerarquía del departamento de Defensa estadounidense, detrás del subsecretario Paul Wolfowitz y del secretario Donald Rumsfeld, con quienes conforma la trilogía de poder del Pentágono. Fue el creador (junto a Rumsfeld y a Wolfowitz) de la disuelta Oficina de Planes Especiales desde donde se "fabricó" la  argumentación  justificatoria de la invasión y ocupación de Irak.  Está señalado como el operador de las empresas del lobby judío que actúan en el negocio de la "reconstrucción",  y se lo sindica como el principal introductor de la técnicas de tortura en la prisiones iraquíes de la ocupación. Perfil de un sionista sin tapujos.

(IAR-Noticias) 17Jun04    Por Manuel Freytas

El lobby pro-israelí  en el Pentágono

En un artículo publicado en IPS, en mayo de este año, el columnista  Jim Lobe señalaba que a la hora de investigar y determinar  responsabilidades por las torturas y maltratos de prisioneros iraquíes a manos de soldados estadounidenses "todos los caminos conducen a Feith".

Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EE.UU.

Donald Rumsfeld: jefe de los halcones pro-israelíes del Pentágono.

Douglas J. Feith, es el tercer funcionario  en jerarquía del departamento de Defensa estadounidense, detrás del subsecretario Paul Wolfowitz y del secretario Donald Rumsfeld, con quienes conforma la trilogía de poder del Pentágono.

Al igual que Wolfowitz, Feith es un conservador pro israelí, estrechamente ligado a una organización extremista de alto vuelo en Washington, la Organización Sionista de América (ZOA), la cual ataca incluso a judíos que no tienen posiciones extremistas. El funcionario frecuentemente pronuncia discursos en las conferencias de ZOA.

Feith representa básicamente los intereses de la maquinaria  bélica israelí, a tal punto que en su website se describía,  hasta antes de su nombramiento, como  representante de la industria manufacturera de armamentos israelí, algo así como el complejo militar industrial de Israel.

Subsecretario de Defensa y Asesor político en el Pentágono, Feith fue galardonado por  varias organizaciones sionistas y por el Estado israelí, país en el cual, y a pesar de ser un funcionario estadounidense, es considerado como un "activista pro-Israel" más.

Durante la administración Clinton, sin cargo oficial, Feith preparó un plan estratégico para el Likud israelí en colaboración con Richard Perle, en el cual se "recomendaba" al gobierno de Israel que abandonara el proceso de paz iniciado en Oslo, que recolonizara los territorios y aplastara al gobierno de Yasser Arafat con el poder militar.

El subsecretario, junto a Wolfowitz, Elliott Abrams (a cargo de la política de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad) integran lo que James Petras denomina el segundo estrato ideológico de  funcionarios admiradores de la derecha judía y militarista y dominados  por un fanático compromiso y lealtad ciega hacia el Estado de Israel y su política expansiva en Medio Oriente.

Para entender el papel de los "ideólogos sionistas" en la formación de la política exterior de la administración Bush en Medio Oriente, es importante enmarcar su desarrollo  en el contexto de las relaciones EEUU-Israel y la poderosa influencia del lobby pro israelí en Washington, socio de la derecha  fundamentalista norteamericana.

Patrick Seal señala en el semanario liberal estadounidense The Nation, "los amigos de Ariel Sharon (entre los zelotes judíos pro israelíes) odian a los árabes y a los musulmanes. Lo que deseaban era una mejoría en el ambiente militar y estratégico israelí. La invasión estadounidense de Irak y su agresiva postura militar hacia la mayoría de los regímenes árabes de Medio Oriente han hecho que el mundo conozca los nombres de estos funcionarios sionistas."

Entre los llamados "zelotes pro israelíes" más influyentes de Washington, se cuentan William Kristol y Robert Kagan, de The National Standard; la familia Pipes y gran número de instituciones israelíes que comparten los puntos de vista de los sionistas de derecha del Pentágono y del Complejo Militar norteamericano, colaborando estrechamente con ellos.

Según The Nation, los críticos estadounidenses del gobierno de Bush coinciden en señalar que los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 brindaron a los zelotes sionistas de derecha una oportunidad única de orientar hacia el interés de Israel la política estadounidense, logrando que Washington aplicara la doctrina de guerra preventiva a los enemigos del sionismo israelí en la región.
 

Esta foto de julio de 2003 muestra al segundo jefe del Pentágono, Paul Wolfowitz, visitando a la prisión Abu Ghraib, acompañado por la directora, general brigadier Jaecé Karpinski (a la izquierda). (El Mundo)

Integrante destacado del lobby judío que opera en el Pentágono y en la Casa Blanca, Douglas Feith reporta directamente  al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y a su segundo, Paul Wolfowitz (considerado el verdadero cerebro del Pentágono)  y ha estado en el centro de toda la política de ocupación diseñada por la administración Bush en Irak.Feith se ha destacado como defensor de los intereses y de la seguridad de Israel, y se ha opuesto, por ejemplo, a la posibilidad de que Israel ceda territorios a Palestina a cambio de paz.

Según el columnista
Jim Lobe este funcionario neoconservador ha sido un extravertido enemigo del diálogo de paz entre palestinos e israelíes iniciado en Oslo en 1993, e incluso del proceso de Camp David, que condujo en los años 70 a la paz entre Egipto e Israel y en el que participó el entonces primer ministro derechista israelí Menajem Beguin.

Su ex socio, L.Marc Zell, en el estudio jurídico, es portavoz del movimiento de colonos judíos en Cisjordania.

Feith ingresó en el gobierno en 1981 como experto en Medio Oriente del Consejo de Seguridad Nacional, durante la presidencia de Ronald Reagan. Fue despedido abruptamente al año siguiente. Pero Richard Perle, entonces secretario de Defensa Adjunto para Seguridad Internacional, lo contrató como su segundo.

En 1986, Feith dejó ese cargo para fundar el bufete Feith & Zell. Tres años más tarde, el gobierno turco lo contrató para representarlo en Washington. En ese carácter, participó en la consolidación de vínculos militares entre Turquía e Israel.

La revista Commentary publicó en 1997 un extenso artículo suyo titulado ”Una estrategia para Israel”, en la que proponía dejar sin efecto los acuerdos de paz de Oslo y reocupar las áreas de Cisjordania y Gaza ya transferidas a la Autoridad Nacional Palestina.

Douglas Feith y Richard Perle (ex funcionario y miembro  destacado del lobby judío del Pentágono )  fueron autores en 1996 de un  documento sionista para Benjamin Netanyahu, el más extremista del Partido Likud, titulado Una clara ruptura: nueva estrategia para asegurar el reino, que demandaba el derrocamiento de Saddam Hussein y su reemplazo por un monarca hashemita.

Después -según el documento- había que derrocar o desestabilizar a los regímenes de Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán para que Israel estuviera seguro en una especie de "gran esfera de prosperidad conjunta EEUU-Israel".

Douglas Feith no goza (al igual que los otros integrantes del lobby judío) de la simpatía de los llamados oficiales "profesionales" del Pentágono.  En  su nuevo libro ”Plan de ataque”, el periodista Bob Woodward cuenta que el general Tommy Franks, comandante de la invasión a Iraq el año pasado, llamó a Feith ”el tipo más estúpido sobre la faz de la Tierra”.

La Oficina de Planes Especiales

La hoy disuelta Oficina de Planes Especiales, creada por Feith y Wolfowitz, apeló a informes frecuentemente aportados por el iraquí favorito de los neoconservadores, Ahmed Chalabi (agente de la CIA y ex favorito del Pentágono para gobernar Irak) , para preparar alarmistas informes de inteligencia que reforzaron los argumentos a favor de la invasión a Iraq.

Portada de la próxima edición de la revista Time

 

 

Condoleezza Rice: la halcona negra del lobby, participó de la OPE y escribió la doctrina de la guerra preventiva  aplicada contra Irak.

Chalabi fue uno de los que más información aportó a la Oficina sobre las supuestas armas de destrucción masiva iraquíes, que utilizó la administración Bush para justificar la guerra en Irak, y muchos llegaron a considerarlo como el seguro sucesor de Saddam Hussein tras las ocupación militar de EEUU en ese país.

Esos datos luego llegaban a la Casa Blanca a través de Rumsfeld o del vicepresidente Dick Cheney, polea de trasmisión del lobby en el entorno presidencial, sin pasar por organismos  establecidos como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o el resto de las agencias de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Fue con esos informes a la vista que el presidente George W. Bush aseguró que el régimen del hoy depuesto presidente iraquí Saddam Hussein poseía un programa de armas nucleares, biológicas y químicas, y que tenía sólidas vinculaciones con la red terrorista Al Qaeda, de Osama bin Laden.

Según  los indicios disponibles, estos informes  políticos "extraoficiales", organizados por Wolfowitz, Feith y Rumsfeld en la Oficina de Planes Especiales (OPE), fueron la fuente de la evidencia fabricada que se empleó para "justificar" la invasión y ocupación de Irak.

Douglas Feith, subsecretario de Defensa, y Paul Wolfowitz formaron la OPE, en la cual sobresalió  Abram Shulsky (un sionsita extremista protegido por Feith)  un experto partidario de ataques militares contra los regímenes árabes en Medio Oriente.

La  OPE fue concebida como un brazo de la política de Wolfowitz y Feith, que buscaba  promover las estrategias de los grupos más radicales del régimen de Sharon forjando estrechos vínculos con una operación paralela y ad hoc de inteligencia en el régimen israelí, según un informe del periódico británico The Guardian. 

El ideólogo de los halcones pro-israelíes que actuaron en la oficina paralela  es sin dudas el historiador de Princeton,  Bernard Lewis. Este pensador sionista, no solo ha proporcionado una justificación histórica para la "guerra contra el terrorismo" de Washington, sino que se ha proyectado  como el principal doctrinario de  la recolonización del mundo árabe por medio de la guerra contra Irak.

Al sostener  que los pueblos de Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en alcanzar la modernidad y han caído en "una espiral de odio y rabia", Lewis justifica  a las políticas imperiales estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los "ataques preventivos" lanzados por el Pentágono.

Entre los integrantes destacados de la OPE figuran Abram Shusky; Richard Perle, del Consejo de Política de Defensa, y Elliot Abrams (defensor del genocidio en Guatemala en el decenio de 1980), director senior de asuntos de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad.

Según testimonio de una fuente interna del Pentágono -citada por el diario La Jornada< de México-  para la teniente coronel Karen Kwiatkowski, quien trabajó en la oficina del subsecretario de la Defensa para Asuntos de Política, en la División del Cercano Oriente y el Sur de Asia y en la de Planes Especiales, "era evidente que los profesionales del servicio civil y los militares en activo no participaban en áreas claves de interés para Feith, Wolfowitz y Rumsfeld, es decir, Israel, Irak y Arabia Saudita".

La teniente coronel Kwiatkowski especifica que "en lo relativo a Israel e Irak, todo el trabajo primario era conducido por los "designados políticos"; en el caso de Israel era un funcionario de escritorio proveniente del Instituto Washington sobre Política en Medio Oriente y, en el de Irak, Abram Shusky".

Igualmente importante es la descripción que hace la ex funcionaria del Pentágono de la existencia de "camarillas interdependientes". Señala  que miembros de una variedad de organizaciones neoconservadoras y pro israelíes (el Proyecto por un Nuevo Siglo Estadounidense, el Centro para la Política de Seguridad y el Instituto Estadounidense de Empresa) que colaboran en diversas dependencias del régimen de Bush sólo interactúan con ellos mismos.

Puntualiza además que las principales decisiones son resultado del "pensamiento de grupo" y de la aceptación acrítica de los puntos de vista prevalecientes, que son "extremadamente estrechos y aislados". Su jefe la obligó a renunciar después que ella le dijo que "algunos tipos (de las camarillas y las redes) en el Pentágono podrían sentarse al lado de Hussein en el tribunal de crímenes de guerra por sus políticas destructivas y de ocupación".

Lo que queda muy claro, según todos los testimonios, es que la OPE y sus directores Feith y Wolfowitz fueron específicamente responsables de la evidencia fabricada sobre las "armas de destrucción masiva" que sirvió de justificación, junto con la doctrina de guerra preventiva  elaborada por los estrategas del lobby,  para la invasión y ocupación de Irak por las tropas militares estadounidenses.

La conexión Irak-torturas

Según el columnista Jim Lobe Feith fue (siguiendo órdenes de  Rumsfeld y de Wolfowitz) el  encargado de la planificación de la posguerra en Iraq, y en ese carácter rechazó toda previsión de resistencias en el país árabe, como prevenían, tras meses de trabajo, iraquíes exiliados y expertos en Medio Oriente del Departamento de Estado y de la CIA.

Además -según Lobe- impidió que expertoos del Departamento de Estado conducido por Colin Powell (un viejo rival del lobby) participaran de cualquier modo en la Autoridad Provisional de la Coalición, principal órgano civil de la ocupación estadounidense en Iraq.

Uno de los objetivos centrales de Feith fue la recomendación (junto con Chalabi y el Consejo de Gobierno iraquí) de grandes contratos para la reconstrucción del país invadido con la participación de las empresas del lobby, como Hallyburton por ejemplo, en diferentes áreas del negocios de la "reconstrucción".

Amhed Chalabi: operador del lobby en Irak, cayó en desgracia cuando amenazaron revelar sus vinculaciones con Feith.

Chalabi (favorito de la trilogía Rumsnfeld- Wolfowitz-Feith) fue involucrado en el  escándalo de las torturas a presos iraquíes por su vinculación con altos funcionarios del Pentágono y ex jefes de inteligencia relacionados con la empresa de seguridad Titan, una de las imputadas en las vejaciones a detenidos en la prisión de Abud Ghraib en Bagdad.

El principal lobbista de Chalabi, y su más firme impulsor en el Pentágono, es el ex director de la CIA, James Woolsey (otro destacado integrante del lobby judío) quien revistó  como director de Titan, una de la principales empresas contratantes de “ejércitos privados” con el Pentágono, y que está involucrada en la tortura de prisioneros en la cárcel de Bagdad.

La presunta contratación de Titán por parte del Pentágono habría sido impulsada por Woolsey y el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Stephen Cambone, ligados a Feith y al círculo círculo íntimo del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

El subsecretario de Inteligencia, Stephen Cambone, señalado por el semanario The New Yorker como el implementador del programa de tortura en Irak, accedió a ese cargo proyectado desde la oficina de Douglas Feith.

El protegido del lobby, Amhed Chalabi, operó como "bisagra" política de los intereses de Titan en Irak, y su carrera como candidato a primer ministro de Irak terminó el día que sectores de inteligencia vinculados al Partido Demócrata estadounidense amenazaron en Washington con revelar información  sobre las andanzas de Chalabi y sus vínculos con Feith.

El ex socio de Douglas Feith en el bufete de abogados Feith & Zell, L. Marc Zell, instaló una oficina en Bagdad con un sobrino de Chalabi para ayudar a empresas interesadas en contratos para la reconstrucción de Iraq.

Según Jim Lobe, entre las compañías que aprovecharon esos contratos figuran varias con empleados o asesores que han integrado la Junta de Políticas de Defensa del Pentágono, cuyos miembros son elegidos por Feit.

Cambone facilitó la transferencia del general Geoffrey Miller, comandante de la prisión de Guantánamo -donde permanecen detenidos supuestos miembros de Al Qaeda y Talibán sin juicio ni acceso a abogado- a la  prisión iraquí de Abu Ghraib, para extraer a los prisioneros más datos sobre la creciente insurgencia en Iraq.

Tanto Cambone como Miller, que llevó de Guantánamo a Iraq tácticas de interrogación prohibidas por la Convencion de Ginebra, están bajo la mira  de las investigaciones del Congreso estadounidense sobre el escándalo de las torturas a prisioneros en Abu Ghraib, registradas en fotografías difundidas planetariamente por las cadenas informativas internacionales..

Newsweek, The New York Times y Los Angeles Times señalaron  oportunamente que altos funcionarios del Pentágono autorizaron una reinterpretación de las convenciones de Ginebra para permitir métodos más duros de interrogación de prisioneros de guerra en las aéreas bajo dominio militar estadounidense.

Jim Lobe señala que la "reinterpretación"  fue resistida por Powell y por el cuerpo de fiscales del ejército, conocido por sus siglas en inglés JAG. Ese cuerpo argumentaba que técnicas como la privación del sueño no sólo producirían datos de inteligencia dudosos, sino que servirían como precedente a usar en contra de soldados estadounidenses que caigan eventualmente en manos enemigas.

Según el semanario Newsweek, las nuevas técnicas fueron aprobadas en abril de 2003, aunque el funcionario inmediato por encima de Feith, el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, declaró ante una comisión del Senado estadounidense que "no estaba al tanto"  de esa decisión.

Scott Horton, ex miembro del JAG y presidente de la Comisión de Derechos Humanos Internacionales de la Asociación de Abogados de Nueva York, declaró a Los Angeles Times que oficiales del JAG le manifestaron su preocupación porque habían sido ”excluidos del proceso", y que abogados civiles, no militares, estaban "reescribiendo las normas”.

Según Horton, los oficiales del JAG señalaron a Feith y al consejero general del Pentágono, William Haynes, como los principales impulsores de la flexibilización de las normas de las torturas en Irak.

John Warner, de la Comisión de Servicios Armados del Senado, aseguró que ese cuerpo  pedirá el testimonio de Feith en las próximas semanas, y que averiguará  las razones que motivaron al secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, a señalar a  la oficina de Feith como "la Gestapo".

Todo ello arroja evidencias y da la razón a los que sostienen que, de aquí a las elecciones de noviembre, Douglas Feith y los principales funcionarios del lobby pro-israelí del Pentágono, deberán dar cuenta de sus actos en el marco de la canibalesca campaña electoral norteamericana.

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